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Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones
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24 feb 2022

Las aflicciones de la tercera familia

 



La mentalidad de la «tercera familia» es universal. Suspiran delante de la contradicción caótica de nuestros días, se aturden… y no pasan de esto. Ser coherentes les parece duro, desalmado, rígido. En una palabra, inhumano.

El diario nos trae noticias del caos en el mundo
Ante el caos de nuestros días, van siendo más raros los que consiguen sustentar ante él la despreocupación risueña y benigna de otrora

Vivimos en pleno caos.

Al leer esta frase inicial, habrá quien haya pensado: «¡Qué manera banal de comenzar éste artículo!»

Realmente, banal, banalísimo.

Y ese concepto, ya de por sí banal, lo presento en su forma más elemental y, por así decir, perogrullesca, para realzar hasta el paroxismo su banalidad. De este modo puedo hacer sentir a los lectores, incluso a los más optimistas, hasta qué punto es verdadero, evidente, indiscutible, que vivimos realmente en un caos. Ya que, en este caso, como muchos otros, banalidad es sinónimo de evidencia.

Esa sensación de lo caótico nos asalta a cada paso, en la vida cotidiana. En todo momento vemos personas cuyo procedimiento de hoy está en contradicción con el de ayer, y entrará en contradicción con el de mañana. A veces, en la misma conversación, e incluso en una misma frase, nuestro interlocutor exterioriza convicciones que la lógica señala como incompatibles entre sí. Y es cada vez más raro que encontremos personas que se manifiesten coherentes con algunos tantos principios fundamentales en todo cuanto piensan, dice y hacen.

En la apreciación de este cuadro, las personas se clasifican en tres principales familias de almas:

a) Unos “los menos numerosos” comprenden, admiran y aplauden la coherencia. Por esto, estigmatizan la ilogicidad del ambiente y le imputan los peores frutos presentes y futuros;

b) otros cierran los ojos y, cuando no pueden dejar de verlo, procuran justificarlo: la contradicción sería, según ellos, la ruptura necesaria del equilibrio ideológico de otras eras, el efecto típico del tumultuar fecundo de las épocas de transición. Por esto, la contradicción no produce desastres, sino en la epidermis de la realidad, y tiene que ser vista en último análisis, con benigna y sonriente indulgencia. La familia de almas que piensa de este modo era muy numerosa hasta hace algunos años. Pero viendo que el así llamado tumultuar fecundo de las contradicciones va tomando el cuño de una farándula de ritmo endiablado y consecuencias siniestras, van siendo más raros los que consiguen sustentar ante ella la despreocupación risueña y benigna de otrora;

El moderado esconde la cabeza como el avestruz
Una opción que aterroriza a las personas: por un lado, el caos entra como un tifón en su vida y, por otro lado, tener coherencia les parece duro, desalmado, rígido. En una palabra, inhumano.

c) bastante más numerosas son las personas que constituyen el tercer grupo o familia de almas. Suspiran delante de la contradicción caótica de nuestros días, se aturden… y no pasan de esto. Cambiar de posición les parece imposible. Pues aunque la contradicción las asuste, por otro lado, antipatizan, en lo más profundo de su alma, con la coherencia. Les gustaría prolongar, contra viento y marea, su mundo agonizante, que resulta del «equilibrio» de ideas contradictorias, las cuales se «moderan» unas a las otras, en amable coexistencia. Y como para esa familia de almas las ideas están hechas para flotar en el aire, sin relación con la realidad, no hay, según ella, el menor riesgo de que ese «equilibrio» de contradicciones venga a romperse algún día, perjudicando el pacato y buen ordenamiento de los hechos.

