¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

27 jun. 2011

Ideología de género es "presentación siniestra" de sexualidad humana


"Ideología de género" de moda en algunos ambientes, es una
representación "oscura y siniestra" de la sexualidad humana.
Cardenal André Vingt-Trois

El Arzobispo de París y Presidente de la Conferencia Episcopal
Francesa (CEF), Cardenal André Vingt-Trois, advirtió que la llamada
"ideología de género" de moda en algunos ambientes, es una
representación "oscura y siniestra" de la sexualidad humana.

En una entrevista concedida a la Radio católica Notre Dame, el
Cardenal comentó sobre la inclusión de la ideología de género en los
manuales de asuntos sociales de todas las clases de première (que
corresponde al penúltimo año de la secundaria donde la edad promedio
es de 16 años) obligatorias a partir del año escolar 2011-2012.

Esta ideología, explicó el Cardenal, no tiene ninguna valoración del
aspecto afectivo de la sexualidad humana, en cambio "aborda la
experiencia humana en este campo de manera puramente mecánica, con
la premisa de que la orientación sexual es una construcción
puramente cultural".

El diario vaticano L’Osservatore Romano (LOR), que recoge en su
edición del martes 21 de junio las declaraciones del Cardenal,
explica que la ideología de género nació en Estados Unidos hace unos
30 años, se desarrolló luego en Europa siguiendo "líneas
particulares del feminismo primero y luego del pensamiento
homosexual".

Esta ideología, según LOR, "pretende afirmar que en el mundo moderno
la diferencia entre hombre y mujer es un hecho social (una
‘construcción’) antes que algo biológico. De esa forma la
orientación sexual –y con ello la identidad de género y el papel del
género– contaría más que el sexo biológico".

El Arzobispo de París dijo también que con la ideología de género
incluida en la educación de los jóvenes franceses se propone "una
sexualidad que se reduce a las relaciones sexuales, sin considerar
cómo éstas están articuladas en el desarrollo de una persona".

"Las autoridades buscan una educación sexual "centrada
exclusivamente en las enfermedades sexualmente transmisibles, en dar
consejos sobre como evitarlas, en la interrupción del embarazo
(aborto), que representa la ‘llave maestra’" del programa.

Este es uno de los aspectos más "tristes" de los manuales, continuó,
porque "cuando los educadores no logran generar una verdadera
introducción a la vida afectiva, son reducidos a hacer de ella un
tema de ciencias naturales".

El Cardenal subrayó finalmente la importancia de ayudar a los
jóvenes a comprender que su sexualidad y energía afectiva no
constituyen simplemente un fenómeno hormonal sino que es algo
constitutivo de la persona que debe crecer armoniosamente "y siempre
al interior de una auténtica relación humana".



20 jun. 2011

20 de Junio - Día de la Bandera

Oración a Cristo Rey por la Patria

Señor Nuestro Jesucristo
Rey de las Naciones y de los corazones
Dios que todo lo creaste, lo redimiste,
y has hecho a nuestro pueblo cristiano;
mira con ojos benévolos a ésta nuestra querida Patria
Consagrada a Tu Santísima Madre
y escucha a tus hijos que quieren volver a Ti.
***
¡Oh Rey! cristianos hemos nacido,
y cristianos queremos ser
Nuestra Patria es su historia católica,
y su destino de grandeza es llevar
Tu nombre como Bandera.
Atiéndenos, Señor, en esta jornada aciaga,
y, si está en Tu Santísima Voluntad,
aparta de nosotros este cáliz de amargura
dándonos la gracia de reconquistarte la Argentina
***
Que tu Madre, Reina nuestra,
Conductora y Vencedora en la Lucha Final,
aplaste la cabeza del enemigo que avanza
extendiendo su Poder Internacional
Que el Ángel que custodia nuestro suelo
aparte de nosotros la perfidia sionista,
el terror comunista y la siniestra masonería.
Aniquilen Tus Arcángeles a las Sectas Invasoras,
y guarden a nuestras juventudes
de la corrupción mental y moral.
***
Pero no se haga nuestra voluntad, sino la Tuya;
y si prefieres para nosotros
la noche oscura de una pasión nacional.
Te pedimos, Rey de los Reyes,
no permitas que tu pueblo sea traidor,
Antes prepáranos y danos el triunfar en el martirio,
para la Gloria de Tu Divina Majestad,
en reparación por tanta historia laica,
y para que, bajo el Manto de la Virgen Soberana,
Te adoremos en la Patria Eterna,
con los que lucharon por Ti.
AMEN



10 jun. 2011

¿Exactamente que es educar a los hijos?

