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7 sept 2020

Respuesta a doce argumentos de la agenda homosexual

 Todos estos argumentos intentan justificar el “matrimonio” homosexual, sea bajo este nombre o las eufemísticamente llamadas “uniones civiles” o “sociedades domésticas.” 



Además de apelar a la ciencia, los activistas homosexuales también fomentan su agenda con otros argumentos. Algunos se basan en interpretaciones liberales de los derechos humanos o constitucionales. Otros proceden de creencias filosóficas o religiosas liberales.

Todos estos argumentos intentan justificar el “matrimonio” homosexual, sea bajo este nombre o las eufemísticamente llamadas “uniones civiles” o “sociedades domésticas.” La aceptación de cualesquiera de estos argumentos redefinirá el concepto del matrimonio desatendiendo totalmente a su verdadera naturaleza. Si esto sucede, la ley pierde su fundamento en el orden natural y la recta razón, y así su legitimidad. [1]

Estos argumentos empleados por el Movimiento Homosexual serán examinados aquí desde la perspectiva de la Ley Natural. Los argumentos de activistas homosexuales “católicos”[2] se examinan a la luz de la doctrina de la Iglesia.

“¡Ante la ley todos somos iguales, así es que nos vamos a casar!”

Es verdad que todos son iguales ante la ley. Esta igualdad, sin embargo, es jurídica, no biológica. No puede, y de hecho no elimina las diferencias anatómicas y psicológicas entre los sexos. Son estas mismas diferencias las que crean las condiciones para el matrimonio y constituyen su fundamento natural.

Con respecto al matrimonio, la igualdad jurídica significa que todos aquellos con la capacidad natural de casarse tienen el derecho de hacerlo. Esta igualdad jurídica no crea las condiciones requeridas por la naturaleza para el matrimonio. Ahora el acto conyugal está intrínsecamente relacionado con el matrimonio, y la naturaleza requiere de dos individuos de sexos opuestos para su realización.

Dos personas del mismo sexo que deseen casarse carecen totalmente de este requisito natural, de modo que el principio de la igualdad ante ley no se aplica.

“¡Podemos hacer lo que queramos mientras no violemos los derechos de otros!”

Este concepto es falso. La libertad humana concede al hombre la posibilidad de actuar como él desea, pero no necesariamente el derecho a hacerlo. Las acciones del hombre deben conformarse a la recta razón y a ley natural. “Nada más absurdo se puede decir o concebir que la noción de que, porque el hombre es libre por naturaleza, él está por lo tanto exento de la ley.”[3]

“¡Actos homosexuales de mutuo consentimiento entre adultos no dañan a nadie!”

El consentimiento no legitima necesariamente un acto. La moralidad de un acto no depende solamente de la intención y consentimiento de los que lo realicen; el acto debe también ser conforme a la ley moral. Así, el consentimiento mutuo entre homosexuales nunca puede legitimar actos homosexuales, que son desviaciones contra la naturaleza del verdadero y natural fin del acto sexual.[4] Por otra parte, los actos homosexuales consensuados de hecho dañan. La extensión de la homosexualidad socava la moral pública y la familia. “Dañan” el bien común de la sociedad y la perpetuación de la raza humana.

“¡Lo que hacemos en privado en nuestra casa no es asunto de nadie!”

La privacidad del hogar es indudablemente sagrada, pero no es absoluta.

Cuando un acto malo se hace en público, el escándalo que sobreviene constituye su mal intrínseco. Sin embargo, un acto malo no llega a ser bueno sólo porque se realiza en privado. Su naturaleza mala no cambia.

Aunque los actos homosexuales son más graves cuando son públicos, ellos continúan siendo “intrínsecamente malos” cuando son hechos en privado.[5] Asimismo, la inviolabilidad del hogar no protege actos inmorales y socialmente destructivos tales como la prostitución de niños, la poligamia, el incesto y otros actos de ese tipo.

“¡La moralidad tampoco es asunto del gobierno!”

