¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

19 may 2014

Un Jesús ‘tolerante’ no es el verdadero Jesús



“Un Jesús, que está de acuerdo con todo y con todos, un Jesús sin su santa ira, sin la dureza de la verdad y el amor verdadero, no es el verdadero Jesús, como lo muestra la Escritura, sino una miserable caricatura."  (Benedicto XVI)


Una concepción del ‘evangelio’ donde ya no exista la gravedad de la ira de Dios,
no tiene nada que ver con el evangelio bíblico


“Una concepción del ‘evangelio’ donde ya no exista la gravedad de la ira de Dios, no tiene nada que ver con el evangelio bíblico.

“Un verdadero perdón es algo muy diferente de un débil ‘dejar correr’.

 “El perdón es exigente y pide a ambos -a quien lo recibe y a quien lo da- una postura que se refiere a la totalidad de su ser. Un Jesús que aprueba todo es un Jesús sin la cruz, porque entonces no es necesario el dolor de la cruz para sanar al hombre.

“Y, en efecto, la cruz es cada vez más expulsada de la teología y falsamente interpretada como una desgracia o como un asunto puramente político.

“La cruz como expiación, como la ‘forma’ del perdón y de la salvación no se ajusta a un cierto patrón del pensamiento moderno.

“Sólo cuando se ve claramente el nexo entre la verdad y el amor, la cruz se hace comprensible en su verdadera profundidad teológica. El perdón tiene que ver con la verdad, y por lo tanto requiere la cruz del Hijo, y exige nuestra conversión. El perdón es, precisamente, la restauración de la verdad, la renovación del ser y la superación de la mentira escondida en cada pecado.

“El pecado es siempre, por su propia esencia, un abandono de la verdad del propio ser y por lo tanto de la verdad querida por el Creador, Dios”.

Joseph Ratzinger, “Guardare a Cristo”, p. 76, Jaca Book 1986


27 mar 2014

No permitas que adoctrinen a tus hijos



POR LA EDUCACION TRADICIONAL

ROMANCE DEL ALUMNO DE UNA ESCUELA MODERNA Y AVANZADA

Papá, por favor, escucha:
llévame a un cole normal.
Que este colegio de ahora
Me está empezando a asustar.


Me dicen que lo moderno,
Es ser experimental,
Que lo único importante
Siempre es la diversidad,


Con libertad creativa
Y autonomía moral
(Y si el maestro lo dice,
Tendrá que ser la verdad).


De los niños de mi clase
No hay dos que sean igual,
Porque aquí los profes quieren
Mucha originalidad:


A Juan le gustan las niñas
Igual que a ti mi mamá,
A Curro, niñas y niños,
Para mayor variedad;


A Pedro sólo los niños
Que al fútbol saben jugar;
Vicente no se decide,
prefiere experimentar;


Mari tiene dos espíritus
En lucha trascendental;
Estela quiere operarse
Y ser por fin como Juan;


Santi dice, muy contento,
que él siempre está más allá
de los roles que ha creado
la sociedad patriarcal;


Y yo tengo un lío grande
De tanto hablar y pensar,
No sé si soy L, G
T, B, Y, Z o K.


Papá, por favor, escucha:
Llévame a un cole normal.
Yago, además de su padre,
Tiene también dos mamás


Y Javi, cada semana,
Estrena un nuevo papá;
A Yennifer la ha criado
Una comuna ilegal
Y no conoce a su padre
Ni a su madre, ¡qué más da!


El padre de Alba se llama
“Insemin. Artificial”,
Porque su madre pensaba
Que así se iba a realizar;


Hay familias numerosas
Como la de Maripaz,
Porque suman cuatro “hermanos”
(Ella, dos gatos y un can)
Y, según dicen sus padres,
Quieren a todos igual.


Joaquín es niño probeta
Y cuando se va a acostar
Le da siempre un par de besos
A su tubo de cristal,
Porque sus padres trabajan
Día y noche sin parar.


Yo los quiero mucho a todos,
Como amigos de verdad,
pero me siento muy raro
Por tener mamá y papá.