Esta situación, intrínsecamente desequilibrada, es vista por esta familia de almas como la quintaesencia del equilibrio. Y como la experiencia prueba irrefutablemente la inviabilidad de ese equilibrio, ella se encuentra delante de una opción que la aterroriza: por un lado, el caos entra como un tifón dentro de su casa y de su vida y, por otro lado, una coherencia que parece correcta tal vez en el plano de la lógica, pero dura, desalmada, rígida, en una palabra, inhumana. Trémulas delante de esta opción, las personas pertenecientes a esta familia de almas se detienen. Y se quedan suspirando de brazos cruzados, a la espera obstinada de alguna cosa que haga pasar el caos, sin que se tenga que implantar el reinado de la coherencia. Vamos a los ejemplos concretos, en relación a la tercera familia de almas.

Esta situación, intrínsecamente desequilibrada, es vista por esta familia de almas como la quintaesencia del equilibrio. Y como la experiencia prueba irrefutablemente la inviabilidad de ese equilibrio, ella se encuentra delante de una opción que la aterroriza: por un lado, el caos entra como un tifón dentro de su casa y de su vida y, por otro lado, una coherencia que parece correcta tal vez en el plano de la lógica, pero dura, desalmada, rígida, en una palabra, inhumana. Trémulas delante de esta opción, las personas pertenecientes a esta familia de almas se detienen. Y se quedan suspirando de brazos cruzados, a la espera obstinada de alguna cosa que haga pasar el caos, sin que se tenga que implantar el reinado de la coherencia. Vamos a los ejemplos concretos, en relación a la tercera familia de almas.

Las imposiciones de la dictadura de la mediocridad

¡Cuántos hogares hay que acogen con una sonrisa cómplice la novela de televisión inmoral, o el libro sentimental y sensual, que pinta con colores fascinantes la imagen de la vida más disoluta!

En este hogar se nutre la certeza de que tales ilusiones no producen sino efectos platónicos. Sin embargo, si el hijo o la hija se descarrían, declaran que «ya no entienden nada», y que «el mundo de hoy es un caos».

Cuántos propietarios proclaman ante de sus hijos o sus empleados las ideas más radicalmente igualitarias; toda superioridad de categoría es para ellos un insulto a la dignidad humana. (Esto no le impide por lo demás hacer buenos negocios y conseguir opulentos lucros…) Si su hijo, o su hija, se vuelven comunistas, se asustan. Si el empleado bien remunerado hace agitación, se desconcierta. No comprende que el caos y el desorden que él mismo predicó hayan producido frutos amargos de caos.

La incoherencia y el desorden de ideas les parece lo más cómodo
En esa familia de almas se profesa un cómodo y risueño desorden de ideas. Y por esto, dicha familia de almas se hunde en el susto y el llanto.

Sin embargo, en la misma familia que imaginamos, en que entran la novela y el libro inmoral, el padre y la madre a veces predican también, para mantener el equilibrio basado en la contradicción, algunos principios cristianos de moral o de orden. Hablan sobre la legitimidad de la propiedad, declaman contra el comunismo y mantienen el respeto por ciertas tradiciones morales.

En la misma fábrica cuyo dueño se dice socialista avanzado, se hace propaganda anticomunista. Y si de repente, un hijo suyo o un obrero, se dedica a la defensa de esos principios, la sorpresa, primero, y la antipatía después, son enormes. ¿Cómo imaginar que ese «equilibrio» se desatase en una opción coherente? ¿Que esos principios pudiesen dejar el mundo platónico de las ideas para engendrar militantes que los quisiesen inserir en el orden concreto de los hechos? ¿Cómo aceptar la presencia, en la convivencia familiar, de personas coherentes, lógicas, que toman en serio lo que se les enseñó sobre los fundamentos del orden social y de la civilización cristiana?

Así, en suma, en esa familia de almas se profesa un cómodo y risueño desorden de ideas. Desorden que viene de la convivencia, en una región totalmente platónica, entre fragmentos de bien y de mal, de error y de verdad. Algunos, en ese ambiente, optan por la integridad del desorden. Otros, por la del orden. Y por esto, en esa familia de almas se hunde en el susto y el llanto.