¿Qué es la educación cristiana?
 ¿Cuál es la voluntad de Dios?...

La educación cristiana de los hijos.
Actualmente es muy confusa la educación cristiana en la mente de los padres, la mayoría no sabe con precisión y los más no pueden dar lo que ellos no tienen, una buena educación según el espíritu de Dios. ¿Exactamente que es educar a los hijos?, ¿Qué es la educación cristiana?, ¿Cuál es la voluntad de Dios?...
Normalmente en un hogar católico, los hijos desde temprana edad, deberían aprender a persignarse y hacer una pequeña oración al levantarse y al acostarse; ver a sus padres bendecir los alimentos e ir a la santa misa los domingos, rezar el santo rosario por las tardes, y por supuesto, el catecismo para recibir los sacramentos.
Ciertamente, es raro encontrar familias con éstas prácticas de piedad, lo común es hacerlo todo con prisas, gritos, enojos, televisión, y las practicas de piedad interrumpidas por falta de educación cristiana, por falta de respeto a las cosas santas.
La verdad es que no hay quien eduque verdaderamente, sobre todo a los niños, por ser la edad más importante de su vida. En la familia normalmente se les enseña a no molestar, rara vez se muestra el divino modelo, el Santo Niño Jesús, ¿Cómo era?, ¿Qué hacia?, ¿Qué debemos aprender de Él? Es necesario que los niños conozcan a Dios, lo respeten y vivan en su presencia. Si no conocen a Dios, no lo van a respetar, sino respetan a Dios, menos a sus padres… Papá ¿quieres que tus hijos te respeten…? Enséñales a respetar a Dios.
Ahora bien, ¿Qué aprenden los niños? Las costumbres de la familia, lo que ellos alcancen a observar. Si ellos ven televisión, escenas pecaminosas, si escuchan groserías, eso van a guardar en el fondo de su conciencia y tarde que temprano verán sus frutos.
Por otra parte, cumplidos cuatro, cinco años asisten a la educación preescolar, a los seis inician su primaria y se acelera la descomposición de su alma, la descristianización de su inteligencia, si es que hubo cristianización… Terrible, pero cierto.
Papá ¿Sabes quién le da clases a tu hijo?, ¿sabes que les enseñan, que compañeros tiene, que escucha y que ve tu hijo…? Normalmente, sin ofender a los maestros verdaderos, los profesores les interesa en primer lugar: su sueldo, sus vacaciones, sus puentes de descanso, sus compensaciones; en segundo lugar: que los niños no den problemas, que aprendan lo que enseña el libro.
¿Qué sabe el maestro de la educación cristiana, de su compromiso con Dios…? Si tiene que enseñar lo que manda el programa ateo y pagano de la Secretaria de Educación Pública; tiene que enseñar conforme a los libros de texto; que el mundo se formo a partir de substancias raras, sin la participación de Dios, que el hombre proviene de un animal irracional; es decir, enseña, salvo casos excepcionales y heroicos, que Dios no tiene nada que ver con los hombres y todo lo que enseña concerniente al origen del hombre, del mundo y del universo es en contra de la verdad, en contra de Dios y ni siquiera se puede tocar el Santo Nombre de Dios para algo sagrado, una oración antes de clases, porque está estrictamente prohibido hablar de Dios, pues la constitución marca que la educación es laica o por mejor decir anticristiana.
Por otra parte la famosa “educación sexual” que en verdad, es una depravación, lejos de educar, despierta la morbosidad, hace ver lo concerniente a la reproducción de la especie humana, como un hecho meramente lujurioso, sin atender el motivo por el cual Dios dotó al hombre de esta parte tan importante para cumplir el fin del matrimonio. En vez de enseñar los motivos de Dios, los fines del matrimonio, la reproducción de la especie humana; enseñan como tener actos pecaminosos, como evitar el embarazo, como tener el comercio carnal; y todo esto, por lo regular con un lenguaje impuro y morboso.
Ahora, es un verdadero y rotundo fracaso la “educación sexual” impartida y mandada por el Gobierno de la República, las estadísticas de actos carnales en el sexto año de primaria están disparadas, en la educación secundaria igualmente, los embarazos prematuros, los noviazgos totalmente desvirtuados de la voluntad de Dios. ¿Qué educan en las escuelas?, no educan en esta materia.