Según la ley natural, el Estado tiene el deber de mantener la moralidad pública. Esto no significa que el Estado debe hacer cumplir la práctica de cada virtud y proscribir la práctica de cada vicio, como supuestamente procuran los ayatolás de hoy. En cambio, significa que, al legislar en materias morales, el gobierno debe decidir cuando algo afecta directamente al bien común, y entonces legislar así para favorecer la virtud y obstaculizar el vicio.

Una vez que la homosexualidad, el adulterio, la prostitución y la pornografía socavan los fundamentos de la familia, que es la base de la sociedad, entonces el Estado tiene el derecho de utilizar su poder coercitivo para proscribirlos o restringirlos actuando según los intereses del bien común.

“¡El ‘matrimonio’ homosexual no amenaza al matrimonio tradicional. Ellos pueden coexistir, uno junto al otro!”

Se dice que el vicio no pide nada más que sentarse al lado de la virtud. Cuando se permite que el vicio coexista pacíficamente con la virtud, esta última se corrompe. La virtud solamente es integral cuando combate vigorosamente a su contrario.

El “matrimonio” homosexual destruye la integridad del verdadero matrimonio, transformando al matrimonio tradicional en una especie dentro del género matrimonio. Este amplio género de matrimonio supuestamente abarcaría matrimonios tradicionales, homosexuales o uniones heterosexuales, y cualesquiera otras nuevas relaciones extrañas que puedan surgir.[6]Este nuevo género de “matrimonio”, sin embargo, no es matrimonio.

El matrimonio es la unión permanente, vínculo sagrado que une a un hombre y a una mujer que desean constituir una familia y afrontar las pruebas de la vida juntos. El matrimonio exige una devoción, dedicación y sacrificio desinteresados. El matrimonio y la familia son instituciones sagradas que fomentan el bien común de la sociedad.

La legalización del “matrimonio” homosexual y el ponerlo en pie de igualdad con el matrimonio tradicional, subvierten y destruyen a este último. Cuando la autoridad pública y la sociedad en general niegan la singularidad y la contribución irreemplazable del verdadero matrimonio al bien común, y cuando los individuos pueden encontrar incentivos legales y recompensas más fácilmente en estos simulacros, entonces el verdadero matrimonio está en vías de extinción.

“¡El matrimonio homosexual es rechazado hoy como el matrimonio interracial era negado hace 50 años. Es sólo un prejuicio!”

Este argumento es falso. Ante todo, uno no puede comparar dos realidades esencialmente diferentes. Un hombre y una mujer de diversas razas no son comparables a dos hombres o a dos mujeres.

Un hombre y una mujer que desean casarse pueden ser totalmente diferentes en sus características: uno puede ser negro, el otro blanco; uno rico, el otro pobre; uno erudito, el otro no; uno alto, el otro bajo; uno puede ser famoso, y el otro desconocido. Ninguna de estas diferencias son obstáculos insuperables al matrimonio. Los dos individuos son aún hombre y mujer, y por eso los requisitos de la naturaleza son respetados.

El “matrimonio” homosexual es contrario a la naturaleza. Dos individuos del mismo sexo, sin importar su raza, riqueza, estatura, erudición o fama, nunca podrán casarse debido a una imposibilidad biológica insuperable.

Simplemente no hay analogía entre el matrimonio interracial de un hombre y de una mujer y el matrimonio entre dos individuos del mismo sexo.

En segundo lugar, los rasgos raciales heredados e invariables no se pueden comparar con el comportamiento no genético y modificable.

“¡Ustedes dicen que no tenemos derechos!”

No es verdad que los homosexuales no tengan derechos. Todo hombre tiene los derechos que derivan de su naturaleza racional humana. Por ejemplo, el derecho a la vida, a trabajar, y a constituir una familia (no una unión homosexual).



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Si dos adúlteros o dos homosexuales ejercitan su derecho de asociación y establecen negocios juntos, son perfectamente libres de hacerlo. El propósito de su sociedad de negocios es legítimo, negocios y comercio, y la ley garantizará sus derechos.

