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7 sept 2020

Respuesta a doce argumentos de la agenda homosexual

 Todos estos argumentos intentan justificar el “matrimonio” homosexual, sea bajo este nombre o las eufemísticamente llamadas “uniones civiles” o “sociedades domésticas.” 



Además de apelar a la ciencia, los activistas homosexuales también fomentan su agenda con otros argumentos. Algunos se basan en interpretaciones liberales de los derechos humanos o constitucionales. Otros proceden de creencias filosóficas o religiosas liberales.

Todos estos argumentos intentan justificar el “matrimonio” homosexual, sea bajo este nombre o las eufemísticamente llamadas “uniones civiles” o “sociedades domésticas.” La aceptación de cualesquiera de estos argumentos redefinirá el concepto del matrimonio desatendiendo totalmente a su verdadera naturaleza. Si esto sucede, la ley pierde su fundamento en el orden natural y la recta razón, y así su legitimidad. [1]

Estos argumentos empleados por el Movimiento Homosexual serán examinados aquí desde la perspectiva de la Ley Natural. Los argumentos de activistas homosexuales “católicos”[2] se examinan a la luz de la doctrina de la Iglesia.

“¡Ante la ley todos somos iguales, así es que nos vamos a casar!”

Es verdad que todos son iguales ante la ley. Esta igualdad, sin embargo, es jurídica, no biológica. No puede, y de hecho no elimina las diferencias anatómicas y psicológicas entre los sexos. Son estas mismas diferencias las que crean las condiciones para el matrimonio y constituyen su fundamento natural.

Con respecto al matrimonio, la igualdad jurídica significa que todos aquellos con la capacidad natural de casarse tienen el derecho de hacerlo. Esta igualdad jurídica no crea las condiciones requeridas por la naturaleza para el matrimonio. Ahora el acto conyugal está intrínsecamente relacionado con el matrimonio, y la naturaleza requiere de dos individuos de sexos opuestos para su realización.

Dos personas del mismo sexo que deseen casarse carecen totalmente de este requisito natural, de modo que el principio de la igualdad ante ley no se aplica.

“¡Podemos hacer lo que queramos mientras no violemos los derechos de otros!”

Este concepto es falso. La libertad humana concede al hombre la posibilidad de actuar como él desea, pero no necesariamente el derecho a hacerlo. Las acciones del hombre deben conformarse a la recta razón y a ley natural. “Nada más absurdo se puede decir o concebir que la noción de que, porque el hombre es libre por naturaleza, él está por lo tanto exento de la ley.”[3]

“¡Actos homosexuales de mutuo consentimiento entre adultos no dañan a nadie!”

El consentimiento no legitima necesariamente un acto. La moralidad de un acto no depende solamente de la intención y consentimiento de los que lo realicen; el acto debe también ser conforme a la ley moral. Así, el consentimiento mutuo entre homosexuales nunca puede legitimar actos homosexuales, que son desviaciones contra la naturaleza del verdadero y natural fin del acto sexual.[4] Por otra parte, los actos homosexuales consensuados de hecho dañan. La extensión de la homosexualidad socava la moral pública y la familia. “Dañan” el bien común de la sociedad y la perpetuación de la raza humana.

“¡Lo que hacemos en privado en nuestra casa no es asunto de nadie!”

La privacidad del hogar es indudablemente sagrada, pero no es absoluta.

Cuando un acto malo se hace en público, el escándalo que sobreviene constituye su mal intrínseco. Sin embargo, un acto malo no llega a ser bueno sólo porque se realiza en privado. Su naturaleza mala no cambia.

Aunque los actos homosexuales son más graves cuando son públicos, ellos continúan siendo “intrínsecamente malos” cuando son hechos en privado.[5] Asimismo, la inviolabilidad del hogar no protege actos inmorales y socialmente destructivos tales como la prostitución de niños, la poligamia, el incesto y otros actos de ese tipo.

“¡La moralidad tampoco es asunto del gobierno!”

Según la ley natural, el Estado tiene el deber de mantener la moralidad pública. Esto no significa que el Estado debe hacer cumplir la práctica de cada virtud y proscribir la práctica de cada vicio, como supuestamente procuran los ayatolás de hoy. En cambio, significa que, al legislar en materias morales, el gobierno debe decidir cuando algo afecta directamente al bien común, y entonces legislar así para favorecer la virtud y obstaculizar el vicio.

