¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones
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12 ene 2021

Dictadura Sanitaria Mundial y Mentira Universal

 

Farsemia absolutamente demencial, completamente inhumana y ciento por ciento diabólica

Nota estraida de: Miles - Christi

Me parece que ha llegado ampliamente el momento de convencerse de que esta situación que vivimos es un despropósito absoluto y un atropello flagrante a la razón y a las libertades básicas del ser humano. Lo que vivimos desde el mes de marzo parece salido directamente de la peor pesadilla distópica imaginable: aislamiento, distanciamiento, confinamiento, enmascaramiento, prohibición de circular, de visitar a familiares, de reunirnos con amigos, de visitar a nuestros ancianos enfermos, de dar cristiana sepultura a nuestros seres queridos, de trabajar, de practicar el culto religioso, de reconocernos visualmente y de poder expresarnos gestualmente, de sonreírnos y darnos un abrazo, de poder hablar y respirar normalmente, de ver a los niños en las calles, jugando libremente y riendo felices, y esto durante ya más de cinco meses.

Cinco interminables meses
(nota: mas de un año) durante los cuales el gobierno se la ha pasado destruyendo la economía nacional, fundiendo las empresas, empobreciendo a la gente, vulnerando las garantías constitucionales, cercenando las libertades individuales, desatendiendo a la inmensa mayoría de los enfermos, perjudicando la salud y las finanzas de todos los argentinos, por una “pandemia” artificial e imaginaria, con cifras manipuladas, falsos positivos, y una campaña de pánico ininterrumpida orquestada desde todos sus órganos propagandísticos. Se ha vuelto indispensable hablar con claridad y llamar las cosas por su nombre: esta situación que padecemos y que nos ha sido impuesta por la oligarquía política que nos oprime, sin distinción de signos partidarios, con una brutalidad incalificable, bajo la apariencia engañosa de un supuesto “cuidado sanitario”, es absolutamente demencial, completamente inhumana y ciento por ciento diabólica.

No es razonable que nos sigamos tapando los ojos esta “nueva normalidad” que una banda de terroristas psicópatas pretende imponernos: estamos ante una agresión caracterizada contra el ser humano y contra la sociedad en su conjunto, perpetrada por la élite mundialista que persigue la reducción de la población mundial y el control totalitario de cada aspecto de nuestras vidas -sanitario, laboral, financiero y digital-, a través de este auténtico golpe de Estado planetario, efectuado bajo el pretexto de una “pandemia” artificialmente provocada y estadísticamente manipulada e implementada minuciosamente por las autoridades locales a su servicio.

FUENTE DEL VIDEO: 
https://www.youtube.com/watch?v=uV6FiyTN27g

Con respecto a la vacuna de Bill Gates, que se fabricará en Argentina (Ver: 
¿Quién es Hugo Sigman, el encargado de fabricar la vacuna en Argentina?), la consigna es simple y clara: no dejarse vacunar, bajo ningún concepto, sea cual fuere el tipo de presión o de chantaje psicológico padecido. Rehusar serena pero firmemente dar su consentimiento a este atentado contra la libertad individual y contra la salud personal, ejecutado por esta dictadura sanitaria, autoritaria e inmoral, de Bill Gates, la OMS y la "Farmafia" internacional. No dejarse adoctrinar por los serviles medios des-informativos del sistema, que no son más que la caja de resonancia infernal de las directivas recibidas de los amos del mundo a cambio de espurios intereses financieros. Mantener en toda circunstancia la paz y la libertad interiores. Confiar siempre y en todo momento en la Divina Providencia y en la misericordia infinita de Dios, que jamás abandonará a quienes lo aman y le son fieles.