La situación de esa familia de almas suscita problemas de la mayor importancia. ¿La ruina de este equilibrio de contradicciones no implica una marcha hacia la unilateralidad, la exageración, en suma, la radicalización?

¿En caso afirmativo, lo contrario de la radicalización es la incoherencia?

En estas preguntas se retuerce y aflige hoy, la tercera familia de almas.

Deseo tratar de ellas próximamente.

Plinio Corrêa de Oliveira


fuente:  

25 ago 2020

El "moderadito"

 

Moderaditos o  políticamente correcto

        

Prefiero al hombre que eleva la voz para decir sin ambages lo que piensa, aunque lo que piensa sea erróneo, que al hombre que oculta o disfraza lo que piensa. Porque el primero es plenamente humano, aunque insista en el error (o precisamente por ello mismo), mientras que el ‘moderadito’, bajo su pérfida apariencia de neutralidad amable, es un ser pérfido.

 

Y es que el rasgo más característico del ‘moderadito’ es su gustosa permanencia en el redil de las ideas recibidas, que repite como un lorito, a la espera de la ración de cañamones que premie su conformidad.

 

El ‘moderadito’ nunca tiene iniciativa, siempre adopta los usos del mundo, siempre asume las modas de la época, siempre corea o imita (con virtuosismo de ventrílocuo) las voces del momento. Todo lo que sea salirse de las pautas establecidas le parece exageración y desafuero; todo lo que sea expresarse con entusiasmo, con ardor, con crudeza, con vehemencia, le provoca disgusto, aversión, escándalo. El ‘moderadito’, aunque en su fuero interno no profesa sinceramente ningún principio, puede disimular de puertas afuera que los profesa; pero con la condición de que sean principios hueros, meras declaraciones retóricas, principios que no se apliquen o se puedan aplicar aguadamente.

 

Y, por supuesto, si alguien expresa esos mismos principios con un tono encendido y pretende aplicarlos sin reservas, se le antojará un energúmeno; y preferirá al que proclama los principios contrarios, siempre que lo haga con corrección, con morigeración, con fría y educada tibieza. Por supuesto, al ‘moderadito’ las afirmaciones o negaciones netas le provocan horror, porque lo obligan a tomar partido; prefiere las opiniones que picotean de todos los cestos, las expresiones brumosas, el sincretismo ambiguo, la borrosidad huera, la perogrullada, el mamoneo, el matiz. ¡Cómo le gustan al ‘moderadito’ los matices! Se moja las bragas matizando, el tío; y si, además de matizar, puede ‘consensuar’, entonces ya es que se corre de gusto. Nada gusta tanto al ‘moderadito’ como ceder una porción de lo que piensa (pues todo lo que piensa carece de valor) a cambio de tomar una porción de la opinión contraria; pues sabe que en este sopicaldo mental su babosería e inanidad pasan inadvertidas.

 

El ‘moderadito’ odia al hombre que se compromete y empeña su prestigio en defender una posición, porque sabe que su actitud gallarda deja en evidencia su cobardía. Si, además, el comprometido es hombre de verbo fácil y escritura lozana que se derrama con franqueza incontenible e incluso con cierta falta de pudor, el odio del ‘moderadito’ alcanzará cúspides diabólicas; y empeñará sus fuerzas en desprestigiar al hombre comprometido, acusándolo de charlatanería, de radicalismo, de intemperancia, de cualquier vicio real o inventado que lo haga aparecer ante los ojos del mundo como un orate. El ‘moderadito’ odia al hombre comprometido como el eunuco odia al hombre viril; y no vacilará en conseguir su condena al ostracismo (pero siempre de forma indolora, que para eso es ‘moderadito’).