Quede bien claro: pervierten, corrompen el cuerpo y el alma de la Nación Mexicana. “Mas quien escandalizare a uno de estos parvulillos que creen en mí, mejor le sería que le colgasen del cuello una de esas piedras de molino que mueve un asno, así fuese sumergido en el profundo del mar. ¡Ay del mundo por sus escándalos!, porque si bien es forzoso, que haya escándalos, sin embargo ¡ay de aquel hombre que causa el escándalo! (1)
Lo mismo en la escuelas públicas que en los colegios, a veces, los pecados resultan ser más refinados… A esto debemos sumar la multitud de groserías que se escuchan en una escuela, las costumbres impuras entre los alumnos, la inmodestia en el vestir, los noviazgos prematuros y otras cosas que mejor es callar.
De todo esto ¿Qué podemos esperar?, la familia sin ir a misa, sin costumbres piadosas, sin respetar la casa de Dios; la educación anticristiana, los compañeros pecaminosos, la calle llena de malos ejemplos, la televisión, el internet lleno de escándalos. ¿Qué podemos esperar? ¿En donde se les habla de Dios?, ¿en donde se forma? Los mejores hijos respetan a sus padres, pero su mente tiene muchas dudas, tiene deseos reprimidos, están confundidos; pobres muchachos, pobre de México, ¿Quién librará nuestra patria de esta terrible tribulación? Solamente un milagro de Dios…
El buen padre de familia debe educar a sus hijos principalmente en la virtud de la humildad y de la caridad, destierren de sus hijos la soberbia, los berrinches; las lagrimas y gritos de chantaje; en una palabra, enséñenlos a ser hombres, sufridos, abnegados, callados; porque solo así pueden ser buenos cristianos, deben preparar sus almas para que dé fruto la palabra de Dios.
Una cosa vista, muchos padres ya no quieren pegarle a sus hijos, ahora, una palabra fuerte, un manaso, una amenaza y es todo; hay hijos que lo requieren, cuando hacen sus berrinches y esas cosas extrañas, en el nombre de Dios ejecútenlos, como Dios manda, bien dados; no porque no los quieran, sino porque los quieren, para desterrar de ellos los caprichos, los berrinches que desdicen de la piedad cristiana. Por favor, la mamá no corra a abrazar a los niños y a defenderlos, quédese callada y no lo apapache al momento.
• “Quien escasea el castigo, quiere mal a su hijo; mas quien lo ama, lo corrige continuamente.” (2)
• “No escasees la corrección al muchacho, pues aunque les des algún castigo, no morirá. Aplícale la vara del castigo, y librarás su alma del infierno.” (3)
Cabe aclarar, no es castigar por castigar o satisfacer la ira, es castigar cuando lo amerita, en el momento oportuno, conforme la razón y castigarlo no para matarlo ni para volverlo tímido, miedoso o pusilánime, sino para educarlo y es muy importante, que el hijo sepa, que lo castigan porque lo aman, porque lo quieren, todo regido por la virtud de la prudencia cristiana.
• “Y vosotros, padres, no irritéis con excesivo rigor a vuestros hijos; mas educadlos corrigiéndolos e instruyéndolos según la doctrina de el Señor.” (4)
• “Padres, no provoquéis a ira, o no irritéis, a vuestros hijos con excesiva severidad, para que no se hagan pusilánimes, o apocados.” (5)
Que difícil todo esto. La familia prácticamente sin Dios, la escuela contra Dios, los gobiernos legislando contra la ley de Dios, la Iglesia agonizando, Satanás con todo su poder perdiendo las almas…
“Mucho esperarán vuestros hijos de los vigilantes cuidados de que rodearéis sus primeros pasos, y el primer soltarse y abrirse de su inteligencia y de su corazón. Confiándolos más tarde en las manos de maestros dignos de vuestra confianza de padres cristianos, no cesaréis de ayudarlos, cuando sean mayores, con vuestros consejos y alientos. Pero más que cualquier otra palabra, valdrá la voz de vuestro ejemplo, aquel ejemplo en cuyo espejo continuamente, por muchos años, se reflejará a sus ojos vuestra vida práctica, tanto dentro como fuera del hogar doméstico; aquel ejemplo que ellos penetrarán y juzgarán con la terrible clarividencia y con la inexorable agudeza de sus jóvenes miradas.” (6)