Es diferente si forman una asociación para promover la pornografía infantil, la pedofilia, la homosexualidad o el adulterio. Puesto que el fin de esta asociación es malo, es ilegítimo, y, por lo tanto, proscrito por la ley natural. Ninguna acción mala por sí misma puede ser fuente de derechos, puesto que “el bien común es el fin y la regla para el Estado.”[7]

Por lo tanto, prohibir la homosexualidad o el adulterio no constituye una trasgresión de ningún derecho natural y fundamental del individuo, pues estas acciones no están de acuerdo con la naturaleza humana.

“¡El matrimonio homosexual es un asunto de derechos civiles. No tiene ninguna relación con la moral!”

Esto es equivalente a afirmar que los derechos civiles no tienen relación con la moral, lo que no es verdad. Aunque muchos hoy en día disocian la expresión “derechos civiles” de la moral, el hecho es que los “derechos civiles” no pueden existir sin un fundamento moral.

La moral es más amplia y es el fundamento de la ley. La ley necesita ser justificada por la moral. Las leyes que no se fundan en la moral no tienen ningún propósito, puesto que las leyes existen para el buen orden de la sociedad. En su famoso tratado de derecho natural, el Padre Taparelli D’Azeglio afirma:

El orden moral es la base de la sociedad, porque cada deber se funda en un orden moral que resulta de un orden natural. Ahora, el orden es la regla natural para el intelecto. En el intelecto, el orden es simplemente la verdad, y en cuanto obliga a la voluntad, el orden es bondad. [8]

“¡La Iglesia permite que las parejas estériles se casen, así que debería ser coherente y también permitir el matrimonio homosexual!”

Esto es un argumento usado con frecuencia por los activistas homosexuales “católicos”. No hay comparación posible entre la esterilidad natural de una pareja casada y la esterilidad antinatural de una unión homosexual.

En el primer caso, el acto conyugal realizado por el marido y la esposa tiene la posibilidad de engendrar una nueva vida. La concepción puede no ocurrir debido a una cierta disfunción orgánica en el esposo o debido a los períodos naturales de la infertilidad de la esposa.[9] Esta dificultad de concebir proviene de razones accidentales o circunstanciales.[10] Así, en casos de esterilidad accidental e indeseada de los esposos, nada se hace para frustrar el fin del acto conyugal.

En el acto homosexual, por el contrario, la esterilidad no es accidental. Proviene de la misma fisiología del acto, que es estéril por naturaleza. Como declara un documento del Vaticano en el 2003:

Tales uniones [de homosexuales] no pueden contribuir de una manera apropiada a la procreación y a la supervivencia de la raza humana. La posibilidad de usar métodos recientemente descubiertos de reproducción artificial, además de implicar una falta grave de respeto por la dignidad humana, nada hace para alterar esta insuficiencia.[11]

“¡La Iglesia permite que una pareja estéril se case con el fin de darse mutuo apoyo, por lo tanto, a dos homosexuales que buscan darse mutuo apoyo, debería permitírseles también casarse!”

El apoyo mutuo es uno de los fines secundarios del matrimonio y el matrimonio es válido cuando se contrae para uno de sus fines, con tal que se mantenga abierta la posibilidad de procrear.[12] El Papa Pío XI enseña:

El matrimonio y el uso del derecho matrimonial tienen ambos fines secundarios -tales como el apoyo mutuo, el fomentar el amor recíproco y la disminución de la concupiscencia- los cuales dan el derecho completo al marido y a la mujer de tenerlos en vista, siempre y cuando la naturaleza intrínseca de este acto, y por lo tanto su debida subordinación al fin primario, sea salvaguardada.[13]

Puesto que una pareja homosexual es incapaz de realizar el acto conyugal y de asegurar el fin primario de la unión, su unión no puede ser matrimonial. Y por eso, el apoyo mutuo de dos homosexuales no puede ser conyugal sino solamente de amigos.

“¡Prohibir a los homosexuales casarse es discriminatorio!”

No es discriminación. “Negar el status social y jurídico de matrimonio a formas de cohabitación que no son y no pueden ser maritales no se opone a la justicia; por el contrario, la justicia lo requiere.”[14]

“¡Es injusto no permitir que los homosexuales se casen, forzándolos a practicar la castidad contra su voluntad!”