 

El ‘moderadito’ considera que en toda opinión hay algo bueno y algo malo y que todo pensamiento que se expresa sin ambages es expresión de ciega soberbia. Naturalmente, todo esto son artimañas alevosas para convencernos de que su tibieza y cobardía son prudencia, tolerancia, sentido común. El ‘moderadito’ defiende los hábitos adquiridos, las inercias prejuiciosas, las convenciones establecidas y, en fin, todo lo que envuelve a las personas y a los pueblos en las telarañas de la pereza mental, de la repetición fofa, del estereotipo; en cambio, odia las tradiciones auténticas, que trata de convertir en costumbres maquinales y carentes de significado (y así, por ejemplo, el ‘moderadito’ puede llegar a participar en una procesión de Semana Santa y hasta del Corpus tan campante, con la misma aséptica complacencia con la que puede también participar en un desfile de carrozas del Orgullo Gay).

 

El ‘moderadito’ nunca se enfurece, nunca se exalta, siempre nada a favor de la corriente. Odia al pecador arrepentido, cuyos errores pretéritos gusta mucho de airear; porque para pecar y para arrepentirse hace falta dominar y ser dominado por las pasiones, y el ‘moderadito’, que es de sangre fría como las culebras, ha reprimido todas sus pasiones.

 

Al ‘moderadito’ le repugnan los hombres atormentados, porque con sus imperfecciones y recaídas muestran una aspiración doliente al ideal; y el ‘moderadito’ quiere que su ramplonería y neutralidad se conviertan en tabla rasa que nivele la grandeza y la miseria humanas. Porque el ‘moderadito’ es un hombre sin grandeza y sin miseria, es un hombre que no se indigna, que no se asombra, que no rabia, que no se humilla ni se arrepiente.

 

El ‘moderadito’ carece de orgullo para erguirse y de humildad para arrodillarse; porque, al fin, es un despojo humano, un hijo del demonio, un reptil al que conviene pisar cuando nos lo tropezamos en el camino, antes de que nos muerda con su veneno.

 

© XLSemanal

 

https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5955

14 jun 2020

Homosexualidad: el mito romántico y la trágica realidad


El amor homosexual es un mito romántico, la realidad es muy trágica.


No es la visión idílica y romántica de su estilo de vida que presenta el lobby homosexual

El movimiento homosexual presenta una visión idílica y romántica de su estilo de vida, a la que fielmente hacen eco la industria del entretenimiento y la media de izquierda. Hollywood presenta a los homosexuales y lesbianas como jóvenes, de buena apariencia, saludables e irradiando felicidad.

Asimismo, las parejas homosexuales son presentadas como románticas y exitosas.

Esta imagen de la pantalla está en completa contradicción con la trágica realidad y contribuye poderosamente a la aceptación o al menos a la indiferencia con que muchos ven la legalización de tales uniones.

a) La trágica realidad

Contenidos

La trágica verdad es que esta imagen romántica de “amor” homosexual contrasta con la realidad. Detrás del alegre barniz, el estilo de vida homosexual está lleno de violencia, infidelidad y trauma.

Los hechos fríos y rudos prueban que el sentimentalismo erótico (y neurótico) entre personas del mismo sexo nada tiene del amor conyugal, que une a un hombre y a una mujer en el legítimo matrimonio tradicional contraído de acuerdo con el plan de Dios y la ley natural. Ninguna coreografía puede ocultar la verdad.

b) Una “monogamia” indeseada

Si la homosexualidad quiere ser aceptada como normal, necesita parecerse con la heterosexualidad. Por esta razón, el Movimiento Homosexual crea el mito de la “monogamia” homosexual [1] en el cual las “parejas” estables guardan una “fidelidad” semejante a la del verdadero matrimonio.

Sin embargo, una relación basada en un sentimiento y una tendencia desviados no puede crear las condiciones para la fidelidad que se encuentran en el verdadero matrimonio monogámico. Las pocas parejas homosexuales que mantienen vínculos estables son excepcionales. Además, la estabilidad en el mundo homosexual no significa fidelidad.