Los otros niños se ríen
Hasta que me hacen llorar
Y dicen que somos pobres
Y no podemos pagar
Un divorcio en condiciones
Como hacen los demás.


Otros piensan que es un virus
Que se puede contagiar
Y que los médicos llaman
“Familia tradicional”.


Papá, por favor, escucha:
Llévame a un cole normal.
Es que, en éste, no me dejan
Estar ni vivir en paz


Y en cuanto abro la boca
siempre termino fatal,
Pues si le respondo al profe
Que algo está bien o está mal, 

O defiendo el matrimonio
(Salvo el homosexual),
Hablo de amor para siempre,
Respeto y fidelidad,
O pienso que mis hermanos
Valen más que un animal,
Me castiga por listillo
Y por ser un radical.


Papá, por favor, escucha:
Llévame a un cole normal,
Que aquí lo raro es la norma
Y no existe la verdad.


11 feb 2014

La familia no es para la sociedad, la sociedad es para la familia



 La familia tiene el deber, antes de todo delante de Dios y secundariamente delante la sociedad
 Una fiesta familiar


“A propósito de las más diversas cuestiones, hemos insistido numerosas veces sobre la santidad de la familia, sobre sus derechos, sobre su papel como célula fundamental de la sociedad humana.
“A este título es su vida, su salud, su vigor, su actividad, las que aseguran la vida, la santidad, el vigor, la actividad de la sociedad entera. Porque ella recibe su existencia y su dignidad de Dios, como su función social: la familia es responsable delante de Dios.
Sus derechos y sus privilegios son inalienables, intangibles; ella tiene el deber, antes de todo delante de Dios y secundariamente delante la sociedad, de defender, de reivindicar y de promover efectivamente sus derechos y sus privilegios, no solamente para su propia ventaja, sino para la gloria de Dios, para el bien de la colectividad. (…)
“Es claro que vuestro primer deber en el santuario del hogar familiar, es suministrar ‒respetando su integridad, su unidad, la jerarquía natural que une entre ellos a sus miembros- con toda la perfección humanamente posible‒ la conservación, la salud corporal, intelectual, moral y religiosa de la familia.
“Y este deber comporta evidentemente el de defender y de promover sus derechos sagrados, particularmente el de cumplir sus obligaciones en relación a Dios; de constituir, en toda la fuerza del término, una sociedad cristiana:
Defender sus derechos contra todas las violencias o influencias exteriores capaces de atentar contra la pureza, la fe y la estabilidad sacrosanta de la familia; promover esos mismos derechos reclamando de la sociedad civil, política, cultural, al menos los medios indispensables a su libre ejercicio.
Para el cristiano hay una regla que le permite determinar con certeza la medida de los derechos y deberes de la familia en la comunidad del Estado.
Ella está concebida así: la familia no es para la sociedad; la sociedad es para la familia. La familia es la célula fundamental, el elemento constitutivo de la comunidad del Estado (…).
El Estado debería, por lo tanto, en virtud del propio instinto de conservación, por así decir, cumplir con lo que esencialmente es su primer deber según el plano de Dios Creador y Salvador, es decir, garantizar absolutamente los valores que aseguran el orden, la dignidad humana, la salud y la felicidad de la familia.
“Estos valores que son elementos del propio bien común, jamás estará permitido sacrificarlos a lo podría tener apariencia de bien común.
“Indiquemos solamente, a título de ejemplo, algunos de los que se encuentran actualmente en mayor peligro: la indisolubilidad del matrimonio; la protección de la vida antes del nacimiento; la habitación conveniente de la familia, no solamente de uno o dos niños o aun sin niños, sino la de la familia normal más numerosa; el derecho de los padres sobre los niños frente al Estado; la plena libertad para los padres de educar a sus hijos en la verdadera Fe y, como consecuencia, el derecho de los padres católicos a la escuela católica; condiciones de vida pública tales que las familias y sobretodo la juventud no estén en la certeza moral de sufrir corrupción”.
Pío XII, discurso a un grupo de padres de familia, provenientes de diferentes diócesis de Francia, el 18 de setiembre de 1951