¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

12 jul. 2016

ARTE: La marcha de lo deiforme a lo deforme, y a lo informe

 Se completó el ciclo: deiforme > deforme> informe

¿Qué lugar debe ocupar el arte entre las actividades humanas?
Según San Buenaventura, existe una semejanza entre el Creador y la criatura. Es esta similitud la que nos permite elevarnos hasta Dios por medio de las criaturas, y es en este gran anhelo de elevación que se debe encontrar el lugar del arte. ( 1 ) Como afirma Plinio Corrêa de Oliveira en un texto famoso, “Dios estableció misteriosas y admirables relaciones entre ciertas formas, colores, sonidos, perfumes, sabores, y ciertos estados de espíritu”. ( 2 )
Iglesia de Pietrelcina – de estilo llamado moderno

Iglesia de Pietrelcina – de estilo llamado moderno
Pío XII enseñó: “El hombre en todas sus acciones debe manifestar, en alabanza y gloria del Creador, la perfección infinita de Dios, e imitarlo lo más posible. Por esto, el hombre en su actuar, destinado por su naturaleza a lograr este fin supremo, debe conformarse al divino arquetipo y orientar todas sus facultades de alma y de cuerpo en esta dirección, ordenándolas rectamente entre sí y dominándolas debidamente para conseguir su fin”. ( 3 )
Notemos la consecuencia: negar, socavar, mancillar esta similitud es cortar el hilo que permite elevarnos a Dios. Y el odio militante a Dios sólo puede conducir a este deseo de cortarlo.
Pero en un momento dado del siglo XIX, esta concepción del arte comenzó a ser socavada radicalmente.
Así, ya Chateaubriand (1768-1848) observó: “Este amor a lo feo que nos domina, este horror al ideal, esta pasión por los mancos, estropeados, estrábicos, desdentadados; esta ternura por las verrugas, por las arrugas, por los escupitajos, por la formas triviales, sucias, comunes, son una degradación del espíritu. Este (amor) no nos fue dado por la naturaleza, de la cual tanto se habla”. (4)
En ese entonces, el fenómeno estaba sólo empezando, y por su parte Baudelaire (1821-1867) declaró: “El arte moderno tiene una tendencia esencialmente demoníaca”. ( 5 )
Gilles Lipovetsky comenta:
“De ningún modo contrario con el orden de la igualdad, el modernismo es la continuación por otros medios de la revolución democrática”. ( 6 ) Se trata de “un proceso de des‒sublimación de las obras, correspondiendo exactamente a la desacralización democrática de la instancia política”.( 7) Es “la cultura de la igualdad”. ( 8 )
Picasso afirmó: “Un cuadro era una suma de adiciones. Los míos son una suma de destrucciones”. ( 9 )
Se habla de una “vuelta al ruido como música”. ¡Suena casi como promover el retorno del mal olor como perfume! Nuestros cinco sentidos tienen diferentes grados de tolerancia para este tipo de aberraciones: la visión y la audición parecen ser más tolerantes que los otros sentidos. Esta tolerancia fue lo que permitió una circulación al arte moderno, aunque sólo limitado al binomio iniciados/bobos, y los segundos, tal como los conocemos, aplauden cualquier cosa si es sugerida por los medios de comunicación o por la moda…