Los padres no pueden renunciar a esta misión inseparable del matrimonio, tan propia de su estado, como la educación cristiana de sus hijos, tan importante, que de ella puede depender la salvación eterna de sus hijos y de ellos, porque el día de su muerte Dios les ha de pedir cuentas de la educación que los padres le dieron a sus hijos, no tanto de las ciencias profanas, como de las ciencias divinas, del santo temor de Dios.
Más que preocuparse en los bienes materiales, que hoy son y mañana los dejamos, deben ocuparse de los bienes eternos, que han de perdurar y ser el galardón de su paternidad en la eternidad, bienaventurados los padres que cumplan con ésta misión tan importante, la educación cristiana de sus propios hijos.
Su Santidad, el Papa Pío XII dice a los esposos: “El viejo Tobías no era ya rico en bienes de fortuna; el Señor le había probado con la desgracia del destierro y de la ceguera; pero era rico de algo mejor, de admirables ejemplos de virtud y de sabias advertencias que daba a su hijo. También nosotros vivimos en tiempos difíciles: quizá no consigáis siempre procurar a vuestros hijos la vida acomodada y bella que soñáis para ellos, ni seáis capaces de tenerlos tranquilos y contentos, fuera del pan cotidiano que, gracias a la divina Providencia, confiamos que no les faltará, con aquellos bienes de la tierra, que nunca cambian, ni aun para los poderosos y los epulones, este valle de lagrimas en paraíso de delicias, en vuestra mano está dar a vuestros hijos y herederos bienes mejores, aquel pan y aquella riqueza de fe, aquella atmósfera de esperanza y de caridad, aquel impulso de vida animosa y constantemente cristiana, en la que vuestro deber de padres y de madres conscientes de la alteza de la paternidad que habéis recibido del cielo, les hará crecer y progresar para consuelo vuestro, delante de Dios y de los hombres.”(7)
Los padres no solo deben pensar en su bienestar, sino en las cuentas que entregaran a Dios de sus hijos, que el educarlos según la voluntad del autor de la familia no es cosa opcional o facultativa, es una obligación de la cual habrán de entregar severas cuentas a Dios Nuestro Señor, por eso los esposos deben vivir en armonía y unidad, la autoridad de la familia es el padre, pues ésta es la voluntad de Dios y no otra y quien atente contra el orden de la familia, atenta contra la voluntad de Dios.
Cuiden los padres de enseñar a sus hijos a darle gracias a Dios al levantarse y al acostarse, rezar al salir de casa, en las tentaciones, penas y tribulaciones; a bendecir los alimentos, enseñen la vida del Santo Niño Jesús, los pasajes de la Sagrada Escritura, la historia de los santos, a besar la mano al sacerdote, a respetar la casa de Dios; sobre todo, a rezar el santísimo rosario fuente de grandes bendiciones para el hogar católico; infundan en sus tiernos corazones el amor a Dios, a Nuestra Señora la Virgen María, a la Iglesia, a los sacerdotes, a los pobres, a los necesitados; cuiden mucho de amar a sus hijos no como personas propias sino como hijos de Dios y coherederos de la eterna bienaventuranza; que a su tiempo por amor deben ser corregidos y si es preciso castigarlos según sus faltas y que ellos sepan que los castigan fuertemente no por desprecio o coraje no contenido, sino por amor y sobre todo por amor a Dios.
“Pero ¿Dónde adquiriréis tan bellas y necesarias virtudes? Las adquiriréis, las conservaréis, las aumentaréis solamente en los manantiales profundos y límpidos del agua viva que salta hasta la vida eterna, en la asiduidad para escuchar la palabra de Dios, para instruiros cada vez mejor en las enseñanzas de la Iglesia, en la oración que os reunirá mañana y tarde, en la asistencia a la Santa Misa, en la frecuencia de los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, en una palabra, en la activa y virtuosa vida cristiana.” (8) Enseña SS. Papa Pío XII.
Quiera Dios Nuestro Señor infundir su gracia en estas sencillas palabras, esperando no se molesten los padres de familia por hablarles de estos temas tan importantes, por el contrario, rueguen a Dios por mí, para que me dé su gracia y su luz para ayudar según sea la voluntad de Dios.

