¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

26 abr. 2010

Quien quiera divertirse, que vaya al circo

Entrevista a Monseñor Claudio Stagni

Excelencia, después del Concilio Vaticano II, ¿se han verificado abusos litúrgicos?
¿Esto será un abuso?

Comparo la situación post-conciliar a la del recreo en una escuela. Cuando suena la campanilla, los estudiantes se levantan, corren, están cómodos. Cada uno va donde quiere o le parece. Es decir, por una errada interpretación de las normas del Vaticano II, pero no a causa del Concilio que considero validísimo, se ha determinado esta lamentable situación de anarquía y confusión, y efectivamente también en la liturgia se ha experimentado.

¿En qué sentido?

Con la denominada creatividad. Muchos sacerdotes, afortunadamente no todos, pensaron que se había declarado el «rompan las reglas», que las normas no deben ser respetadas y que todo está permitido, incluso las extravagancias, y sin embargo no es así.

Excelencia, ¿qué es la liturgia?
Esto seguro que no.

Es el arte de celebrar en el tiempo y en el espacio dignamente, y subrayo el «dignamente», los misterios divinos. En la Santa Misa, que es don y contemplación, revivimos la bondad de Cristo. Entonces, me parece justo, honesto y correcto celebrarla con la máxima devoción y seriedad.

¿Hay sacerdotes que se creen dueños de la liturgia?
Este al menos piensa que si

La Santa Misa no es un espectáculo. Quien quiera divertirse, que vaya al circo. El sacerdote es mediador, nunca dueño de la liturgia. Por lo tanto, no agrega ni quita nada, y mucho menos crea fórmulas que no existen. La liturgia debe ser respetada al pie de la letra. Cambiar, según el propio capricho, las reglas, las fórmulas y los cánones sería como alterar una partitura de Mozart de acuerdo al gusto propio: ¿comprende la extraña e inaceptable creación que saldría de eso?

¿Qué piensa de los aplausos durante la Misa?
Bueno, todavía no están aplaudiendo, eso será cuando el ¿sacerdote? tire el Misal al piso.

Una ofensa a la liturgia. En la Iglesia y durante la celebración, los aplausos deben ser evitados y los Obispos tienen que hacerlo. El aplauso está bien en un estadio, en el partido de fútbol, pero no durante la Misa. Lamentablemente se trata de una mala costumbre que se ha inaugurado con el Papa Juan Pablo II que, en este punto, ha tolerado mucho. En resumen, digo basta al aplauso fácil.

¿Las canciones litúrgicas?

Se debe tener la seriedad de redescubrir el gran patrimonio musical de la Iglesia. Ciertas canciones, especialmente de algunos movimientos, me parecen fuera de lugar. En fin, la Iglesia no es el festival de San Remo.

El Papa Benedicto XVI ha liberado la Misa tridentina, ¿qué piensa?

Pienso que ha hecho bien, aunque yo no la use y temo que pocos hoy la valoren. En todo caso, se trata de un patrimonio de la Iglesia. Efectivamente, la liturgia post-conciliar resulta un poco demasiado árida y sintética. Ha eliminado signos y elegancia que están presentes en el rito antiguo.

Extraido de: http://www.scholaveritatis.org
Publicado en la Buhardilla de Jerónimo el 2 de agosto

1 comentario:

Anónimo dijo...

No solo se ha eliminado signos y elegancia como si se tratara de una pieza de Ballet. Eso es muy vago, por cuanto reduce a la liturgia del Santo sacrifio de la Cruz, a un espectáculo quasi católico.El bisturí de la reforma caló profundo en la modificación de lo sagrado, protestantizando el Culto de verdadera Consagración. No pueden coexistir dos misas reconocidas válidas. Una sola es la auténticamente sacrificial y por lo tanto salvífica.La codificada por San Pío V. La Tridentina; que mientras se celebre, confirmará lo de " extra nulla salus ". La eterna promesa de Nuestro señor, de que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

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