Dije mas arriba que pocos, fuera de los iniciados/bobos, fueron los que apreciaron el arte moderno. La circulación que consiguió entre el público, se debió al hecho de ser presentado como un símbolo de la modernidad. “Este se convirtió en el emblema de los que querían demostrar que eran cultos y civilizados”. (10) Si no fuera por esta razón, no habría conseguido la audiencia que alcanzó.
Este fue el camino desde lo deiforme a lo deforme, que consistió en la apología y la promoción de todo cuanto colisionaba con el verdadero concepto de belleza. Fue un primer paso.
Luego vino el arte postmoderno, en el que se buscó no simplemente lo deforme, sino lo amorfo, lo amébico.
Se completó el ciclo: deiforme > deforme> informe.
La diferencia de orientación entre el modernismo y el postmodernismo en el arte puede ser vista en cualquier cuadro de Picasso. En ellos existe algo impactante, agresivo ‒de algún modo dramático‒ que puede ser comparado a una estridencia, una disonancia. El arte postmoderno es diferente: nada dramático. Por ejemplo, en una Bienal en São Paulo fue expuesto como una obra de arte un metro de un albañil.
Walcyr Carrasco dijo: “Las exposiciones de vanguardia se transformaron en un parque de diversiones para los intelectuales”. ( 11 )
Reducir todo lo que debería ser a imagen de Dios a algo sin forma, sin color y sin sabor, es chocar de frente con la finalidad de la Creación. En cierto modo, por lo tanto, constituye un gran insulto a Dios.
Esta integración a través del pastiche es algo más grave que la agresión directa, pues quien hace esto realiza un homenaje de un tal o cual reconocimiento de su importancia. El desprecio de lo bello, que muestra el postmodernismo, va más allá que la agresión: es una gran ofensa, la venganza suma.
No pudiendo aniquilar el orden del ser, trata de reducir todo a una nebulosa “Inanis et vacua”, como dice el libro del Génesis: “La Tierra, sin embargo, era informe y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo”. ( 12 ) El moderno muestra aquí un vertiginoso amor al pasado, no a un pasado cualquiera, sino al de antes de la creación del mundo.
Caminamos hacia una mezcla repugnante ex-deiforme, después deformado, y finalmente sin forma. Aquí nos encontramos.
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Notas:
1. Ver Hexaemeron, col. 12, n. 14 y 15.
2. Plinio Corrêa de Oliveira, “Revolución y Contra-Revolución“. Cap. 10-2.
3. Encíclica Musicae Sacrae Disciplina de 25.12.55.
4. Essai sur la littérature anglaise, II.
5. L’Art Romantique, XIX, IV.
6. op.. cit, p. 125.
7. op.. cit, p. 127.
8. p. 128.
9. Conversations avec Christian Zervos, en Cahiers d’Art, 1953.
10. Hobsbawm, op.. cit, p. 183.
11. Catolicismo, N º 530, febrero de 1995.
12. Gen. I, 2.
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(* ) Leo Daniele es colaborador  de la Agencia Boa Imprensa ( ABIM )

18 may. 2016

Bergoglio: el cura militante

Por Nicolás Márquez

Tengo el penoso privilegio de ser uno de los pocos argentinos que se entristeció cuando el cura Bergoglio fue designado Papa en marzo del 2013. Su conocida condición de Pastor heterodoxo, oportunista, demagogo y de consabida simpatía para con el dictador pedófilo Juan Perón (el mismo que incendiara las Iglesias, encarcelara Sacerdotes y fuera excomulgado por Pío XII[1]) en los años 50´) no eran precisamente los pergaminos más confiables del consagrado Padre Jorge.

En su momento, en el kirchnerismo puro y duro la noticia fue tomada con amargura (principalmente por el doble agente Horacio Verbitsky quien hizo ingentes esfuerzos para tratar de meterlo preso) dado que el flamante Papa, siendo Arzobispo de Buenos Aires había manifestado en ciertas ocasiones críticas livianas relativas al latrocinio que el régimen de Néstor y Cristina venía llevando adelante, con lo cual algunos en el oficialismo entonces vigente lo suponían un “enemigo”.

Sin embargo, cuando el magnate-delincuente Néstor Kirchner murió en octubre del 2010, fue el propio Bergoglio el encargado de oficiar una Misa para ensalzarlo y elogiarlo encendidamente, como si se hubiese muerto un patriota católico intachable y no un vulgar hampón infiel.

Estos y otros antecedentes del Padre Jorge me hicieron formar parte de una minoría apenada tras la elección del Cónclave, malestar que desafortunadamente se acentuó tras tomar nota del calamitoso Pontificado que desde hace tres años el personaje de marras viene protagonizando.




papa fidel castro
El Padre Jorge mimando al genocida comunista Fidel Castro

En efecto, una vez que el Padre Jorge se consagró Vicario de Cristo, no hizo más que juntarse y fotografiarse con cuanto mafioso, farandulero y dictador comunista fuera a saludarlo. Se piropeó con el genocida Fidel Castro y se mimoseó con su hermano Raúl (a la vez que le negó entrevista a las sufrientes Damas de Blanco). Lisonjeó en Bolivia al narco-presidente Evo Morales y se trajo de alegre souvenir una escultura de Cristo crucificado por la Hoz y el Martillo. Propagandeó al dictador Nicolás Maduro sin mencionarle una coma sobre los presos políticos existentes en el destartalado país. Bendijo a la suspendida bandolera Dilma Rouseff y en el orden local, su papel no fue menos indecoroso.