En realidad, el mito de la “monogamia” va en sentido contrario a la experiencia homosexual. En un estudio de jóvenes homosexuales holandeses, la Dra. Maria Xiridou, del Servicio Municipal de Salud de Amsterdam indicó que las relaciones duran una media de entre 1 y 1½ años. Ella también informó que cada homosexual tiene al mismo tiempo como promedio otras ocho parejas por año.[2]

La activista lesbiana Brenda Schumacher afirma que

no todas las lesbianas están interesadas en la monogamia o en la monogamia sucesiva.” [3]

El psicólogo Gerard van den Aardweg afirma:

La intranquilidad homosexual no puede ser apaciguada, mucho menos teniendo una pareja, porque estas personas son impelidas por un insaciable deseo de una inalcanzable imagen fantasiosa.” [4]

c) Haciendo que el Marqués de Sade “parezca una enfermera de la Cruz Roja”

Marshall Kirk y Hunter Madsen afirman:

El célebre Best-seller de Marshall Kirk y Hunter Madsen, “After The Ball”

Los hombres homosexuales tienden a traer a su relación una serie de conceptos erróneos, neurosis y expectativas irreales, y sobrecargan sus amoríos más allá del punto en que pueden manejarlos.” [5]

No podría ser de otro modo en una relación basada en una pasión antinatural y desordenada de la carne. Como San Pablo enseña:

Ahora la obra de la carne es obvia: inmoralidad, impureza, vida licenciosa, idolatría, brujería, odios, rivalidad, celos, explosiones de furia, actos de egoísmo, disensiones, discordias, ocasiones de envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes.” [6]

Kirk y Madsen dan una cierta visión de cómo las palabras de San Pablo se aplican al mundo homosexual:

El bar homosexual es la arena de competencia sexual que saca a la luz todo lo que es más repugnante en la naturaleza humana. Allí, despojados de la apariencia de sabiduría y euforia, los homosexuales se revelan como obstinados y egoístas predadores sexuales… y representan papeles de desdén y crueldad que hacen que el Conde de Sade parezca una enfermera de la Cruz Roja.[7]

d) Un infierno de promiscuidad

La promiscuidad del estilo de vida homosexual bordea lo inimaginable. Todas las estadísticas, memorias y biografías homosexuales señalan la promiscuidad, con consecuencias abismales en materia de salud pública y social.[8]

Esto se debe a que los homosexuales simplemente no ven la promiscuidad como perjudicial. Como dice el escritor homosexual Lars Eighner:

No veo nada errado en la promiscuidad homosexual. Pienso que es uno de los aspectos más positivos de la vida gay que la gente de circunstancias muy diferentes puedan alcanzar intimidad muy rápidamente.” [9]

Thomas E. Schmidt, director del Westminster Institute, de Santa Bárbara [EE.UU], nota que

la promiscuidad entre hombres homosexuales no es un mero estereotipo, y no es sólo la experiencia mayoritaria – es virtualmente la única experiencia.” [10]

Los científicos sociales Robert T. Michael, John H. Gagnon, Edward O. Laumann y Gina Kolata realizaron una amplia encuesta sobre el comportamiento sexual norteamericano y publicaron su trabajo en 1994. Los autores comentan las investigaciones hechas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en 1982, cuando el SIDA apareció, y concluyen:

Los hombres gay con SIDA entrevistados a comienzos de 1980 informaron que tenían como promedio 1.100 parejas en sus vidas y algunos habían tenido muchas más.” [11]

e) Tasas más altas de “violencia doméstica”

El estilo de vida homosexual es también caracterizado por tasas más altas de violencia doméstica.

