¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

24 jun. 2015

La “dictadura de la tolerancia”



Cuando los malos son minoría, ellos piden libertad para el mal. Pero, cuando llegan a ser mayoría, o a manipular a una mayoría, niegan a los buenos el derecho de hacer el bien.

“Ninguna libertad para los enemigos de la libertad”.Por el jacobino Saint-Just,

En teoría las palabras dictadura y tolerancia son contradictorias. Sin embargo, en la práctica no lo son. Sin embargo, el papa Benedicto XVI pudo denunciar que existe hoy una verdadera “Dictadura del relativismo” en nombre de la tolerancia y de la no discriminación.
Si por tolerancia se entiende que no existe verdad ni error, bien ni mal y que cada uno puede pensar, querer y actuar como le parezca, entonces dejan de existir valores absolutos y límites objetivos que se imponen a todos.
El resultado es que la mayoría (o una minoría que se cree “iluminada”) puede imponer de modo dictatorial a toda una sociedad aberraciones contrarias al orden natural.
Por ejemplo, obligar a los médicos a que practiquen el aborto, a los padres de familia a que acepten niñeras homosexuales para sus hijos o afirmar que el Estado puede enseñar a los niños materias como la teoría del género, sin el consentimiento de sus padres.

Una persecución religiosa.
Plinio Corrêa de Oliveira observa con mucha razón en una de sus obras que, cuando los malos son minoría, ellos piden libertad para el mal. Pero, cuando llegan a ser mayoría, o a manipular a una mayoría, niegan a los buenos el derecho de hacer el bien.
Para ellos, la definición de libertad es lo contrario de lo que dijo el Presidente-mártir de Ecuador, Gabriel García Moreno: “Libertad para todos y para todo; excepto para el mal y para los malos”. Su lema podría ser: “Libertad para todos y para todo; excepto para el bien y para los buenos”.
Ellos parecen seguir el eslogan enunciado por el jacobino Saint-Just, que fue llamado “Ángel del Terror” durante la Revolución francesa: “Ninguna libertad para los enemigos de la libertad”.
Los medios de comunicación tienen gran papel al favorecer esta mentalidad relativista
Es por ese tortuoso camino que el liberalismo desemboca en el totalitarismo y en la persecución a los opositores por motivos ideológicos. Y como toda ideología tiene un fondo religioso, acaba conduciendo a una persecución religiosa.

Papel de los medios de comunicación en esta “Dictadura de la tolerancia”.
Según la doctrina católica, la tolerancia es una licencia negativa al mal. El mal debe ser normalmente combatido, pero a veces es necesario tolerarlo para evitar un mal aún mayor o para no perjudicar un bien mayor. Es la aplicación de la parábola de la maleza y el trigo a la vida social. Pero esta tolerancia bien entendida no confiere al mal tolerado ningún derecho. Cuando las condiciones objetivas permiten erradicarlo, ese mal debe ser eliminado.
El concepto relativista de tolerancia, por el contrario, afirma que todas las doctrinas y todos los comportamientos son equivalentes y deben coexistir. Lo que constituye una utopía.
Los medios de comunicación tienen gran papel al favorecer esta mentalidad relativista, presentando como modelos a las personalidades “abiertas” (por ejemplo, a los artistas y políticos favorables a la liberalización de la droga) y desacreditando a los defensores de principios absolutos como “autoritarios”, “cerrados”, “oscurantistas”.

Se usan términos como “homofobia” o “islamofobia”, pero no “cristianofobia” para caracterizar el asesinato y persecución a los cristianos.
agencias católicas inglesas de adopción de niños tuvieron que cerrar sus puertas porque no podían “discriminar” a las parejas homosexuales.
Homofobia fue un término inventado por un psiquiatra americano para estigmatizar a aquellos que se oponen a la homosexualidad, presuponiendo que lo hacen por desórdenes temperamentales y no por principios. Es una manera cómoda de amordazar a los opositores, sin tener que responder a sus argumentos.
Viendo el éxito de la maniobra, los líderes musulmanes acuñaron el término “islamofobia” para silenciar en Occidente a quienes denuncian las falsedades del Corán o las injusticias en los países musulmanes, o la invasión en masa de islamitas a los países desarrollados.
Los medios de comunicación usan y abusan de esos términos. Pero, cuando se trata de denunciar las persecuciones a los cristianos en los países musulmanes o los ataques al cristianismo en Occidente, los medios de comunicación permanecen en silencio, o son conniventes con los ataques, en nombre de la libertad de expresión.