Considero indispensable comprender que nos hallamos ante una gigantesca operación de ingeniería social y de manipulación mental, sin precedentes en la historia de la humanidad. En primer lugar, por su extensión geográfica y, sobre todo, por las herramientas tecnológicas altamente sofisticadas de control de la población y de lavado cerebral de las masas de que disponen los autores de esta siniestra “plandemia”. Auténtica agresión contra la humanidad, minuciosa maniobra de inteligencia del poder global, criminal y totalitaria, planificada y disparada desde los organismos internacionales, que los gobiernos títere que padecemos, supuestamente “democráticos” y “soberanos”, acatan servilmente y sin ningún tipo de espíritu crítico. Tristes y dañinos lacayos de los señores del mundo, de los cuales esperan con avidez y deshonor recibir las retribuciones contantes y sonantes que usualmente los amos prodigan a sus esclavos diligentes. Somos testigos de una operación subversiva global, cuyo único objetivo es dar un paso más -quizás decisivo esta vez, vistos el sopor y la pasividad inaudita que exhibe el rebaño humano- hacia la unificación política y monetaria del planeta, en beneficio exclusivo de la élite financiera internacional, cuyo rostro visible se encarna en magnates falsamente “filántropos” y pretendidamente “humanistas”, como Bill Gates, cuya lucrativa fundación promueve por doquier el aborto, la teoría de género y la reducción de la población mundial.

DESCARGAR PDF: 
drive.google.com/…/view



Bill Gates ya controla nuestra salud a través de la OMS, de la cual es el principal contribuyente. En abril decidió que la humanidad en su conjunto deberá recibir la vacuna anti coronavirus que él fabricará y venderá al mundo entero, para “solucionar” esta crisis pandémica planetaria totalmente artificial provocada por él y por sus cómplices mundialistas. Mientras el confinamiento arbitrario al que estamos sometidos por los dementes que nos gobiernan -serviles marionetas del poder global- destroza las economías locales y empobrece masivamente a la gente, la empresa Microsoft, por él fundada, embolsa dividendos a carradas gracias al “teletrabajo” y al “telestudio” generalizados.

En definitiva, este hombre controla, en gran medida, nuestras comunicaciones, nuestro trabajo, nuestra salud y pronto nuestra alimentación (Ver: 
Bill Gates controla nuestra salud y ahora va a por nuestra alimentación). Me parece de capital importancia alertar al respecto, para que la gente comience a abrir los ojos ante lo que está ocurriendo: la instauración progresiva de un estado totalitario a escala global, promovido por un grupo de magnates mundialistas iluminados -Gates, Soros, Rockefeller-, quienes, con sus inmensas fortunas, controlan los principales organismos internacionales -ONU, Unesco, OMS, FAO-, y promueven activamente el inmigracionismo de masa, los movimientos subversivos del tipo “Antifa” y “Black Lives Matter”, la ideología de género, el aborto y la reducción de la población mundial.

Les transmito enlaces a un documental brillante en el que se expone la vida y obra de Bill Gates. Dura dos horas y está en inglés, con subtítulos en castellano. Se trata de un documento serio y perfectamente referenciado en fuentes públicas del sistema. Es indispensable para comprender lo que está en juego a escala mundial en esta crisis artificial en busca del control global. A quien no dispusiera de tan solo dos horas de su tiempo para algo tan importante como es el ver y entender lo que está sucediendo en la vida de la humanidad ahora mismo, le sugeriría que mirara al menos la tercera parte, que dura apenas 28 minutos [1].



Para concluir, deseo aclarar que la difusión de este video no implica en lo más mínimo la aprobación de ciertas ideas que Nicolás Moras promueve en otros, especialmente en materia ética, política y filosófica, y que considero gravemente erróneas y dañinas para el ser humano y la sociedad en su conjunto. Por el contrario, las rechazo categóricamente. Desgraciadamente, este talentoso investigador, al igual que varios otros "reaccionarios anarco-liberales" muy en boga actualmente, no comprende que, al prescindir de la Iglesia, de la revelación divina y de la ley moral natural -e incluso, en determinadas cuestiones, al oponerse a ella-, se convierte en parte del problema que padece la civilización moderna. No obstante, como sus trabajos de investigación son serios, valiosos y de gran utilidad en lo que atañe a la imposición del Nuevo Orden Mundial, he decidido difundir este documento.

CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA, RUEGA POR NOSOTROS.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO.