Como San Pablo enseña, el impuro no entrará en el Reino de los Cielos.[15] Todos están obligados a practicar la castidad según su estado de vida. Esta obligación procede de la ética natural y de la Moral Revelada, que la Iglesia no puede cambiar. Los esposos casados deben vivir castamente observando la fidelidad matrimonial, y los solteros deben vivir su castidad, absteniéndose de relaciones sexuales.

Si una persona carece de condiciones físicas, psicológicas u otras condiciones para contraer matrimonio, él debe practicar la perfecta castidad en el celibato. No solamente hay gloria en elegir el celibato por el amor al Reino de los Cielos, también hay mérito en aceptar la castidad que las circunstancias imponen como medio de acatar la santa voluntad de Dios.


Fuente: Acción Familia


[1] “Como dice Agustín (De Lib. Arb. i, 5) ‘que lo que no es justo parece no ser ley en absoluto’: por esta razón la fuerza de la ley depende de la medida de su justicia. Ahora, en los asuntos humanos se dice que una cosa es justa, por ser correcta, de acuerdo a las reglas de la razón. Pero la primera regla de la razón es la ley natural, como quedó claro por lo que establecimos más arriba (Q. 91, Art. 2 ad 2). En consecuencia, cualquier ley humana posee la naturaleza de ley en la medida que se deriva de la ley natural. Pero si se desvía en cualquier punto de la ley natural ya no es más una ley sino una perversión de la ley.” (St. Tomas de Aquino, Summa Theologica, II-I, q. 95, a. 2).

[2] Cf. Andrew Sullivan, “Gay Marriage,” www.slate.msn.com/id/3642/entry/23844/, “Why ‘Civil Union’ Isn’t Marriage,” www.indegayforum.org/authors/sullivan/sullivan4.html, “Who Says the Church Can’t Change?” Time, June 17, 2002.

[3] León XIII, Encíclica Libertas, in Claudia Carlen, I.H.M., The Papal Encyclicals 1878-1903 (New York: McGrath Publishing Co., 1981), no. 7, p. 171

[4] Ver Capítulo IX. En defensa de una Ley Superior.

[5] “Si los actos son intrínsecamente malos, la buena intención o circunstancias particulares pueden disminuir su maldad, pero ellas no pueden eliminarla. Ellos continúan siendo actos ‘irremediablemente’ malos per se, y en sí mismos no son capaces de ser ordenados hacia Dios y hacia el bien de la persona” (Juan Pablo II, Encíclica Veritatis Splendor, no. 81, www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documtnets/hf_jp-ii_enc_06081993_veritatis-splendor_en.html).

[6] El 19 de Junio de 2003, la prensa dio una clarinada mundial por el “matrimonio” de una niña India de 9 años y un perro callejero. Ver, “Girl weds dog to break ‘evil spell,’” www.news.bbc.co.uk/1/hi/world/south_asia/3004930.stm.

[7] Pío XII, “Alocución del 8 de Enero de 1947,” Los monjes de Solesmes, ed., Le Paix Interieure des Nations (Paris: Desclée, 1952), p. 512.

[8] Taparelli D’Azeglio, Essai Théorique de Droit Naturel (Paris: Vve. H. Casterman, 1875), Vol. I, p. 142.

[9] La estirilidad se distingue de la impotencia. La esterilidad es la condición temporaria o permanente por la cual un matrimonio tiene dificultades para engendrar a un descendiente. La deficiencia puede ser de la esposa o del esposo. En muchos casos esa condición puede ser curada. La esterilidad no anula el matrimonio. Cf. Dr. Carlo Rizzo, s.v. “Sterility,” in Roberti and Palazzini, pp. 1163-1165.

[10] Esto no incluye medios artificiales de control de natalidad, en los cuales se busca deliberadamente evitar la concepción. Eludir de modo deliberado y artificial el fin del acto conyugal es pecaminoso.

[11] Congregation for the Doctrine of the Faith, Considerations Regarding Proposals to Give Legal Recognition to Unions Between Homosexual Persons, no. 7. (Notas omitidas) En adelante citado como Consideraciones. Este documento se puede encontrar en www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20030731_homosexual-unions_en.html. Un extracto en castellano de este documento puede también verse en: https://www.accionfamilia.org/cultciv/doctrina/docvaticanohomosex.htm

[12] Cf. Pietro Palazzini, s.v.“Marriage”, in Roberti y Palazzini, p.732.

