¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

7 feb. 2011

"Ellos tienen los templos, nosotros la Fe"

Carta de San Atanasio a sus discípulos

San Atanasio (297-373). Obispo de Alejandría (Egipto). Principal opositor al arrianismo. Padre de la Ortodoxia. Aclamado doctor el año 1568 por Pió V.      Biografía

"Que Dios os consuele. He sabido que no sólo os entristece mi
exilio, sino sobre todo el hecho de que los otros, es decir los
arrianos (Conciliares) se han apoderado de los templos por la
violencia y entre tanto vosotros habéis sido expulsados de esos
lugares. Ellos entonces poseen los templos. Vosotros en cambio la
tradición de la Fe apostólica. Ellos, consolidados en esos lugares,
están en realidad al margen de la verdadera Fe, en cambio vosotros,
que estáis excluidos de los templos, permanecéis dentro de esa Fe.
Confrontemos pues qué cosa sea más importante, el templo o la Fe, y
resultará evidente desde luego, que es más importante la verdadera
Fe. Por tanto, ¿quién ha perdido más, o quién posee más, el que
retiene un lugar, o el que retiene la Fe? El lugar ciertamente es
bueno, supuesto que allí se predique la Fe de los Apóstoles, es
santo, si allí habita el Santo. (¿No es para hoy esta carta?).
Vosotros sois los dichosos que por la Fe permanecéis dentro de la
Iglesia, descansáis en los fundamentos de la Fe, y gozáis de la
totalidad de la Fe, que permanece inconfusa. Por tradición
apostólica ha llegado hasta vosotros, y muy frecuentemente un odio
nefasto ha querido desplazarla, pero no ha podido; al contrario,
esos mismos contenidos de la Fe que ellos han querido desplazar, los
han destruido a ellos. Es esto en efecto lo que significa afirmar:
"TU ERES EL HIJO DE DIOS VIVO". Por tanto, nadie prevalecerá jamás
contra vuestra Fe, mis queridos hermanos, y si en algún momento Dios
os devolviere los templos, será menester el mismo convencimiento:
que la Fe es más importante que los templos.


Y precisamente una Fe tan viva suple para vosotros, por ahora, la
devolución de los templos. No es que yo hable sin respaldo de la
Escritura, por el contrario, os digo con énfasis que os conviene
confrontar sus testimonios. Recordad precisamente que el templo era
Jerusalén, y que el templo no estaba en el desierto cuando los
enemigos lo invadieron. Los invasores venidos de Babilonia habían
irrumpido como juicio de Dios, que probaba o que corregía y que,
precisamente por medio de estos enemigos ávidos de sangre imponía
castigo a los que lo ignoraban. Los extranjeros, pues, se
posesionaron del lugar, pero éstos, en el lugar, negaban a Dios.
Justamente porque no sólo no tenían respuestas adecuadas, ni las
proferían, sino que estaban excluidos de la verdad. Por tanto ahora
también, ¿de qué les sirve tener los templos? Si efectivamente, los
tienen, pero eso a los ojos de quienes se mantienen fieles a Dios
indica que son culpables, porque han hecho cueva de ladrones y casas
de negocios, o sitios de disputas vanas lo que antes era un lugar
santo, de modo que ahora les pertenece a quienes antes no les era
lícito entrar. Muy queridos, por haberlo oído de quienes han llegado
hasta aquí, sé todo esto y muchas otras cosas peores; pero, repito,
cuanto mayor es el empeño de éstos por dominar la Iglesia, tanto más
están fuera de ella. Creen estar dentro de la verdad, aunque en
realidad están excluidos de ella, prisioneros de otra cosa, mientras
la Iglesia, desolada, sufre la devastación de estos supuestos
benefactores".
  Jorge Rondón Santos