Que Dios y María Santísima los bendiga.


Pbro. Hernán Arturo Vergara Monroy
misdudas44@yahoo.com.mx

Extraido de: Santa Teresita del Niño Jesús

(1) Mateo XVIII, 6
(2) Proverbios XIII, 24.
(3) Proverbios XXIII, 13.
(4) Efesios VI, 4
(5) Colosenses III, 21
(6) Papa Pío XII, alocución: Grandezas y deberes de la Paternidad. 19 de marzo de 1941.
(7) Papa Pío XII, alocución: Grandezas y deberes de la Paternidad. 19 de marzo de 1941.
(8) Papa Pío XII, alocución: Confianza en Dios. 7 de mayo de 1941



Natividad, una pelicula que Todo Católico NO debe ver

En “Natividad” se ataca, lisa y llanamente, a la figura de María

 Extraido de Apostolado Eucarístico

En “Natividad” se ataca, lisa y llanamente, a la figura de María que aparece como una joven como las demás, que se fija en los mozalbetes del lugar, por momentos deprimida, siempre pasiva y abúlica, que no expresa ninguna vida interior. Parece aburrirse o es simplemente aburrida, hastiada, por momentos angustiada y lo que es peor dubitativa, de fe tambaleante y poco caritativa ya que no se la ve atenta a las necesidades de los otros.

Ya al comienzo vemos que María es sujeto de reprimendas de parte de los padres porque se ha quedado jugando con las chicas y muchachos y no hizo lo que tenía que hacer. Dicho sea de paso, los chicos no parecen muy inocentes que digamos porque un muchacho se lanza encima de una de las amigas de esta María y se revuelcan por el suelo. Ya se verá que estos detalles marginales no son baladíes.

Al padre, los soldados enviados por Herodes, le quitan un asno de su propiedad José lo recupera comprándolo y se lo da a María y le dice: “Dile a tu padre que se lo dejaron olvidado, así conservará su orgullo”. Bueno, es lo que se diría una mentira piadosa y después de todo el buen Joaquín tendría su orgullo como el que más. ¿Habrá esta María dicho la mentirilla? Pasemos por alto este otro detalle y vayamos a los desposorios. Cuando los padres –si ambos, padre y madre, están vivos- enligen a José como su futuro esposo ella se fastidia y dice: “¿Por qué me obligan a desposarme con un hombre que no amo?” “¿Por qué?” Le responde la madre: “Podemos alimentarnos todos (José estaba según el autor de la película en mejor posición que ellos). Lo hemos hecho por ti”. Casamiento por conveniencia, no por elección de la providencia. Aparte de mostrar la moza aires de rebeldía, tal actitud es inaudita dado que a José lo presentan como un joven bueno, y en tiempos y sociedades en que los matrimonios se pactaban primero, hubiera sido motivo de alegría conseguir un hombre así (a menos que los autores quieran insinuar que a ella le gustaba otro) y luego, el tema es anacrónico porque por la misma razón que pactar un matrimonio era parte de la vida habitual no había lugar a quejas ni planteamientos.

Luego, la misma madre dice: “…siempre hay esperanza”. A lo que esta María replica: “¿Incluso en Nazaret?”. Vaya, vaya que es escéptica la niña. Así que poca o nada la esperanza.

El anuncio del ángel no podría haber sido enmarcado y presentado en un contexto de menor sobrenaturalidad. ¡Un ángel que se pasea mientras ella lo escucha, no en la intimidad sino en el campo donde hay otros que están por ahí!

El ángel la saluda: “¿Salve, oh elegida! Qué va, nada de “llena de gracia”. Elegida puede haber muchas pero llena de gracia, de la plenitud de la gracia sólo una.

Cuando ella al escuchar el anuncio pregunta al ángel: “¿Cómo es posible?”, lo hace moviendo la cabeza en signo de negación. Duda. ¿Fue esto así? Si fue así ¿por qué no fue castigada como lo había sido Zacarías que quedó mudo por dudar? Yahvé es un Dios celoso que no admite de sus elegidos dudas. Moisés por algo menor, por no haber confiado y golpear dos veces la roca para que brote agua, es castigado y no verá la Tierra Prometida (Cf. Números 20, 12).