Papa-con-maduro
Mientras Leopoldo López sigue preso y Venezuela se sumerge en la indigencia, Bergoglio disfruta de la visita del dictador chavista Nicolás Maduro.

 Se cansó de agasajar a la cleptómana Cristina Kirchner. Supo ser el vergonzoso jefe de campaña de una piltrafa moral como Daniel Scioli. Apañó al matón Guillermo Moreno. Respaldó al extorsionador sindical “caballo Suárez”. Clamó por la ladrona de los pobres Milagro Sala y se dio el gusto de publicitar a los facinerosos de La Cámpora blandiendo remerita y banderín partidario.




dilca y cristina
Bergoglio a las carcajadas con las ladronas.

 Luego, tras colaborar con el afiche de campaña del locador prostibulario Martín Insaurralde y farandulear en la Santa Sede con el pornocómico Marcelo Tinelli, la nueva cita del supuesto heredero del trono de San Pedro es con la mismísima delegada de las FARC en Argentina y socia del parricida Sergio Shocklender, nos referimos a Hebe de Bonafini, madraza de la corrupción por antonomasia en el programa “Sueños Compartidos”, aquel negociado millonario a expensas de los indigentes. Hace bien Bergoglio en recibir a Hebe, si supo albergar a una miserable como Estela Carlotto: ¿cómo no va a hacer lo propio con su principal colega y competidora?




francisco y farandulero
Bergoglio choluleando con el pornógrafo Marcelo Tinelli.

 Mientras tanto, indignos alcahuetes como el vocero Sergio Rubín y papólatras afines, no hacen más que disculpar o justificar las andanzas y amistades del citado cura militante declarando “Cristo se juntó con pecadores y el Papa debe imitarlo”, omitiendo el detalle de que Cristo se juntó con pecadores para convertirlos: no para promoverlos políticamente.




Papa insaurralde
Bergoglio colaborando con la campaña del financista de Jésica Cirio.

En sentido contrario, quienes no contaron con el penoso privilegio de formar parte del clan de zurdos y ladrones, no sólo no fueron recibidos por el compañero Bergoglio (jamás aceptó entrevistarse con los vapuleados familiares de los presos políticos de Argentina) sino que ignoró a a la dirigente social Margarita Barrientos y no quedándole más remedio protocolar que recibir al Presidente Mauricio Macri, lo acogió mediante un destrató manifiesto y un estudiado malhumor gestual.

Con la ignorancia propia no de un Sumo Pontífice sino de un puntero periférico de unidad básica, Bergoglio sostuvo en febrero del 2015 que “el dinero es estiércol del demonio” (pero no le dijo a los curas que dejen de recibir dicho estiércol por parte de la feligresía) y denostó al capitalismo todo cuanto pudo definiéndolo como “dictadura del dinero”, desconociendo el dirigente que el demonizado sistema en cuestión es el único que demostró sobradamente poder reducir la pobreza que aun existe en el mundo, pero que antes del descubrimiento del capitalismo ésta era muchísimo más escandalosa que la que hoy Bergoglio denuncia con talentosa sobreactuación.






Papa camiseta de La Campora
El cura militante promoviendo a los patoteros de la Cámpora.

También se argumenta en favor del padre Jorge alegando que “gracias a él mucha gente volvió a la Iglesia”, como si la Iglesia fuese una banda de rock and roll cuyo fin fuese llenar estadios de fútbol hasta el tope. Nosotros preguntamos: los que “gracias a Bergoglio” han vuelto a la Iglesia ¿regresaron en busca de la recta doctrina o en calidad de cholulos ?. Los que volvieron embelesados con el Papa argentino: ¿se tomaron el breve trabajo de leer al menos alguna de sus Exhortaciones Apostólicas o tan sólo lo visitaron para sacarse una foto turística y subirla al facebook?.

Nunca confié en Bergoglio antes de que éste sea Papa. Desde que se consagró como tal confío menos. Por lo pronto, el padre Jorge nos dice que recemos por él.

Pues bien, recemos entonces para que se convierta.

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Fuente

19 abr. 2016

El menosprecio de los Mandamientos de Dios provoca la desintegración de la familia

El matrimonio cristiano es necesario para el equilibrio de la sociedad.
Esta es la enseñanza moral constante de la Iglesia Católica.