Proyectos de ley que favorecen la “Dictadura de la tolerancia”.
Existen en Europa proyectos de ley que favorecen esa dictadura. Por ejemplo, los farmacéuticos católicos son obligados a vender la píldora abortiva del día siguiente y los anticonceptivos, bajo pretexto que son “medicamentos”. Como casi todos los médicos jóvenes invocan la cláusula de objeción de conciencia para negarse a practicar abortos, las feministas quieren imponer la práctica afirmando que el aborto es un tratamiento de salud.
En materia de homosexualidad ocurre algo parecido. Las agencias católicas inglesas de adopción de niños tuvieron que cerrar sus puertas porque no podían “discriminar” a las parejas homosexuales. Las parroquias ya no pueden arrendar su salón parroquial para matrimonios (lo que era frecuente, porque era más fácil hacer la fiesta después de la ceremonia), porque no pueden discriminar a los homosexuales.

¿Cómo combatir eficazmente está “dictadura de la tolerancia”?
El mejor método es hacer pública la persecución que ocurre en otros países y decir a la gente que, si no hay reacción, lo mismo ocurrirá en nuestro país.
Y, sobre todo, recordar que “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”, como dijo San Pedro cuando fue conducido ante un tribunal por predicar el Evangelio.
Es mejor reaccionar a tiempo para después no ser muerto o, aún peor, vivir vergonzosamente como “ciudadano de segunda clase”.
Fuente: Entrevista al Señor José Antonio Ureta

23 jun. 2015

¿Por qué la verdad despierta odio?



La pregunta no deja de ser oportuna, pues estos ataques no sólo se hacen cada vez más repetidos sino también cada vez más violentos

¿Por qué hay tanta persecución contra los católicos en el mundo entero? ¿Por qué en países donde los católicos constituyen la mayoría absoluta de la población, como es el caso de Chile, hay, sin embargo, tantos ataques a la Iglesia Católica.
La pregunta no deja de ser oportuna, pues estos ataques no sólo se hacen cada vez más repetidos sino también cada vez más violentos. Los medios de comunicación ya casi no informan, o si lo hacen es con muy poco destaque, los diversos atentados a imágenes religiosas, profanaciones del Santísimo Sacramento, intentos de incendio, y otras cosas de ese género.