Nos preguntamos dónde está la Madre de la fe, la Madre de los creyentes, la “¿Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc. 1, 45). Pero esta María duda al punto que yendo a visitar a Isabel suspira al Dios, a quien no le termina de creer: “¿Por favor, Señor, haz que Isabel esté encinta tal como me dijo el ángel!.

Ella da su conformidad apáticamente al ángel: “Soy la esclava del Señor” y se arrodilla mientras el ángel está en pie, Imagino que un director católico no habría dispuesto esa escenografía y conociendo la iconografía habría hecho arrodillar al Arcángel ante la Encarnación del Verbo Eterno de Dios, que se hace presente por el sí de la Virgen. Pero, convengámoslo, esto es mucho pedirle a una directora presbiteriana.

Cuán lejos está toda esa anunciación de lo que han escrito los santos como san Sofronio: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. ¿Y que puede ser más sublime que este gozo, oh Virgen Madre?... ¿Acaso se puede imaginar una gracia más espléndida? El Señor está contigo. ¿Y quién es el que puede competir contigo? Dios proviene de ti. Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues a pesar de ser una mujer, criatura de Dios como todas las demás, has llegado a ser, de verdad, Madre de Dios. Pues, lo que nacerá de ti es, con toda verdad, el Dios hecho hombre” (sermón 2. Anunciación de la Virgen).

En la visitación no hay nada del relato del Evangelio de San Lucas, no hay emoción de parte de esta María y, en cambio, las palabras de un supuesto diálogo que quita toda tensión del misterio, haciendo banal el encuentro que debió ser sublime. San Lucas escribe: “En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno. Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¿Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (1, 39-45).

De esto nada. Nada de la exultación del relato evangélico y tampoco la fidelidad que cabría esperar al diálogo. Isabel se limita a un genérico “Bendita sea la que cree”.

Sabemos que el cine es primariamente imágenes y que las imágenes dicen más que las palabras porque quedan impresas de manera más fuerte. Estas imágenes de “Natividad” hablan de una María no feliz, insulsa, apática y que no expresa ni está a la altura del acontecimiento más grande de la creación, porque la Encarnación de Dios que se hace hombre en su seno es más grandioso que la creación de trillones de galaxias.

Las palabras del relato lucano están en parte truncadas y en parte intercaladas con otras de pura invención del autor del film de manera que, como queda dicho, pierde fuerza toda la escena. El Magnifícat, canto de alabanzas de la Virgen que rompe su silencio evangélico, está ausente y sólo aparece al final –en la huida a Egipto- fuera totalmente del contexto y significativamente recortado “el Poderoso ha hecho obras grandes” cuando debería haber sido “el Poderoso ha hecho obras grandes por mí” (Lc. 1, 49). La diferencia no es sutil al quitar el “por mí”, ya que hay que negarle todo merecimiento a la Virgen. ¿Y este es el film que se publicita como la verdadera historia del Nacimiento de Jesús!

Pero, hay más en esta visitación. No es Isabel a quien el Espíritu Santo le revela la presencia del Señor en María sino que es María quien le dice a Isabel: “Isabel, ¿se mueve!”. A lo que responde Isabel que a ella también se le mueve el hijo que lleva dentro. Nada de sobrenaturalidad. Todo normal.

La visita a Isabel, por la actitud de esa María, parecería que fue sólo para comprobar si era verdad lo que había dicho Dios por el ángel. Porque no se la ve que ayude mucho que digamos. Sigue en su pasividad y abulia.

Al regreso a Nazaret, hay todo una discusión a cuatro. De una parte la maría del film, que cuenta que se le apareció el ángel, y de la otra José y los padres de ella que no le creen. Por supuesto, todo esto absolutamente inventado.

Viene luego el sueño de José y el censo por el que tienen que ir a Belén.
Hay detalles en la película en los que, insisto, hay que reparar. No se debe pensar que están ahí porque sí. Tienen un fin preciso porque son los que van dando la tonalidad a lo que se quiere dar como mensaje y además porque obran en manera subliminal.