Una vez que la homosexualidad, el adulterio, la prostitución y la pornografía socavan los fundamentos de la familia, que es la base de la sociedad, entonces el Estado tiene el derecho de utilizar su poder coercitivo para proscribirlos o restringirlos actuando según los intereses del bien común.

“¡El ‘matrimonio’ homosexual no amenaza al matrimonio tradicional. Ellos pueden coexistir, uno junto al otro!”

Se dice que el vicio no pide nada más que sentarse al lado de la virtud. Cuando se permite que el vicio coexista pacíficamente con la virtud, esta última se corrompe. La virtud solamente es integral cuando combate vigorosamente a su contrario.

El “matrimonio” homosexual destruye la integridad del verdadero matrimonio, transformando al matrimonio tradicional en una especie dentro del género matrimonio. Este amplio género de matrimonio supuestamente abarcaría matrimonios tradicionales, homosexuales o uniones heterosexuales, y cualesquiera otras nuevas relaciones extrañas que puedan surgir.[6]Este nuevo género de “matrimonio”, sin embargo, no es matrimonio.

El matrimonio es la unión permanente, vínculo sagrado que une a un hombre y a una mujer que desean constituir una familia y afrontar las pruebas de la vida juntos. El matrimonio exige una devoción, dedicación y sacrificio desinteresados. El matrimonio y la familia son instituciones sagradas que fomentan el bien común de la sociedad.

La legalización del “matrimonio” homosexual y el ponerlo en pie de igualdad con el matrimonio tradicional, subvierten y destruyen a este último. Cuando la autoridad pública y la sociedad en general niegan la singularidad y la contribución irreemplazable del verdadero matrimonio al bien común, y cuando los individuos pueden encontrar incentivos legales y recompensas más fácilmente en estos simulacros, entonces el verdadero matrimonio está en vías de extinción.

“¡El matrimonio homosexual es rechazado hoy como el matrimonio interracial era negado hace 50 años. Es sólo un prejuicio!”

Este argumento es falso. Ante todo, uno no puede comparar dos realidades esencialmente diferentes. Un hombre y una mujer de diversas razas no son comparables a dos hombres o a dos mujeres.

Un hombre y una mujer que desean casarse pueden ser totalmente diferentes en sus características: uno puede ser negro, el otro blanco; uno rico, el otro pobre; uno erudito, el otro no; uno alto, el otro bajo; uno puede ser famoso, y el otro desconocido. Ninguna de estas diferencias son obstáculos insuperables al matrimonio. Los dos individuos son aún hombre y mujer, y por eso los requisitos de la naturaleza son respetados.

El “matrimonio” homosexual es contrario a la naturaleza. Dos individuos del mismo sexo, sin importar su raza, riqueza, estatura, erudición o fama, nunca podrán casarse debido a una imposibilidad biológica insuperable.

Simplemente no hay analogía entre el matrimonio interracial de un hombre y de una mujer y el matrimonio entre dos individuos del mismo sexo.

En segundo lugar, los rasgos raciales heredados e invariables no se pueden comparar con el comportamiento no genético y modificable.

“¡Ustedes dicen que no tenemos derechos!”

No es verdad que los homosexuales no tengan derechos. Todo hombre tiene los derechos que derivan de su naturaleza racional humana. Por ejemplo, el derecho a la vida, a trabajar, y a constituir una familia (no una unión homosexual).



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Si dos adúlteros o dos homosexuales ejercitan su derecho de asociación y establecen negocios juntos, son perfectamente libres de hacerlo. El propósito de su sociedad de negocios es legítimo, negocios y comercio, y la ley garantizará sus derechos.

Es diferente si forman una asociación para promover la pornografía infantil, la pedofilia, la homosexualidad o el adulterio. Puesto que el fin de esta asociación es malo, es ilegítimo, y, por lo tanto, proscrito por la ley natural. Ninguna acción mala por sí misma puede ser fuente de derechos, puesto que “el bien común es el fin y la regla para el Estado.”[7]

Por lo tanto, prohibir la homosexualidad o el adulterio no constituye una trasgresión de ningún derecho natural y fundamental del individuo, pues estas acciones no están de acuerdo con la naturaleza humana.

“¡El matrimonio homosexual es un asunto de derechos civiles. No tiene ninguna relación con la moral!”

Esto es equivalente a afirmar que los derechos civiles no tienen relación con la moral, lo que no es verdad. Aunque muchos hoy en día disocian la expresión “derechos civiles” de la moral, el hecho es que los “derechos civiles” no pueden existir sin un fundamento moral.