El adiós de la novia, Fernando Georg Waldmüller – 

Durante los siglos en que la visión católica del mundo era la matriz de la civilización, esta concepción esencial de la familia y del matrimonio eran la base de las relaciones en la sociedad, y marcaba las leyes y costumbres. Pero, por una verdadera ilusión, se hizo creer a los cristianos que era generoso dar la espalda a sus principios de orden.
Por eso debemos hacer conocer a los que nos rodean los principios fundamentales de la organización de la sociedad de acuerdo con la moral católica, lo que muchos cristianos ignoran hoy.
“Si los mandamientos de Dios son despreciados, no sólo se hace imposible alcanzar la felicidad que nos está reservada más allá del breve espacio de tiempo asignado a la existencia terrena, pero el propio fundamento en la que reposa la verdadera civilización vacila y no podemos esperar otra cosa que ruinas sobre las que sólo se podrá llorar.
“¿Cómo, en efecto, el bien público y la gloria de la vida civilizada pueden tener la mínima garantía de estabilidad cuando el derecho es falseado y la virtud despreciada y criticada? (…)
“Y esto, como lo reconocen todos los hombres razonables, constituye en todas partes la raíz  amarga y prolífica de numerosos males: el rechazo de reconocer la Majestad Divina, la trasgresión de la ley moral, cuyo origen viene de lo Alto, o aún esa detestable inconstancia que hace vacilar entre lo lícito y lo prohibido, entre la justicia y la iniquidad.
“Entonces se levantan los egoísmos ciegos e inmoderados, la sed del placer, el vicio del alcoholismo, las modas impúdicas y dispendiosas, el aumento del crimen, aún entre los menores, la ambición del poder, el abandono de los pobres, la avidez por la riqueza mal adquirida, la deserción del campo, la superficialidad al casarse, el divorcio, la desagregación de la familia, el enfriamiento de la afección mutua entre los Padres y los hijos, la baja de la natalidad, el debilitamiento de la Nación, la disminución del respeto por la autoridad, la sumisión servil, la rebelión, el abandono del deber hacia su país y hacia la humanidad”.
Pío XII Encíclica Sertum Laetitiae del 1 de noviembre de 1939

Fuente: TFP France

17 abr. 2016

Una sociedad igualitaria es una sociedad deforme que repugna a la razón



Verdades olvidadas

Hoy, ciertas verdades son fácilmente olvidadas, aún en los medios católicos. Se repite hasta el cansancio que la igualdad es equivalente a la justicia. Por esto, es útil recordar la enseñanza de los Papas.
En este extracto de la Encíclica “Humanum Genus”, el Papa León XIII recuerda que la igualdad fundamental entre todas las personas deriva de su naturaleza humana y del común fin último, pero que sus diferencias legítimas deben ser la fuente de una sociedad armoniosamente jerarquizada, a la imagen del cuerpo humano
Todos los hombres son, ciertamente, iguales: nadie duda de ello, si se consideran bien la comunidad igual de origen y naturaleza, el fin último cuya consecuencia se ha señalado a cada uno, y finalmente los derechos y deberes que de ellos nacen necesariamente.
Mas como no pueden ser iguales las capacidades de los hombres, y distan mucho uno de otro por razón de las fuerzas corporales o del espíritu, y son tantas las diferencias de costumbres, voluntades y temperamentos, nada más repugnante a la razón que el pretender abarcarlo y confundirlo todo y llevar a las leyes de la vida civil tan rigurosa igualdad.
Así como la perfecta constitución del cuerpo humano resulta de la juntura y composición de miembros diversos, que, diferentes en forma y funciones, atados y puestos en sus propios lugares, constituyen un organismo hermoso a la vista, vigoroso y apto para bien funcionar, así en la humana sociedad son casi infinitas las diferencias de los individuos que la forman; y si todos fueran iguales y cada uno se rigiera a su arbitrio, nada habría más deforme que semejante sociedad; mientras que si todos, en distinto grado de dignidad, oficios y aptitudes, armoniosamente conspiran al bien común, retratarán la imagen de una ciudad bien constituida y según pide la naturaleza“.