 

24 oct 2020

Los protocolos de los sabios del Covid

 

Desde un inicio, obedientes a nuestros "hermanos mayores"







Los últimos meses, para quienes aún vivimos en sociedad, han sido del todo particulares. Como en un cuento de Orwell, hemos debido aprender una nueva lengua y una nueva rutina: desde “distanciamiento social” a “cuarentena”, desde “pico de la curva” a “PCR negativo”…

Cada día que pasa ha quedado más patente que, el mundo moderno, afeminado a más no poder, resulta incapaz de recibir una peste como Dios manda…

Atrás quedaron la gripe española, la fiebre amarilla y la terrible peste negra.

– “¡Esas sí que eran pestes como pa’ machos!” –diría el mexicano.

Nos tocó un virus tan existente como insignificante.

Y ojo que nosotros también tenemos, en verdad, amigos y familiares fallecidos de Covid (es obligado decirlo, como cuando se habla de los homosexuales –“yo también tengo amigos homosexuales”– evidencia clara de que no se conoce a nadie con esa “disforia”).

¿Qué se ha hecho?¿qué se debía hacer?

Desde un inicio, obedientes a nuestros hermanos mayores, como Abel, seguimos el razonable consejo del ministro de defensa iraelí, Naftalí Bennet que vaticinaba a los suyos –en Mayo de 2020– un contagio selectivo, con excepción de los ancianos, claro; el resto, “lo quieran o no se van a contagiar de coronavirus” –decía.

Y no se equivocaba.

Pero no; salvo contadas excepciones, se ha usado esta aparente pandemia para hacer de la tierra un tubo de ensayo global, cosa que no debería asombrarnos; y no debería asombrarnos porque hace décadas que la elaboración de un gobierno mundial viene preparándose. Lo que sí debería llamarnos la atención es que la inmensa mayoría haya respondido a una sola voz, como un solo rebaño ante un solo pastor. Y, aún más, que un sector de la Iglesia se haya doblegado ante leyes claramente abusivas e injustas que buscan simplemente humillar a la Esposa de Cristo.

Eso sí que es asombroso o, más bien, penoso.

Ayer nomás, en plena calle, caminando de sotana, una mujer pobre como siempre, al vernos pasar, nos dijo con ansiedad:

– “Padre, por favor, al  menos una bendición para mi bebé que todavía no me lo quieren bautizar” (confieso que ahora me arrepiento de no haberle propuesto, como al etíope eunuco de Felipe, el bautismo en plena calle).

Es que hacía meses que quería bautizar a su criatura y no conseguía cómo…

Porque tanto el mundo como algunos católicos se han doblegado ante los protocolos de los sabios del Covid.

*             *             *

¿Cómo quedará el mundo luego de este 2020? ¿cómo quedará la Iglesia? Del mundo no sabemos, pero, “cuanto peor, mejor”, dirán.

En cuanto a la Iglesia, creemos que la actual situación no sólo diezmará a las ovejas, sino que, las que permanezcan fieles, sólo seguirán y sostendrán a aquellos pastores que las han acompañado durante este tiempo turbulento.

¡Ánimo! Que lo peor está aún por venir; pero luego del Viernes Santo llega el domingo de Resurrección.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi, SE

fuente


10 oct 2020

Un monstruo mayor que el coronavirus se está gestando

 

Los graves efectos para la salud mundial que está produciendo la obsesión por el coronavirus


La tuberculosis es un monstruo mayor que el coronavirus: mata 1,5 millones cada año

En un impresionante reportaje, el New York Times, señala los graves efectos para la salud mundial que está produciendo la obsesión por el coronavirus. En efecto, el bloqueo de viajes y la interrupción de suministros médicos amenazan con una catastrófica extensión de la tuberculosis, del sida y de la malaria en el mundo entero.

Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará.

S. Mateo 16 – 25
Un pánico ciego

En los últimos meses hemos estado muy preocupados con la salud, y no sin cierta razón.

Desgraciadamente esa preocupación ha sobrepasado los límites de lo razonable y se ha tornado una verdadera obsesión.

¿Cómo se explica esto?

