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Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

27 ene. 2013

Santa Hildegarda: La homosexualidad es la suprema ofensa contra Dios



...y entonces los hombres se encenderán de pasiones los unos por los otros hombres, cometiendo actos vergonzosos...
 Imagen del demonio, por Gustave Doré

EL Papa Benedicto XVI ha proclamado “Doctora de la Iglesia” a Santa Hildegarda von Bingen (1098-1179), la “Sibila del Rin”, gran mística e intelectual del siglo XI. Con esto, obviamente, sus obras alcanzaron más autoridad que antes de tal proclamación. El propio Pontífice muchas veces ha citado a la mística alemana en sus alocuciones.
Comentando en el Liber divinurom operum, el versículo 6,8 del Apocalipsis, la santa escribió:


“La serpiente antigua goza con todos los castigos con los cuales el hombre es castigado en el alma y en el cuerpo. Él, que ha perdido la gloria celestial, no quiere que ningún hombre pueda alcanzarla. En realidad, apenas él se dio cuenta que el hombre había oído sus consejos, comenzó a proyectar la guerra contra Dios: ‘A través del hombre llevaré adelante mis propósitos’.

“En su odio, la serpiente ha inspirado a los hombres a odiarse entre ellos y, con el mismo mal propósito, los ha inducido a matarse unos a otros.
“Y la serpiente dijo: ‘Mandaré mi aliento a fin de que la sucesión de los hijos del hombre se extinga, y entonces los hombres se encenderán de pasiones los unos por los otros hombres, cometiendo actos vergonzosos’.

“Y la serpiente, probando gozo, gritó: ‘Esta el la suprema ofensa contra Aquel que ha dado al hombre el cuerpo. Que su forma desaparezca porque ha evitado la relación natural con las mujeres’.

“Es entonces el diablo quien los convenció a ser infieles y seductores, que los indujo a matar, transformándose en bandidos y ladrones, porque el pecado de homosexualidad lleva a las más vergonzosas violencias y a todos los vicios. Cuando todos estos pecados se hayan manifestado, entonces la vigencia de la ley de Dios será quebrada y la Iglesia será perseguida como una viuda”