¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

18 may. 2011

A LOS TIBIOS LOS VOMITARÉ DE MI BOCA Apoc. 3.16

"Corresponde a nosotros dar la batalla y a Dios dar la victoria”.
Santa Juana de Arco


La sentencia del Señor es terminante y si bien sus designios son
insondables, creería uno que la expresión debe preocupar a los
argentinos de hoy.

En esta Argentina del miedo y de la persecución religiosa, los
católicos –muchos o algunos- parecen aceptar con tibieza los
permanentes ataques de un enemigo que encuentra solaz en el agravio
a la verdadera Fe.

Que quede bien en claro, cuando hablamos de “enemigo” no nos
referimos exclusivamente a quienes integran el staff marxista que
ejerce el poder político. Nos referimos también a toda esa runfla
progre que contamina la prensa oral y escrita, los programas
televisivos, las aulas y cuanto otro espacio pseudo cultural tienen
a su alcance.

Obviamente, los agravios nunca se direccionan a otras confesiones.
El objetivo es siempre el catolicismo. El enemigo es para ellos el
Dios Viviente y Verdadero. Hacia allí convergen todos a descargar
sus blasfemias, como certificando que estamos nuevamente en aquél
momento que definió Nuestro Señor Jesucristo: “Esta es tu hora
Judas, la hora de las tinieblas”.

Frente a ello, los católicos no atinan a reaccionar. Hacen caso
omiso. Como si se tratara de una vulgar disidencia deportiva o una
opinión “que merece tanto respeto como la nuestra”. Cuando, en
realidad, se está agraviando la Santa Religión. Por supuesto que la
Jerarquía religiosa no adopta una postura distinta. Mira para otro
lado, olvidando el testimonio –del que son guardianes- de tantos
mártires y santos que marcharon a la muerte en defensa de la Fe.
Nadie es apercibido públicamente, mucho menos excomulgado. Es como
si el apostolado se agotara en las cuestiones políticas menores.
Allá ellos con sus responsabilidades sin cumplir. Pero ¿qué pasa con
nosotros?.

Por comodidad, por cobardía, por lo que fuera, el católico ha
perdido la capacidad de respuesta. Lo que es más grave, ha perdido
el interés. Total, “hay que dejarlos, están equivocados” y con esta
expresión se creen liberados de toda responsabilidad mayor. Si hay
un acto de desagravio al Santísimo, van los 50 o 100 católicos de
siempre. “Los fanáticos” decimos, para justificarnos en nuestra
ausencia. “Son los católicos fascistas”, dijo un vocero del
Episcopado, para justificar su defección al no ponerse al frente en
la defensa del Amor de los Amores.

Esos “fanáticos”, esos “católicos fascistas”, son benditos del
Cielo. Ellos estarán en la bienaventuranza que dice “Bienaventurados
sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda
clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque
vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a
los profetas que fueron antes de vosotros”. No nos preocupemos por
ellos. Preocupémonos mejor por nosotros, por cómo vamos a justificar
nuestra desidia y cobardía el día que seamos llamados a rendir
cuenta de nuestras vidas.

Como diminutos “pedros” del siglo XXI se niega tres y mil veces a
Nuestro Señor. Por supuesto que el Gran Apóstol se arrepintió
inmediata y dolorosamente y dio testimonio hasta el martirio.
Los católicos actuales, en cambio, intentan vanamente justificarse.
Cambiemos los católicos de una vez. Demos testimonio de Cristo ante
los hombres, para que Cristo de testimonio nuestro ante el Padre.
Seamos violentos con nosotros mismos en las exigencias y no tengamos
miedo de serlo pues dijo el Señor: “El Reino de los Cielos sufre
violencia y los violentos lo arrebatan”.

Impongámonos valor. 
¿A quién debemos temer?¿A los hombres?. 
Temamos mejor a quien nos puede
enviar donde habrá llantos y rechinar de dientes.

2 comentarios:

Príncipe Lord Nicus dijo...

¡Muy buena entrada!

SRSLRF dijo...

Debemos decir "desgraciadamente" Argentina nuncatuvo una persecución religiosa seria, es por eso que los católicos estamos adormecidos, y que no me vengan los mogigatos a decir que en la década del 50 con el Presidente Perón la tuvo, porque esa no fue persecución. Persecución es la que vivieron los católicos mexicanos en la decada del 20-30 y la de los españoles en la guerra civil, allí muchos católicos ofrendaron sus vidas por Cristo Rey.
Como ya se sabe el diablo nos es tonto como nosotros que tropezamos muchas veces con la misma piedra, es por eso que ahora la persecución ya no es cruenta, sino más bien moral, y entonces así el demonio sabe que muchos abandonaran el combate por cansancio y ya no daran la vida por Cristo y se condenaran.
P.Mauricio