Quizá influenciada por el enfoque de Hollywood, Kali Munro, psicoterapeuta de lesbianas, escribe:

Cuando oí hablar por primera vez acerca de la violencia en las relaciones entre lesbianas, me pareció difícil de creer. No calzaba con mi imagen idealizada de la comunidad lesbiana.” [12]

Numerosos autores documentan la violencia en parejas homosexuales y lesbianas.[13] Un estudio publicado en diciembre de 2002 en el American Journal of Public Health concluyó:

Las tasas de víctimas de agresiones entre hombres urbanos que mantienen relaciones sexuales con hombres, son substancialmente más altas que entre hombres heterosexuales y posiblemente mujeres heterosexuales. Se necesita hacer esfuerzos de salud pública dirigidos a la violencia íntima entre esos hombres.[14]

Drogas y alcohol

Mayor abuso de alcohol y drogas

También se informa de tasas más altas de abuso de alcohol y drogas. El Dr. Schmidt proporciona hallazgos significativos:

Un estudio de Boston encontró que por los años 1985-1988, 80 por ciento de 481 hombres homosexuales habían usado marihuana…60 por ciento cocaína, 30 por ciento anfetaminas y 20 por ciento LSD. Un estudio canadiense en 1988-1989 encontró que 76,3 por ciento de 612 hombres homosexuales consumían habitualmente alcohol, 32,2 por ciento tabaco, y 45,6 por ciento al menos una droga. Un estudio nacional de 1.924 mujeres homosexuales realizado en 1984 encontró que el 83 por ciento bebía regularmente alcohol…el 47 por ciento fumaba marihuana y el 30 por ciento fumaba regularmente tabaco.

Cuando estos estudios consideran las conexiones [entre tales factores], muestran una correlación directa entre el número de parejas, el uso de droga y la probabilidad de sexo inseguro.[15]

f) SIDA y enfermedades sexualmente transmitidas

En Julio de 2002, la Asociación Médica de Gay y Lesbianas publicó un boletín sobre asuntos de salud especialmente dedicado a los homosexuales. En la publicación se observa:

Las enfermedades sexualmente transmitidas se producen en una alta tasa entre hombres gay sexualmente activos. Esto incluye infecciones EST que tienen tratamiento efectivo disponible (sífilis, gonorrea, clamide, parásito púbico y otras), y por otras para las cuales no hay cura disponible (HIV, Virus de Hepatitis A, B o C, Virus Papiloma Humano, etc.).[16]

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el total estimado de casos de SIDA en adultos en Diciembre de 2002 era de 877.275. De este número, un total de 496.354 adultos, o 57 por ciento, murieron. El desglose de estos 877.275 casos por grupos de riesgo muestra que 420.790 casos, o 48 por ciento, resultan de contacto sexual entre hombres. Otros 59.719 casos, o 7 por ciento, resultan de una combinación de contactos entre hombres y uso de inyección de drogas.[17] Considerando que los hombres homosexuales suman menos que el tres por ciento de la población masculina, la desproporción es impresionante.

En su publicación “Una Mirada a la Epidemia HIV” el CDC afirma:

Por riesgo, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (MSM) representan la mayor proporción de nuevas infecciones.”

El boletín también estima que el 60% de todas las nuevas infecciones con SIDA, cada año, resulta de contacto sexual de un hombre con otro.[18]

g) Luchando con el suicidio

La depresión grave, así como pensamientos e intentos suicidas son también más frecuentes entre los homosexuales, especialmente cuando son jóvenes, que en la población en general. Aparecen estudios, uno tras otro, con los mismos resultados en ese sentido.

En su estudio de 1997 de 750 hombres entre 18 y 27 años de edad, Christopher Bagley y Pierre Tremblay informaron:

Tasas significativamente más altas de ideas y acciones suicidas ya ocurridas fueron informadas por hombres de orientación homosexual, llegando a 62,5% los que intentaron suicidarse. Estos hallazgos, que indican que los hombres homosexuales y bisexuales están 13,9 veces más en riesgo de un intento serio de suicidio, son coherentes con conclusiones anteriores.[19]

h) Jugando con fuego

Estos hechos prueban que la analogía entre la unión homosexual y el matrimonio tradicional no tiene base. Tasas más altas de violencia, epidemias y suicidio indican un estilo de vida que pone a sus trágicas víctimas en alto riesgo. En realidad, quienes entran en este altamente promiscuo e intranquilo mundo están jugando con fuego.