[13] Pío XI, Encíclica Casti Conubii, The Monks of Solesmes, Papal Teachings–Matrimony (Boston: St.Paul Editions,1963), p.250, no.319.

[14] Consideraciones, n° 8.

[15] Efes. 5:5; 1Cor. 6:9 -10; 15:50; Gal. 5:19-21; Col. 3:5-6.

 

18 jul 2020

Un mundo sin niños: la “espiral de la muerte demográfica”

Un mundo que abandona la ley natural y la moral, enloquece.


Muñecas no para niñas sino para mujeres adultas que no han tenido hijos o los han abortado.

Un mundo que abandona la ley natural y la moral, enloquece. Porque este es un síntoma claro de algo más que una mera extravagancia. Se trata de locura.

En su libro alarmante “pero no alarmista” “America Alone! (Regnery, 2006) Mark Steyn analiza el desafío creado por la caída del promedio de nacimientos en el mundo, fenómeno que califica como “Espiral de la muerte demográfica”.

Analizando del caso de Japón, donde el número de muertes es mayor al de los nacimientos, cuenta que los niños están siendo reemplazados por muñecas. Sí, exactamente como la acaba de leer.

Un mundo que abandona la ley natural y la moral, enloquece. Porque este es un síntoma claro de algo más que una mera extravagancia. Se trata de locura.

Desmintiendo las falacias abortistas

Según las noticias, los fabricantes de juguetes están diseñando muñecas no para niñas sino para mujeres adultas que no han tenido hijos o los han abortado. El fenómeno se ha extendido a España. La muñeca Yumel, que tiene la apariencia de un bebé, tiene un vocabulario de 1.200 frases y es vendido por 8.500 Yens (U$ 80). Ese vocabulario excede con mucho al de los actuales universitarios graduados.

“Me siento tan bien. Buenas noches”, dice la muñeca antes de quedarse dormida, si su dueña le acaricia suavemente el pecho.

En la decadencia de todos los imperios de todos los tiempos encontramos las “modernidades” de las cuales hoy muchos se jactan

Dice la Biblia que “Dios creó al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, hombre y mujer los creó. Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra

Pero nosotros somos modernos, y no nos consideramos obligados por los mandamientos de Dios. Eso estaba bien para pueblos primitivos. Nosotros consideramos que los únicos goces de la vida son los deleites del orgullo y de la sensualidad.

En realidad, “no hay nada nuevo bajo el sol”. En la decadencia de todos los imperios de todos los tiempos encontramos las “modernidades” de las cuales muchos se jactan: el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, y toda una serie de monstruosidades análogas.

14 jun 2020

Homosexualidad: el mito romántico y la trágica realidad


El amor homosexual es un mito romántico, la realidad es muy trágica.


No es la visión idílica y romántica de su estilo de vida que presenta el lobby homosexual

El movimiento homosexual presenta una visión idílica y romántica de su estilo de vida, a la que fielmente hacen eco la industria del entretenimiento y la media de izquierda. Hollywood presenta a los homosexuales y lesbianas como jóvenes, de buena apariencia, saludables e irradiando felicidad.

Asimismo, las parejas homosexuales son presentadas como románticas y exitosas.

Esta imagen de la pantalla está en completa contradicción con la trágica realidad y contribuye poderosamente a la aceptación o al menos a la indiferencia con que muchos ven la legalización de tales uniones.

a) La trágica realidad

Contenidos

La trágica verdad es que esta imagen romántica de “amor” homosexual contrasta con la realidad. Detrás del alegre barniz, el estilo de vida homosexual está lleno de violencia, infidelidad y trauma.