Fuente

15 abr. 2016

La familia no es para la sociedad, la sociedad es para la familia

El derecho de los padres sobre los niños frente al Estado; la plena libertad para los padres de educar a sus hijos en la verdadera Fe y, como consecuencia, el derecho de los padres católicos a la escuela católica

Una fiesta familiar

“A propósito de las más diversas cuestiones, hemos insistido numerosas veces sobre la santidad de la familia, sobre sus derechos, sobre su papel como célula fundamental de la sociedad humana.
“A este título es su vida, su salud, su vigor, su actividad, las que aseguran la vida, la santidad, el vigor, la actividad de la sociedad entera. Porque ella recibe su existencia y su dignidad de Dios, como su función social: la familia es responsable delante de Dios.
Sus derechos y sus privilegios son inalienables, intangibles; ella tiene el deber, antes de todo delante de Dios y secundariamente delante la sociedad, de defender, de reivindicar y de promover efectivamente sus derechos y sus privilegios, no solamente para su propia ventaja, sino para la gloria de Dios, para el bien de la colectividad. (…)
“Es claro que vuestro primer deber en el santuario del hogar familiar, es suministrar ‒respetando su integridad, su unidad, la jerarquía natural que une entre ellos a sus miembros- con toda la perfección humanamente posible‒ la conservación, la salud corporal, intelectual, moral y religiosa de la familia.
“Y este deber comporta evidentemente el de defender y de promover sus derechos sagrados, particularmente el de cumplir sus obligaciones en relación a Dios; de constituir, en toda la fuerza del término, una sociedad cristiana:
Defender sus derechos contra todas las violencias o influencias exteriores capaces de atentar contra la pureza, la fe y la estabilidad sacrosanta de la familia; promover esos mismos derechos reclamando de la sociedad civil, política, cultural, al menos los medios indispensables a su libre ejercicio.
Para el cristiano hay una regla que le permite determinar con certeza la medida de los derechos y deberes de la familia en la comunidad del Estado.
Ella está concebida así: la familia no es para la sociedad; la sociedad es para la familia. La familia es la célula fundamental, el elemento constitutivo de la comunidad del Estado (…).

El Estado debería, por lo tanto, en virtud del propio instinto de conservación, por así decir, cumplir con lo que esencialmente es su primer deber según el plano de Dios Creador y Salvador, es decir, garantizar absolutamente los valores que aseguran el orden, la dignidad humana, la salud y la felicidad de la familia.
“Estos valores que son elementos del propio bien común, jamás estará permitido sacrificarlos a lo podría tener apariencia de bien común.
“Indiquemos solamente, a título de ejemplo, algunos de los que se encuentran actualmente en mayor peligro: la indisolubilidad del matrimonio; la protección de la vida antes del nacimiento; la habitación conveniente de la familia, no solamente de uno o dos niños o aun sin niños, sino la de la familia normal más numerosa; el derecho de los padres sobre los niños frente al Estado; la plena libertad para los padres de educar a sus hijos en la verdadera Fe y, como consecuencia, el derecho de los padres católicos a la escuela católica; condiciones de vida pública tales que las familias y sobretodo la juventud no estén en la certeza moral de sufrir corrupción”.
Pío XII, discurso a un grupo de padres de familia, provenientes de diferentes diócesis de Francia, el 18 de setiembre de 1951

Fuente: http://tfp-france.org/

Los ídolos no pueden ser criticados

Los principios morales deben ser constantemente recordados, ya que su omisión conduce gradualmente a las peores degradaciones



Conducida a través de etapas bien estudiadas, la práctica de la homosexualidad pasó del rechazo popular a la categoría de algo intocable: del infierno al Olimpo.
Plinio Corrêa de Oliveira insistía en que los principios morales deben ser constantemente recordados, ya que su omisión conduce gradualmente a las peores degradaciones.
Es lo que estamos presenciando con relación a la práctica de la homosexualidad.
Cuando, en los años 50, se oía decir que alguien tenía ese vicio -entonces raramente confesado- encontraba antes sí una atmósfera horrorizada. Hasta los niños ridiculizaban a quien se manifestase de ese modo.
Pero los principios morales que condenan la práctica homosexual, ya en esa época, eran poco enseñados. El horror que existía entonces era fruto del sentido común aún preservado y de una cierta tradición adquirida.
Con el pasar de los años, el rechazo a ese vicio continuó, pero poco después se comenzó a oír –proveniente incluso de los medios religiosos– que la práctica de la homosexualidad tiene su origen en una enfermedad y no es un vicio moral. Se ponía de moda así una nueva apreciación del problema.