La moral es más amplia y es el fundamento de la ley. La ley necesita ser justificada por la moral. Las leyes que no se fundan en la moral no tienen ningún propósito, puesto que las leyes existen para el buen orden de la sociedad. En su famoso tratado de derecho natural, el Padre Taparelli D’Azeglio afirma:

El orden moral es la base de la sociedad, porque cada deber se funda en un orden moral que resulta de un orden natural. Ahora, el orden es la regla natural para el intelecto. En el intelecto, el orden es simplemente la verdad, y en cuanto obliga a la voluntad, el orden es bondad. [8]

“¡La Iglesia permite que las parejas estériles se casen, así que debería ser coherente y también permitir el matrimonio homosexual!”

Esto es un argumento usado con frecuencia por los activistas homosexuales “católicos”. No hay comparación posible entre la esterilidad natural de una pareja casada y la esterilidad antinatural de una unión homosexual.

En el primer caso, el acto conyugal realizado por el marido y la esposa tiene la posibilidad de engendrar una nueva vida. La concepción puede no ocurrir debido a una cierta disfunción orgánica en el esposo o debido a los períodos naturales de la infertilidad de la esposa.[9] Esta dificultad de concebir proviene de razones accidentales o circunstanciales.[10] Así, en casos de esterilidad accidental e indeseada de los esposos, nada se hace para frustrar el fin del acto conyugal.

En el acto homosexual, por el contrario, la esterilidad no es accidental. Proviene de la misma fisiología del acto, que es estéril por naturaleza. Como declara un documento del Vaticano en el 2003:

Tales uniones [de homosexuales] no pueden contribuir de una manera apropiada a la procreación y a la supervivencia de la raza humana. La posibilidad de usar métodos recientemente descubiertos de reproducción artificial, además de implicar una falta grave de respeto por la dignidad humana, nada hace para alterar esta insuficiencia.[11]

“¡La Iglesia permite que una pareja estéril se case con el fin de darse mutuo apoyo, por lo tanto, a dos homosexuales que buscan darse mutuo apoyo, debería permitírseles también casarse!”

El apoyo mutuo es uno de los fines secundarios del matrimonio y el matrimonio es válido cuando se contrae para uno de sus fines, con tal que se mantenga abierta la posibilidad de procrear.[12] El Papa Pío XI enseña:

El matrimonio y el uso del derecho matrimonial tienen ambos fines secundarios -tales como el apoyo mutuo, el fomentar el amor recíproco y la disminución de la concupiscencia- los cuales dan el derecho completo al marido y a la mujer de tenerlos en vista, siempre y cuando la naturaleza intrínseca de este acto, y por lo tanto su debida subordinación al fin primario, sea salvaguardada.[13]

Puesto que una pareja homosexual es incapaz de realizar el acto conyugal y de asegurar el fin primario de la unión, su unión no puede ser matrimonial. Y por eso, el apoyo mutuo de dos homosexuales no puede ser conyugal sino solamente de amigos.

“¡Prohibir a los homosexuales casarse es discriminatorio!”

No es discriminación. “Negar el status social y jurídico de matrimonio a formas de cohabitación que no son y no pueden ser maritales no se opone a la justicia; por el contrario, la justicia lo requiere.”[14]

“¡Es injusto no permitir que los homosexuales se casen, forzándolos a practicar la castidad contra su voluntad!”

Como San Pablo enseña, el impuro no entrará en el Reino de los Cielos.[15] Todos están obligados a practicar la castidad según su estado de vida. Esta obligación procede de la ética natural y de la Moral Revelada, que la Iglesia no puede cambiar. Los esposos casados deben vivir castamente observando la fidelidad matrimonial, y los solteros deben vivir su castidad, absteniéndose de relaciones sexuales.

Si una persona carece de condiciones físicas, psicológicas u otras condiciones para contraer matrimonio, él debe practicar la perfecta castidad en el celibato. No solamente hay gloria en elegir el celibato por el amor al Reino de los Cielos, también hay mérito en aceptar la castidad que las circunstancias imponen como medio de acatar la santa voluntad de Dios.