Los hechos fríos y rudos prueban que el sentimentalismo erótico (y neurótico) entre personas del mismo sexo nada tiene del amor conyugal, que une a un hombre y a una mujer en el legítimo matrimonio tradicional contraído de acuerdo con el plan de Dios y la ley natural. Ninguna coreografía puede ocultar la verdad.

b) Una “monogamia” indeseada

Si la homosexualidad quiere ser aceptada como normal, necesita parecerse con la heterosexualidad. Por esta razón, el Movimiento Homosexual crea el mito de la “monogamia” homosexual [1] en el cual las “parejas” estables guardan una “fidelidad” semejante a la del verdadero matrimonio.

Sin embargo, una relación basada en un sentimiento y una tendencia desviados no puede crear las condiciones para la fidelidad que se encuentran en el verdadero matrimonio monogámico. Las pocas parejas homosexuales que mantienen vínculos estables son excepcionales. Además, la estabilidad en el mundo homosexual no significa fidelidad.

En realidad, el mito de la “monogamia” va en sentido contrario a la experiencia homosexual. En un estudio de jóvenes homosexuales holandeses, la Dra. Maria Xiridou, del Servicio Municipal de Salud de Amsterdam indicó que las relaciones duran una media de entre 1 y 1½ años. Ella también informó que cada homosexual tiene al mismo tiempo como promedio otras ocho parejas por año.[2]

La activista lesbiana Brenda Schumacher afirma que

no todas las lesbianas están interesadas en la monogamia o en la monogamia sucesiva.” [3]

El psicólogo Gerard van den Aardweg afirma:

La intranquilidad homosexual no puede ser apaciguada, mucho menos teniendo una pareja, porque estas personas son impelidas por un insaciable deseo de una inalcanzable imagen fantasiosa.” [4]

c) Haciendo que el Marqués de Sade “parezca una enfermera de la Cruz Roja”

Marshall Kirk y Hunter Madsen afirman:

El célebre Best-seller de Marshall Kirk y Hunter Madsen, “After The Ball”

Los hombres homosexuales tienden a traer a su relación una serie de conceptos erróneos, neurosis y expectativas irreales, y sobrecargan sus amoríos más allá del punto en que pueden manejarlos.” [5]

No podría ser de otro modo en una relación basada en una pasión antinatural y desordenada de la carne. Como San Pablo enseña:

Ahora la obra de la carne es obvia: inmoralidad, impureza, vida licenciosa, idolatría, brujería, odios, rivalidad, celos, explosiones de furia, actos de egoísmo, disensiones, discordias, ocasiones de envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes.” [6]

Kirk y Madsen dan una cierta visión de cómo las palabras de San Pablo se aplican al mundo homosexual:

El bar homosexual es la arena de competencia sexual que saca a la luz todo lo que es más repugnante en la naturaleza humana. Allí, despojados de la apariencia de sabiduría y euforia, los homosexuales se revelan como obstinados y egoístas predadores sexuales… y representan papeles de desdén y crueldad que hacen que el Conde de Sade parezca una enfermera de la Cruz Roja.[7]

d) Un infierno de promiscuidad

La promiscuidad del estilo de vida homosexual bordea lo inimaginable. Todas las estadísticas, memorias y biografías homosexuales señalan la promiscuidad, con consecuencias abismales en materia de salud pública y social.[8]

Esto se debe a que los homosexuales simplemente no ven la promiscuidad como perjudicial. Como dice el escritor homosexual Lars Eighner:

No veo nada errado en la promiscuidad homosexual. Pienso que es uno de los aspectos más positivos de la vida gay que la gente de circunstancias muy diferentes puedan alcanzar intimidad muy rápidamente.” [9]

Thomas E. Schmidt, director del Westminster Institute, de Santa Bárbara [EE.UU], nota que

la promiscuidad entre hombres homosexuales no es un mero estereotipo, y no es sólo la experiencia mayoritaria – es virtualmente la única experiencia.” [10]

Los científicos sociales Robert T. Michael, John H. Gagnon, Edward O. Laumann y Gina Kolata realizaron una amplia encuesta sobre el comportamiento sexual norteamericano y publicaron su trabajo en 1994. Los autores comentan las investigaciones hechas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en 1982, cuando el SIDA apareció, y concluyen:

Los hombres gay con SIDA entrevistados a comienzos de 1980 informaron que tenían como promedio 1.100 parejas en sus vidas y algunos habían tenido muchas más.” [11]

e) Tasas más altas de “violencia doméstica”

El estilo de vida homosexual es también caracterizado por tasas más altas de violencia doméstica.