Continúa siendo legítimo criticar a un juez, a un diputado, a un religioso y hasta al Presidente de la República. Pero no a los homosexuales. ¡Los “ídolos” no pueden ser criticados!
La consecuencia concreta de esa moda fue que el anterior rechazo social a la práctica de la homosexualidad se transformó en pena: “Pobrecito. Es un enfermo”. Esta fue una etapa pasajera, pero fundamental, para derribar la barrera de horror que había en relación a las orgías homosexuales.
En la fase siguiente, se abandonó la idea de enfermedad y se pleiteó “el derecho de las minorías”. Los homosexuales serían una minoría, con derechos análogos a los todos los que legítimamente constituyen minorías dentro de una nación.
Poco después, un paso más fue dado: la legalización de las uniones homosexuales. No sabemos cuál será la redacción final de la ley que está en discusión en el Parlamento chileno. Pero, dada la presión del lobby homosexual nacional e internacional, es posible que se autorice la adopción de niños, el derecho de herencia, beneficios de previsión social, declaración conjunta del impuesto la renta, etc., como si fueran marido y mujer.
El proceso no termina ahí. Ya existe de una ley contra la discriminación “por opción sexual”, que transformará a los homosexuales en una especie de casta intocable. Ya no se tratará sólo de favorecerlos, sino de perseguir a quienes utilizan la libertad de expresión para discordar de la práctica homosexual.
Aprobadas tales leyes, continúa siendo legítimo criticar a un juez, a un diputado, a un religioso y hasta al Presidente de la República. Pero no a los homosexuales. ¡Los “ídolos” no pueden ser criticados!
Mientras los señores legisladores llevan adelante estas leyes, que han dado origen en varios países a verdaderas persecuciones religiosas, la mayoría de la población las ve con desagrado. Pero ese desagrado no basta si no se traduce en una protesta contra esta verdadera dictadura que viene siendo implantada en esta materia, especialmente contando con el apoyo de los medios de comunicación y de ciertos políticos.
Para que esto ocurra en necesario tener bien claros los principios. La Iglesia Católica considera la práctica homosexual como un pecado que clama a Dios por venganza. Y las Sagradas Escrituras dan cuenta del castigo divino a dos ciudades: Sodoma y Gomorra.


Baje el libro gratuito “En defensa de una Ley Superior – ¿Por qué debemos oponernos al pseudo matrimonio y al Movimiento homosexual?”, que contiene una refutación de los slogans pseudo–científicos del lobby homosexual y señala la doctrina católica, desde los primeros tiempos de la Iglesia, sobre el asunto.

17 ene. 2016

Un Jesús ‘tolerante’ a todo no es el verdadero Jesús



Un verdadero perdón es algo muy diferente 
de un débil "dejar correr"
Una concepción del ‘evangelio’ donde ya no exista la gravedad de la ira de Dios, no tiene nada que ver con el evangelio bíblico

“Un Jesús, que está de acuerdo con todo y con todos, un Jesús sin su santa ira, sin la dureza de la verdad y el amor verdadero, no es el verdadero Jesús, como lo muestra la Escritura, sino una miserable caricatura.

“Una concepción del ‘evangelio’ donde ya no exista la gravedad de la ira de Dios, no tiene nada que ver con el evangelio bíblico.

“Un verdadero perdón es algo muy diferente de un débil ‘dejar correr’.



Puerta del Perdón, en la Catedral de Sevilla

“El perdón es exigente y pide a ambos -a quien lo recibe y a quien lo da- una postura que se refiere a la totalidad de su ser. Un Jesús que aprueba todo es un Jesús sin la cruz, porque entonces no es necesario el dolor de la cruz para sanar al hombre.

“Y, en efecto, la cruz es cada vez más expulsada de la teología y falsamente interpretada como una desgracia o como un asunto puramente político.

“La cruz como expiación, como la ‘forma’ del perdón y de la salvación no se ajusta a un cierto patrón del pensamiento moderno.

“Sólo cuando se ve claramente el nexo entre la verdad y el amor, la cruz se hace comprensible en su verdadera profundidad teológica. El perdón tiene que ver con la verdad, y por lo tanto requiere la cruz del Hijo, y exige nuestra conversión. El perdón es, precisamente, la restauración de la verdad, la renovación del ser y la superación de la mentira escondida en cada pecado.

“El pecado es siempre, por su propia esencia, un abandono de la verdad del propio ser y por lo tanto de la verdad querida por el Creador, Dios”.

Card. Joseph Ratzinger, “Guardare a Cristo”, p. 76, Jaca Book 1986