Fuente: Acción Familia


[1] “Como dice Agustín (De Lib. Arb. i, 5) ‘que lo que no es justo parece no ser ley en absoluto’: por esta razón la fuerza de la ley depende de la medida de su justicia. Ahora, en los asuntos humanos se dice que una cosa es justa, por ser correcta, de acuerdo a las reglas de la razón. Pero la primera regla de la razón es la ley natural, como quedó claro por lo que establecimos más arriba (Q. 91, Art. 2 ad 2). En consecuencia, cualquier ley humana posee la naturaleza de ley en la medida que se deriva de la ley natural. Pero si se desvía en cualquier punto de la ley natural ya no es más una ley sino una perversión de la ley.” (St. Tomas de Aquino, Summa Theologica, II-I, q. 95, a. 2).

[2] Cf. Andrew Sullivan, “Gay Marriage,” www.slate.msn.com/id/3642/entry/23844/, “Why ‘Civil Union’ Isn’t Marriage,” www.indegayforum.org/authors/sullivan/sullivan4.html, “Who Says the Church Can’t Change?” Time, June 17, 2002.

[3] León XIII, Encíclica Libertas, in Claudia Carlen, I.H.M., The Papal Encyclicals 1878-1903 (New York: McGrath Publishing Co., 1981), no. 7, p. 171

[4] Ver Capítulo IX. En defensa de una Ley Superior.

[5] “Si los actos son intrínsecamente malos, la buena intención o circunstancias particulares pueden disminuir su maldad, pero ellas no pueden eliminarla. Ellos continúan siendo actos ‘irremediablemente’ malos per se, y en sí mismos no son capaces de ser ordenados hacia Dios y hacia el bien de la persona” (Juan Pablo II, Encíclica Veritatis Splendor, no. 81, www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documtnets/hf_jp-ii_enc_06081993_veritatis-splendor_en.html).

[6] El 19 de Junio de 2003, la prensa dio una clarinada mundial por el “matrimonio” de una niña India de 9 años y un perro callejero. Ver, “Girl weds dog to break ‘evil spell,’” www.news.bbc.co.uk/1/hi/world/south_asia/3004930.stm.

[7] Pío XII, “Alocución del 8 de Enero de 1947,” Los monjes de Solesmes, ed., Le Paix Interieure des Nations (Paris: Desclée, 1952), p. 512.

[8] Taparelli D’Azeglio, Essai Théorique de Droit Naturel (Paris: Vve. H. Casterman, 1875), Vol. I, p. 142.

[9] La estirilidad se distingue de la impotencia. La esterilidad es la condición temporaria o permanente por la cual un matrimonio tiene dificultades para engendrar a un descendiente. La deficiencia puede ser de la esposa o del esposo. En muchos casos esa condición puede ser curada. La esterilidad no anula el matrimonio. Cf. Dr. Carlo Rizzo, s.v. “Sterility,” in Roberti and Palazzini, pp. 1163-1165.

[10] Esto no incluye medios artificiales de control de natalidad, en los cuales se busca deliberadamente evitar la concepción. Eludir de modo deliberado y artificial el fin del acto conyugal es pecaminoso.

[11] Congregation for the Doctrine of the Faith, Considerations Regarding Proposals to Give Legal Recognition to Unions Between Homosexual Persons, no. 7. (Notas omitidas) En adelante citado como Consideraciones. Este documento se puede encontrar en www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20030731_homosexual-unions_en.html. Un extracto en castellano de este documento puede también verse en: https://www.accionfamilia.org/cultciv/doctrina/docvaticanohomosex.htm

[12] Cf. Pietro Palazzini, s.v.“Marriage”, in Roberti y Palazzini, p.732.

[13] Pío XI, Encíclica Casti Conubii, The Monks of Solesmes, Papal Teachings–Matrimony (Boston: St.Paul Editions,1963), p.250, no.319.

[14] Consideraciones, n° 8.

[15] Efes. 5:5; 1Cor. 6:9 -10; 15:50; Gal. 5:19-21; Col. 3:5-6.

 

14 ago 2019

La ideología de género hace daño a los niños


La ideología de género lleva a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil.


Haciéndose eco de la campaña internacional de la ideología de género, el Congreso Nacional ha aprobado una ley para el cambio de sexo.
Para conocer las graves consecuencias de esta medida, le ofrecemos la declaración del Colegio de Pediatras de Estados Unidos que sigue, trata el asunto de forma concisa y clara.

