¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

7 dic. 2010

"Ave Maria, gratia plena"

8 de Diciembre : Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen

El día 8 de diciembre de 1854, el Sumo Pontífice beato Pío IX, por la
Bula dogmática Ineffabilis Deus, definió solemnemente como artículo
de fe la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen con las
siguientes palabras:

“...con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos
y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen
María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el
primer instante de su concepción,... ,ha sido revelada por Dios y por
tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.
Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita,
de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y
entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y
que ha caído de la unidad de la Iglesia”.


El sentido común, la Tradición y las Sagradas Escrituras lo prueban:
•    ¿Qué hijo, pudiendo, no haría de su madre la mujer más buena
y hermosa? Jesucristo, si quiso y no pudo, no fuera Dios. Si pudo y
no quiso, no fuera hijo. Por eso, pudiendo y siendo decoroso, lo hizo
("potuit, decuit, ergo fecit"). Así razonaba Juan Duns Scoto, uno de
los más importantes defensores de la Inmaculada Concepción.
•    Ya en el Siglo II decía San Hipólito: "Cristo es un arca
revestido con maderas incorruptibles: María y el Espíritu Santo"
•    Era impecable la que en el capítulo I del Evangelio de San
Lucas fue llamada por el Arcángel "Llena de gracia".
Porque esta es la fiesta de la pureza de María, preservada, no
curada, y para resaltar la inocencia que adorna a los niños, se
estableció la costumbre, hoy lamentablemente olvidada, de que
recibieran la Primera Comunión en la presente solemnidad.
Se necesitan personas inocentes para salvar el mundo, pero con la
inocencia que nos pide el Evangelio, que no es para cobardes ni
mediocres. La inocencia que es chispa celestial, fundamento de toda
vida heroica, y máxima manifestación de la semejanza divina.

Hoy más que nunca, en su fiesta, saludemos a la Santísima Virgen
María con esta antigua jaculatoria:

"Ave María purísima, sin pecado concebida".



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