In “En Defensa de una Ley Superior“. – Baje el libro gratuito


[1] Desde una perspectiva etimológica, la palabra monogamia sólo puede ser usada para el verdadero matrimonio. (Del latin monogamia, del Griego, monogamos, monogamous, de mon- + gamos matrimonio, de gamein casarse.) Por esta razón, cuando nos referimos a las relaciones homosexuales, usamos comillas.


[2] Maria Xiridou, y otros., “The contribution of steady and casual partnerships to the incidence of HIV infection among homosexual men in Amsterdam,” SIDA, (2003) 17(7), p. 1031.

 

[3] Rex Wockner, “Sex-Lib Activists Confront ‘Sex Panic,’” Pink Ink, Dec. 1997, Vol. 1, no. 3, www.khsnet.net/pinkink/vol1-3/sexlib.htm.

 

[4] van den Aardweg, p. 62. (Destaques en el original.)

 

[5] Kirk and Madsen, p. 320. Observaciones similares han sido hechas por especialistas. Cf. van den Aardweg, pp. 53-57, y Joseph Nicolosi, Reparative Therapy of Male Homosexuality (Northvale, N.J.ew Jersey: Jason Aronson, Inc., 1997), pp. 109-123.

 

[6] Gal. 5:19-21

 

.[7] Kirk y Madsen, p. 313. El mal afamado Donatien Alphonse François, Conde de Sade, más conocido como el Marqués de Sade (1740-1814), fue un libertino impío cuyos escritos mezclan aberraciones sexuales con blasfemias y sacrilegios. Su práctica de torturar prostitutas para su propio placer sexual dio origen a la palabra sadismo.

 

[8] Cf. Alan P. Bell and Martin S. Weinberg, Homosexualities: A Study of Diversity Among Men and Women (New York: Simon & Shuster, 1978); “Resurgent Bacterial Sexually Transmitted Disease Among Men Who Have Sex With Men – King County, Washington, 1997-1999,” Morbidity and Mortality Weekly Report, Sept. 10, 1999, Vol. 48, no. 35, pp. 773-777.

 

[9] Lars Eighner, “Why I Write Gay Erotica,” www.io.com/~eighner/works/essays/why_i_write_gay_erotica.html.

[10] Thomas E. Schmidt, Straight & Narrow? Compassion & Clarity in the Homosexuality Debate (Downers Grove, Ill.: Inter Varsity Press, 1995), p. 108.

[11] Robert T. Michael, y otros., Sex in America: A Definitive Survey (Boston: Little, Brown and Co., 1994), p. 209.

[12] Kali Munro, “Talking About Lesbian Partner Abuse,” Siren, Oct./Nov. 1998, www.kalimunro.com/article_partnerabuse.html.

[13] Cf. www.lib.jjay.cuny.edu/research/DomesticViolence/v.html.

[14] Gregory L. Greenwood y otros., “Battering Victimization Among a Probability-Based Sample of Men Who Have Sex With Men,” in American Journal of Public Health, Dec. 2002, Vol. 92, no. 12, pp. 1964-1969.

[15] Schmidt, p. 111.

[16] “Ten Things Gay Men Should Discuss with Their Health Care Providers,” www.glma.org/news/releases/n02071710gaythings.html.

[17] Cf. www.cdc.gov/hiv/stats.htm.

[18] www.cdc.gov/nchstp/od/news/At-a-Glance.pdf

[19] Christopher Bagley y Pierre Tremblay, “Suicidal behaviors in homosexual and bisexual males,” Crisis (1997), Vol. 1, pp. 24-34. La cita está tomada del resumen hecho por los autores, y que está disponible en: www.virtualcity.com/youthsuicide/gbsuicide1.htm.

  Fuente https://www.accionfamilia.org/temas-polemicos/homosexualidad/homosexualidad-el-mito-romantico-y-la-tragica-realidad/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Accion_Familia+%28Acci%C3%B3n+Familia%29