El Colegio de Pediatras de Estados Unidos dio a conocer una declaración, firmada por su presidenta y su vicepresidente y por uno de los más eminentes pediatras del país, titulada La ideología de género hace daño a los niños.
En ella urgen a «educadores y legisladores» a «rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto».
«Son los hechos y no la ideología», afirman, «quienes determinan la realidad», esto es, que «la sexualidad es un rasgo biológico objetivo».
El Colegio Americano de Pediatras urge a los educadores y legisladores a rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto. Son los hechos, y no la ideología, quienes determinan la realidad.
La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario: XY y XX son marcadores genéticos saludables, no los marcadores genéticos de un trastorno. La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer.
La sexualidad humana es binaria por definición, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo.
Los extraordinariamente raros trastornos del desarrollo sexual, entre ellos la feminización testicular [o síndrome de insensibilidad de los andrógenos, n.n.] y la hiperplasia suprarrenal congénita, son desviaciones de la norma sexual binaria, todas ellas médicamente identificables y directamente admitidas como trastornos del diseño humano. Los individuos con trastornos del desarrollo sexual no constituyen un tercer sexo
Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico.

El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo.
Nadie nace con conciencia de sí mismo como hombre o mujer; esta conciencia se desarrolla con el tiempo y, como todos los procesos de desarrollo, puede desviarse a consecuencia de las percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y de sus experiencias adversas desde la infancia.
Quienes se identifican como «sintiéndose del sexo opuesto» o como «algo intermedio» no conforman un tercer sexo. Siguen siendo hombres biológicos o mujeres biológicas
La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es constituye, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso.
Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña, o una niña biológicamente sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.
Estos niños padecen disforia de género. La disforia de género, antes denominada trastorno de identidad de género, es un trastorno mental así reconocido en la más reciente edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V)
Las teorías psicodinámicas y de aprendizaje social sobre la disforia de género o trastorno de identidad de género nunca han sido refutadas
  1. La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos. Reversibles o no, los bloqueadores hormonales inducen un estado de enfermedad -la ausencia de pubertad- e inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano{6}.
  2. Según el DSM-V, hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural{5}.
  3. Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia. Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer
  4. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países con mayor respaldo LGBT. ¿Qué persona compasiva y razonable condenaría a ese destino a chicos jóvenes sabiendo que tras la pubertad hasta un 88% de las chicas y un 98% de los chicos aceptarán la realidad y alcanzarán un estado de salud física y mental?
Existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.
Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil.
Respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las políticas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a «clínicas de género» donde les administren fármacos bloqueadores hormonales.
Esto, a su vez, virtualmente asegura que ellos «elegirán» recibir hormonas cruzadas cancerígenas o de un modo u otro tóxicas, y probablemente considerarán, cuando sean adultos jóvenes, la mutilación quirúrgica innecesaria de sus órganos sanos.

ARTICULO, REFERENCIAS Y DESCARGA EN:Accion Familia

31 dic 2018

Defensa de la ciudadela del matrimonio

Los que llamaban al matrimonio esclavitud en los años sesenta, está ensalzando las maravillas del “matrimonio” homosexual

El matrimonio es una institución de orden natural elevada a lo sobrenatural por el sacramento.
El matrimonio de la Santísima Virgen con San José – Philippe de Champaigne
Una de esas extrañas contradicciones de los liberales es que ellos pueden cambiar su posición cuando les conviene.

Fue en los años sesenta que comenzaron su brutal ataque contra el matrimonio. Las feministas odiaban la institución, porque decían que las “esclavizaba”. La liberación sexual debería extenderse a quienes lo quisieran.
Años ’60
Contenidos
Todo fue hecho para quitar el prestigio y la estima de esta querida institución. Pronto se puso de moda que las parejas vivieran juntas. Los resultados son bien conocidos. 

La institución del matrimonio ha sufrido un daño inmenso. Vemos las consecuencias del amor “libre” en la proliferación de hogares monoparentales, divorcio, aborto, las prácticas anticonceptivas, enfermedades de transmisión sexual y los estilos de vida sexual con desvíos de todo tipo.
La guerra cultural y el matrimonio
La única forma en que el matrimonio puede defenderse valientemente es no ceder e insistir que es una unión permanente, excluyendo cualquier otra. Maridos y esposas valientes han resistido al ataque del amor “libre” de la revolución sexual y, aunque maltratado por la guerra cultural, el estandarte sagrado del matrimonio sigue flameando en la ciudadela a pesar de todo.