 Las puertas del famoso templo de la Gratitud Nacional, que se encuentra en la esquina de la Alameda con Cumming ya han sido varias veces quemadas y los vitrales que adornaban sus ventanales han sido quebrados por todo tipo de manifestantes.
Hace pocas semanas, una imagen de la Santísima Virgen que se venera en la catedral de la ciudad de Villarrica fue pintada de arriba abajo con pintura roja. A estos hechos hay que sumarles los rayados en muros de Iglesias, donde se lee: “la única Iglesia verdadera es la que arde”.
Estos hechos pueden parecer pequeños y casi insignificantes en relación a los que están sufriendo los católicos en países como Siria o Irak, y en general en todos los países islámicos que sancionan con pena de muerte a los musulmanes que se convierten a la Fe católica.
Recientemente, diarios internacionales publicaron la siguiente noticia a respecto de lo que sucede en Irak y en Siria: “Sanaa [es el nombre de una joven] se preparaba para almorzar con la familia cuando ellos llegaron en camionetas pickup Toyota y Kia. Armados com ametralladoras, los milicianos del Estado Islámico gritaban: ‘Uds. Son infieles’. Separaron a las mujeres y los niños a un lado y a los hombres a otro.
“Más de 200 mujeres iraquíes continúan viviendo una pesadilla bien lejos de las cámaras noticiosas. Ellas son mantenidas como esclavas sexuales, ‘esposas’ o siervas de integrantes del Estado Islámico. En la región de Mosul, en Irak, y en la ciudad de Raqca en Siria. ‘Era como si fuese un mercado, ellos venían y escogían a las mujeres que querían comprar’ dice Sanaa. Las más jóvenes y bonitas eran dadas como regalo para los milicianos extranjeros. Las otras eran ‘usadas’ por los locales.
“Algunas mujeres que consiguieron escapar a esta situación y viven en campos de refugiados en el Norte de Irak, contaron todo lo que ellas sufrieron.
“Recuerda Sanaa que según estos musulmanes fundamentalistas, “Deberíamos recordarnos que esclavizar a las familias de los infieles y tomar sus mujeres como concubinas está firmemente establecido por la Sharia (ley islámica)”
Quizá algún lector nos diga que no existe un paralelo entre los hechos ocurridos en Chile con esto que ocurren en Medio Oriente. Sin embargo, si bien es cierto que los actos de violencia en Chile no han llegado a esos extremos, la razón no está en que aquellos que los realizan no tengan los mismo deseos destructivos de los fundamentalistas islámicos. El problema es que por ahora, las circunstancias para ellos no les son tan propicias. Bastará que estas mismas circunstancias cambien, y se hagan más permisiva las manifestaciones anti religiosas, para ver hasta qué extremos no serán capaces de llegar estos fundamentalistas del ateísmo nacional.
Para entender cuál es la lógica de este odio, le damos la palabra al Profesor Plinio Corrêa de Oliveira, quien escribió en el diario “Folha de Sao Paulo” un artículo sobre el tema.
“Un simpático lector me pide que explique por qué la Iglesia – a pesar de ser quien pregona la verdad – ha sido tan combatida a lo largo de su historia. También quiere saber por qué son tan combatidos en nuestros días los católicos que no pactan con los errores del siglo, y se mantienen fieles a la enseñanza inmutable de Nuestro Señor Jesucristo.
“Me parece que el lector podría haber ampliado aún más el campo de su pregunta. Las persecuciones hechas contra la Iglesia y los verdaderos católicos de nuestros días, son prolongamiento histórico de las que sufrió Nuestro Señor Jesucristo. ¿Cómo explicar que el Hombre-Dios, que es el Camino, la Verdad y la Vida, haya sufrido persecución, hasta el punto de ser crucificado entre dos vulgares ladrones?
“A esa pregunta responde luminosamente uno de los mayores Doctores de todos los tiempos, el gran San Agustín, obispo de Hipona. Reproduzco aquí -adaptándola ligeramente, para mejor comprensión del lector contemporáneo- la enseñanza del Doctor de los siglos IV y V.
“Comentando la célebre palabra de Terencio: “la verdad engendra odio”, San Agustín pregunta cómo explicar hecho tan ilógico.
Enunciado así el problema, el santo Doctor pasa a la explicación. La naturaleza humana es tan propensa a la verdad que, cuando el hombre ama algo contrario a la verdad, quiere que este algo sea verdadero. Con esto, cae en el error, persuadiéndose de que es verdadero lo que en realidad es falso.
Así, es necesario que alguien le abra los ojos. Ahora bien, como el hombre no admite que se le muestre que se equivocó, por esta misma razón no tolera que se le demuestre cuál es el error en que está. Y el Doctor de Hipona observa: ¡De esta forma, ciertos hombres odian la verdad por amor hacia aquello que ellos tomaron por verdadero! De la verdad ellos aman la luz; no, sin embargo, la censura de sus equivocaciones.
Por su deslealtad, tales hombres sufren de la verdad el siguiente castigo: no quieren que la verdad los desvende; y, sin embargo, ella los delata y continúa velada a sus ojos. “Y así, es de esta manera, es precisamente de esta manera como es hecho el corazón humano. Ciego y perezoso, indigno y deshonesto, se oculta, pero no admite que nada se le oculte. Y por esto le sucede que él no consigue huir de los ojos de la verdad, pero la verdad huye de los ojos de él”. Con estas palabras concluye san Agustín su magistral comentario…”
He ahí, la razón por la cual quien dice la verdad sufre persecución. ¡Y así se explican la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los veinte siglos de historia de la Iglesia!”
Dejamos para otro programa un importante asunto: ¿Cuál debe ser la actitud de los católicos delante de estas persecuciones?

4 jun. 2015

El cristiano aspira a una civilización católica



La Civilización Cristiana podrá renacer de los escombros del mundo de hoy


Como el hombre encerrado en un subterráneo desea el aire libre y el pájaro aprisionado los espacios infinitos del cielo, el cristiano aspira a una civilización católica.

Por que lo propio de la Iglesia es producir una cultura y una civilización cristianas, lo es también producir sus frutos en una atmósfera social plenamente católica.

La Civilización Cristiana es nuestra finalidad, nuestro gran ideal, que podrá renacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval.

Caminamos hacia la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, y la resolución con que los Cruzados marcharon hacia Jerusalén, enfrentando y venciendo todos los obstáculos,.

Trabajemos en conjunto para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, esto es, su reinado sobre las almas y las sociedades, que Él creó y salvó para que lo amasen eternamente.