En la ida a Belén el detalle es que los detienen soldados romanos para revisarlos y a esa María la palpan, la manosean. Si no se está atento puede pasar desapercibido. Luego, otro detalle, una adivina les regala dulces y lee la mano a la Virgen. “Tu mano me dice que es varón”, le espeta. En esto repito lo dicho en otra carta:

Siendo la Virgen inmaculada, plena de la gracia, llena del Espíritu Santo y por añadidura hija de Israel, que conocía perfectamente que la adivinación era abominable a Dios (Deuteronomio 18, 10) y que si no lo hubiera conocido igualmente el Espíritu la hubiera alertado del pecado, cómo, entonces se puede admitir o siquiera imaginar que se prestase a que le adivinasen el futuro. ¿No habría retirado velozmente la mano y se habría apartado de aquella mujer?

Otro detalle: Al vadear un río aparece una culebra y esta María llena de miedo cae de la cabalgadura, está por ahogarse y José la salva. Me pregunto: ¿Por qué la directora habrá elegido una culebra, una víbora, asustando a esa María y haciendo que las aguas la arrastren? Pienso que muchos habríamos imaginado a la Virgen enfrentando ala víbora –imagen de Satanás- y nunca arrastrada por las aguas. Sugestivamente esas aguas hacen pensar las que vomita de la boca el Dragón del Apocalipsis. “Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente. Pero la tierra vino en auxilio de la mujer: abrió la tierra su boca y tragó el rió vomitado de las fauces del Dragón” (Apoc. 12, 15-16). El caos satánico no consigue arrastras a la Mujer.

Cuando buscan alberguen en Belén ella reza: “¿No puedes ayudarnos?”. Esa no es oración de la Virgen que sabe que Dios es Todopoderoso.

Además, a esta María le falta caridad porque, otro detalle, en un momento en que los siguen a María y a José, el burro que llevaba a una mujer se cae y ellos siguen como si nada hubiera ocurrido.

Es decir que ni fe, ni esperanza, ni caridad, ni valor, ni temor de Dios, nada.

Y llegamos a una de las peores escenas: la del parto. La María del film pare con dolor. Cierto, ya a lo largo de la película había demostrado que no era la Inmaculada, la que desde el momento en que fue concebida fue librada del pecado original y que nunca pecó. Esta María –de directora protestante- es como todos los demás mortales y, por tanto, a ella le cabe la misma maldición que a las demás mujeres: “con dolor parirás a tus hijos”. (Gen. 3, 16 b)

Grita, cuando el nacimiento de Jesús debe haber sido de un gozo inefable y, por para colmo de herejías, José hace de comadrona. Desde luego, es de inferir que María ya no es virgen después de ese parto. Esta directora sabe más que todos los santos juntos, que toda la tradición de los Padres. San Ignacio de Antioquia escribió: “Al Príncipe de este mundo le quedaron ocultos: la virginidad de María y el parto de ella así como la muerte del Señor. Tres misterios clamorosos en el silencio de Dios” (Ef. 19, 1). No sólo sabe más que los santos sino que el mismo diablo.

Sin embargo, no debería sorprendernos una obra así porque sabemos que la directora es presbiteriana, por tanto era de esperar algo por el estilo aunque, como se ha visto, abundan detalles que van más allá de presentar a la Virgen como a una mujer cualquiera ya que se busca denigrarla. Lo que sí sorprende y no se logra entender es cómo fue posible estrenarla en el Vaticano, en el Aula Pablo VI algo que no logró un director, este sí católico, como Mel Gibson.

CONCLUSIÓN

La película desmerece a la Madre de Dios, ofende la fe y la verdad de las Escrituras. Simplemente proyecta prejuicios y la personalidad de los autores.

La virgen de “Natividad” es una joven vulgar, cualquiera de nosotros podríamos elegir una mucho mejor que esa María que nos proponen. Por tanto, la ofensa va dirigida directamente a Dios que fue quien la creó y predestinó para ser Madre de su Hijo.

La María del film carece de las virtudes teologales, es pecadora y concupiscente, apática, llena de temores y no trasluce vida interior alguna. A esta María, como me decía un sacerdote muy amigo, yo no le rezo.

María, Madre y Virgen, hay solo una: la verdadera de la fe. Aquella de quien San Bernardo dijo: De María “nunquam Satis”, nunca se ha de hablar, alabar, elogiar lo suficiente cuando de ella se trata.

(Extractos de un artículo del P.Justo Antonio Lofeudo, mslbs)