Ahora parece que aquellos que eran tan anti-matrimonio se han convertido en pro-matrimonio.
El “matrimonio” homosexual
Cuando el matrimonio se convierte en un obstáculo insalvable para la agenda sexual revolucionaria del amor “libre”, los liberales no tienen ningún problema en convertir el matrimonio en una institución que promueva su agenda, bajo la forma de un “matrimonio” homosexual.
El "matrimonio" homosexual no es un derecho
Los que llamaban al matrimonio esclavitud en los años sesenta, está ensalzando las maravillas del “matrimonio” homosexual
Es por eso, la misma gente que promueve toda la gama de posiciones revolucionarias en materia sexual, está ensalzando las maravillas del “matrimonio” homosexual.
Los que llamaban al matrimonio esclavitud en los años sesenta, ahora insisten en su “derecho” a casarse.

Ellos no han cambiado sus posiciones sobre el aborto, la anti-concepción, el divorcio o el amor “libre”. Todavía apoyan con entusiasmo estas posiciones contrarias al matrimonio.
Veremos a esos liberales huyendo de la castidad, de la abstinencia, de la modestia y de la virginidad como los murciélagos huyen de la luz.

Sin embargo, ellos toman esta nueva posición porque saben que, mientras el estandarte sagrado del matrimonio indisoluble ondee en la ciudadela, la sociedad reconoce que la moral sigue existiendo. 

Mientras la moral aún exista, el programa del amor “libre” encuentra un obstáculo que los liberales encuentran insoportable.

Es por eso quieren destruir la fortaleza no desde el exterior sino desde dentro. Tratan de eliminar los límites de exclusividad que hace que el matrimonio sea lo que es. Esa exclusividad que marca el patrimonio como una unión fructífera y permanente de un hombre y una mujer, deberá ser inclusiva y estéril.

Está en la naturaleza de las pasiones desenfrenadas el no aceptar ninguna restricción y condenar toda moralidad. Así, los nuevos “defensores” del matrimonio no estarán contentos hasta que el estandarte sagrado del matrimonio indisoluble sea abatido y la bandera del arco iris sea puesta en su lugar.

No estarán satisfechos hasta que toda y cualquier relación sexual, “géneros” y estilos de vida sean aceptados. Es decir, nunca serán felices, porque nunca la sexualidad desenfrenada trae la felicidad, sino sólo frustración, ansiedad y desilusión.
Fuente: TFP Americana
Extraido de Acción Familia

5 may 2018

El transgénero es el peor enemigo de la familia


Lo que hace la revolución transgénero es autodestructivo, tiránico, no científico, inmoral, abusivo y destruye la salud.