Las nefastas y desproporcionadas medidas que las autoridades públicas han tomado al respecto, y la incesante “guerra psicológica” ‒diríamos un verdadero “terrorismo” publicitario‒ que los medios de comunicación se han complacido en amplificar y difundir de manera escandalosa, han producido en la opinión pública una verdadera ofuscación, con raros precedentes en la Historia.

Un descuido con graves consecuencias

En un impresionante reportaje, el New York Times, señala los graves efectos para la salud mundial que está produciendo la obsesión por el coronavirus. En efecto, el bloqueo de viajes y la interrupción de suministros médicos amenazan con una catastrófica extensión de la tuberculosis, del sida y de la malaria en el mundo entero.

La tuberculosis es realmente el “monstruo mayor”, que mata un millón y medio de personas cada año, constituyendo la principal causa de muerte por enfermedades infecciosas en todo el mundo.

El coronavirus está consumiendo gigantescos recursos de salud en el mundo, mientras estos adversarios mayores están siendo descuidados y están regresando con mayor fuerza.

20 años perdidos

Para el Dr. Pedro L. Alonso, director del programa global de malaria de la Organización Mundial de la Salud, el “Covid-19” corre el riesgo de descarrilar todos nuestros esfuerzos y llevarnos de regreso a donde estábamos hace 20 años”.

El miedo del coronavirus ha cerrado muchas clínicas; ha impedido a muchos pacientes viajar y ser diagnosticados y recibir la medicación indispensable de forma oportuna.

Por otra parte, el New York Times informa que alrededor del 80% de los programas contra la tuberculosis, el sida y la malaria han experimentado interrupciones en todo el mundo.

Varios expertos en salud pública, advirtieron que si la tendencia actual continúa, es probable que el coronavirus retrase años, quizás décadas, un progreso coherente de la lucha contra la tuberculosis, el VIH y la malaria.

Propagación de esas epidemias

Esta disminución de la capacidad de diagnóstico puede hacer que las epidemias se propaguen de modo acelerado y que, al interrumpir los tratamientos, algunos virus se tornen resistentes a los medicamentos actuales.

Ahora la mayoría de las clínicas están usando las máquinas solo para buscar el coronavirus. Priorizar el coronavirus sobre la tuberculosis es “muy estúpido desde una perspectiva de salud pública”, dijo el Dr. Ditiu. “Deberían ser inteligentes y hacer las dos cosas”.

El Dr. Giorgio Franyuti afirmó que muchos pacientes con tuberculosis, en un hospital improvisado en la Ciudad de México, estaban siendo diagnosticados erróneamente con Covid-19. A fines de mayo, según los datos registrados por ese gobierno, a medida que aumentaron las infecciones por coronavirus, los diagnósticos de tuberculosis disminuyeron a 263 casos, mientras que en la misma semana del año anterior hubo 1.097.

La angustia de nuestra sociedad ante la muerte

Este médico ha visto a nueve pacientes con tos con esputo, característica de la tuberculosis, que había comenzado meses antes, pero que se consideró que tenían Covid-19. Posteriormente, los pacientes contrajeron el coronavirus en el hospital y se enfermaron gravemente. Al menos cuatro han muerto.

Estas son algunas de las consecuencias poco conocidas en el terreno de la salud. Los efectos en materia económica, social, psicológica, cultural y, sobre todo, religiosa amenazan trasformar de modo brusco y radical nuestro modo de vida. Toda una Civilización puede estar en juego.

Una reflexión final

Los seres humanos estamos hechos de tal manera que cuando hipervalorizamos los asuntos relativos al cuerpo, inevitablemente los del alma se ven menguados de manera notable.

A la gente le gusta poco pensar que aunque estamos compuestos de alma y cuerpo, el alma vale inconmensurablemente más que el cuerpo.

No me cabe duda de que si nos preocupáramos de nuestras almas como lo hacemos de nuestros cuerpos, tendríamos unas almas resplandecientes. Pero si nos preocupáramos de nuestros cuerpos como lo hacemos de nuestras almas… ¡Ay, qué cuerpos decrépitos tendríamos!