En todos los países está encontrando vivas resistencias la implantación de la revolución transgénero. Esta revolución es autodestructiva, tiránica, no científica, inmoral, abusiva y que destruye la salud. Veamos en qué consiste.
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Contenidos
1. El transgénero es tiránico
El 13 de mayo de 2016, la administración de Obama emitió un discurso radical ordenando a todas las escuelas públicas que permitieran a los miembros de un sexo biológico usar las duchas, los vestuarios y los baños del sexo opuesto. De una sola vez, el gobierno federal impuso baños transgénero en todas las escuelas públicas de la nación. Los estados que se opusieron a la medida han sido amenazados con penas severas tales como la pérdida de fondos federales.
Las preocupaciones legítimas de los padres por sus hijos fueron dejadas de lado. El derecho a la privacidad y la importancia de proteger la inocencia de nuestros hijos también fueron pisoteados. El movimiento transgénero, como el Islam, solo está satisfecho con la sumisión total. Bajo esta nueva tiranía, las escuelas, universidades, negocios e incluso las iglesias ya no son libres de seguir sus principios morales. La moral cristiana no es tolerada.
2. Fomenta el abuso infantil
El transgénero es especialmente dañino para los niños. Según el Colegio Americano de Pediatras, la promoción pública de la transgenerismo constituye una forma de abuso infantil:
“Condicionar a los niños para que crean que una vida de suplantación química y quirúrgica del sexo opuesto es normal y saludable es abuso infantil. Respaldar la discordancia de género como normal a través de la educación pública y las políticas legales confundirá a los niños y padres, llevando a más niños a presentarse [a sí mismos] en “clínicas de género” donde se les darán medicamentos bloqueadores de la pubertad. Esto, a su vez, prácticamente asegura que ‘elegirán’ una vida de hormonas transgénero tóxicas y cancerígenas, y probablemente consideren la mutilación quirúrgica innecesaria de sus partes sanas del cuerpo como adultos jóvenes”. [1]
Esta forma de abuso infantil debe ser vigorosamente rechazada.
3. Contradice la biología y la ciencia
La ideología de género contradice la biología básica. El mismo movimiento progresista que alguna vez rindió culto en el altar secular de la ciencia la exclusión de Dios y de la metafísica, se ha vuelto contra su propio dogma que la ciencia es todo. Ahora, toda la evidencia científica que refuta la narrativa transgénero es descartada.
Sin embargo, el Colegio Estadounidense de Pediatras es claro:
“La sexualidad humana es un rasgo binario biológico objetivo: ‘XY’ y ‘XX’ son marcadores genéticos de la salud, no marcadores genéticos de un trastorno. La norma para el diseño humano debe ser concebida como hombre o mujer. La sexualidad humana es binaria por diseño, con el objetivo evidente de la reproducción y el florecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo… Las personas con DSD [trastornos del desarrollo sexual] no constituyen un tercer sexo “.[2]
4. El sexo biológico no puede cambiar
Quienes abrazan la ideología transgénero pretenden que los hombres pueden transformarse en mujeres o que las mujeres pueden transformarse en hombres. Pero su afirmación es falsa.
“Es fisiológicamente imposible cambiar el sexo de una persona, ya que el sexo de cada individuo está codificado en los genes: XX si es hembra, XY si es varón. La cirugía solo puede crear la apariencia del otro sexo “, explican el Dr. Richard P. Fitzgibbons, M.D., Philip M. Sutton, Ph.D., y Dale O’Leary en un estudio bien documentado. Estos médicos afirman que la identidad sexual “está escrita en cada célula del cuerpo y puede determinarse mediante pruebas de ADN”. No se puede cambiar”. [3]
5. Se deforma la virilidad y la feminidad
La ideología transgénero afirma que la realidad biológica no determina los sentimientos sexuales propios. Por lo tanto, las diferencias entre hombres y mujeres, al igual que la ropa que vestimos, están separadas de nuestra identidad y están en constante cambio. La virilidad y la feminidad son meras etiquetas utilizadas para describir lo que vemos, pero carecen de una base sustancial.
La ideóloga feminista, lesbiana y escritora Simone de Beauvoir afirmó que “uno no nace, sino que se convierte en una mujer”. El objetivo del feminismo no es tanto eliminar la llamada clase masculina “opresiva” sino abolir toda diferencia entre los sexos.
Aquí vemos cómo los movimientos homosexuales, transgénero y feministas están aliados. Comparten el mismo objetivo final: la destrucción del hombre y la mujer, la masculinidad y la feminidad.
6. Destruye la razón
Una parte fundamental de la lógica y la razón es la idea de que las cosas tienen una finalidad. El objetivo de nuestros ojos, por ejemplo, es proporcionarnos la vista. Las alas de un águila existen para proporcionarle vuelo. Nuestros pulmones existen para que podamos respirar y absorber oxígeno, y nuestros oídos existen para poder escuchar. Del mismo modo, el propósito principal de la sexualidad humana es la procreación.
Sin embargo, la transgeneridad, como la homosexualidad y el feminismo, niegan este principio y, por lo tanto, atacan a la razón humana en sí misma, que es una forma de locura deliberada.
7. El transgénero es autodestructivo
El movimiento homosexual destroza vidas. El arrepentimiento, la desesperación y el suicidio son comunes entre quienes adoptan la “T” del estilo de vida LGBT.
Walt Heyer, un hombre que lamenta haber vivido como mujer durante muchos años, dijo:
“Sabía que no era una mujer verdadera, sin importar lo que dijeran mis documentos de identificación. Había tomado medidas extremas para resolver mi conflicto de género, pero cambiar los géneros no había funcionado. Obviamente fue una mascarada. [4]
“Las personas transgénero no solo aniquilan su identidad de nacimiento “, explicó Heyer, “destruyen a todos y cada uno a su paso: familia, esposa, hijos, hermanos o hermanas y carrera. Ciertamente, esto demuestra el comportamiento de alguien empeñado en la autodestrucción total y en lesionarse a sí mismo”.  [5]
El estrés involucrado con vivir un estilo de vida que viola la naturaleza es evidente. Según la Fundación Estadounidense para la Prevención del Suicidio, el 41% de los que se identifican como transgéneros en Estados Unidos han intentado suicidarse. [6] Eso es veinticinco veces más que el promedio nacional.
8. ¿A dónde nos llevará el transgénero: las especies trans especies
Si un hombre puede pretender ser mujer, ¿por qué no puede afirmar que no es humano? Tal conclusión relativista está lamentablemente aquí: se llama trans-especie, también conocida como furries (animales antropomórficos) u otras otherkins [7]. Las personas con el Desorden de identidad de Especie se consideran no humanas y se presentan en los desfiles homosexuales. Los argumentos utilizados por el movimiento trans-especie para cuestionar su estado humano son esencialmente los mismos que los del movimiento transgénero.
Cuando los sentimientos reemplazan a la realidad, la lógica muere. El intelecto, la parte más elevada del hombre, se degrada. El animal gobierna Y nuestra cultura sin Dios nos presiona para aceptar estas fantasías depravadas.
Una vez que estos trastornos se consideran normales, ¿qué puede resistir a las pasiones desenfrenadas para que no introduzcan formas más grandes de depravación? ¿Qué protegerá a la razón humana de una mayor destrucción?
9. La ideología transgénero y la persecución religiosa
La ideología transgénero, favorecida por el secularismo, puede excitar el peor tipo de persecución religiosa, ya que impone una perversión de la mente, comenzando por los niños pequeños. Aquellos que se oponen a ella son blanco de esta nueva religión de la igualdad, que obliga a los niños a asistir a entrenamientos de la sensibilidad y adoctrinamiento de género. De hecho, aquellos [8] que animan al movimiento homosexual, lo sepan o no, son de hecho sirvientes de una nueva religión.
Su doctrina: la ideología transgénero. Su dios falso: igualdad radical y liberalismo insensato. Sus ministros: Líderes del movimiento homosexual. Sus acólitos: medios liberales, políticos inmorales y, por desgracia, miembros disidentes del clero. Su “inquisición”: leyes antidiscriminatorias que amenazan el orden y la paz. Su “excomunión”: cualquiera que diga la verdad es etiquetado como “homófobo” o “transfobico”.
10. Ofende a Dios
El deseo de cambiar el sexo biológico no solo niega la realidad, sino que también ofende a Dios. Nadie nace hombre o mujer por casualidad, sino de acuerdo con un plan de la Divina Providencia: “Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí. ” (Jer. 1: 5). Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios le creó, y los creó macho y hembra (Génesis 1:27). Por lo tanto, contradecir intencionalmente la naturaleza biológica de la humanidad es un acto de rebelión contra nuestro Creador.
La caridad nos llama a ayudar a los afligidos o confundidos acerca de su propio sexo, no a aumentar su confusión ofreciéndoles una solución falsa. La caridad “no se regocija por la maldad, sino que se regocija con la verdad” (1 Cor. 13: 6). Por lo tanto, la misericordia nunca puede oponerse a la verdad, porque solo la verdad puede liberarte (Juan 8:32).
¿Qué podemos hacer para salvar a la familia?
Debemos seguir el ejemplo angélico de San Miguel Arcángel
“Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes. “(Efesios 6: 11-13).



[1] The American College of Pediatricians, “Gender Ideology Harms Children,” www.acpeds.org/the-college-speaks/position-statements/gender-ideology-harms-children.
[2] Ibid
[3] The National Catholic Bioethics Center, “The Psychopathology of ‘Sex Reassignment’ Surgery: Assessing Its Medical, Psychological, and Ethical Appropriateness” by Richard P. Fitzgibbons, M.D., Philip M. Sutton, Ph.D., and Dale O’Leary.
[4] The Public Discourse, “I Was a Transgender Woman” by Walt Heyer, www.thepublicdiscourse.com/2015/04/14688/.
[5] The Federalist, “Transgender Characters May Win Emmys, But Transgender People Hurt Themselves” by Walt Heyer, http://thefederalist.com/2015/09/22/transgender-characters-may-win-emmys-but-transgender-people-hurt-themselves/
[6] The Williams Institute, “Suicide Attempts among Transgender and Gender Non-Conforming Adults” by Ann P. Haas, Ph.D., Philip L. Rogers, Ph.D., and Jody L. Herman, Ph.D. http://williamsinstitute.law.ucla.edu/wp-content/uploads/AFSP-Williams-Suicide-Report-Final.pdf.
[7] Personas que creen que poseen una identidad parcial o enteramente no humana
[8] http://www.tfp.org/tfp-home/fighting-for-our-culture/equalitys-next-victims-transgendering-our-children.html