Quizá influenciada por el enfoque de Hollywood, Kali Munro, psicoterapeuta de lesbianas, escribe:

Cuando oí hablar por primera vez acerca de la violencia en las relaciones entre lesbianas, me pareció difícil de creer. No calzaba con mi imagen idealizada de la comunidad lesbiana.” [12]

Numerosos autores documentan la violencia en parejas homosexuales y lesbianas.[13] Un estudio publicado en diciembre de 2002 en el American Journal of Public Health concluyó:

Las tasas de víctimas de agresiones entre hombres urbanos que mantienen relaciones sexuales con hombres, son substancialmente más altas que entre hombres heterosexuales y posiblemente mujeres heterosexuales. Se necesita hacer esfuerzos de salud pública dirigidos a la violencia íntima entre esos hombres.[14]

Drogas y alcohol

Mayor abuso de alcohol y drogas

También se informa de tasas más altas de abuso de alcohol y drogas. El Dr. Schmidt proporciona hallazgos significativos:

Un estudio de Boston encontró que por los años 1985-1988, 80 por ciento de 481 hombres homosexuales habían usado marihuana…60 por ciento cocaína, 30 por ciento anfetaminas y 20 por ciento LSD. Un estudio canadiense en 1988-1989 encontró que 76,3 por ciento de 612 hombres homosexuales consumían habitualmente alcohol, 32,2 por ciento tabaco, y 45,6 por ciento al menos una droga. Un estudio nacional de 1.924 mujeres homosexuales realizado en 1984 encontró que el 83 por ciento bebía regularmente alcohol…el 47 por ciento fumaba marihuana y el 30 por ciento fumaba regularmente tabaco.

Cuando estos estudios consideran las conexiones [entre tales factores], muestran una correlación directa entre el número de parejas, el uso de droga y la probabilidad de sexo inseguro.[15]

f) SIDA y enfermedades sexualmente transmitidas

En Julio de 2002, la Asociación Médica de Gay y Lesbianas publicó un boletín sobre asuntos de salud especialmente dedicado a los homosexuales. En la publicación se observa:

Las enfermedades sexualmente transmitidas se producen en una alta tasa entre hombres gay sexualmente activos. Esto incluye infecciones EST que tienen tratamiento efectivo disponible (sífilis, gonorrea, clamide, parásito púbico y otras), y por otras para las cuales no hay cura disponible (HIV, Virus de Hepatitis A, B o C, Virus Papiloma Humano, etc.).[16]

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el total estimado de casos de SIDA en adultos en Diciembre de 2002 era de 877.275. De este número, un total de 496.354 adultos, o 57 por ciento, murieron. El desglose de estos 877.275 casos por grupos de riesgo muestra que 420.790 casos, o 48 por ciento, resultan de contacto sexual entre hombres. Otros 59.719 casos, o 7 por ciento, resultan de una combinación de contactos entre hombres y uso de inyección de drogas.[17] Considerando que los hombres homosexuales suman menos que el tres por ciento de la población masculina, la desproporción es impresionante.

En su publicación “Una Mirada a la Epidemia HIV” el CDC afirma:

Por riesgo, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (MSM) representan la mayor proporción de nuevas infecciones.”

El boletín también estima que el 60% de todas las nuevas infecciones con SIDA, cada año, resulta de contacto sexual de un hombre con otro.[18]

g) Luchando con el suicidio

La depresión grave, así como pensamientos e intentos suicidas son también más frecuentes entre los homosexuales, especialmente cuando son jóvenes, que en la población en general. Aparecen estudios, uno tras otro, con los mismos resultados en ese sentido.

En su estudio de 1997 de 750 hombres entre 18 y 27 años de edad, Christopher Bagley y Pierre Tremblay informaron:

Tasas significativamente más altas de ideas y acciones suicidas ya ocurridas fueron informadas por hombres de orientación homosexual, llegando a 62,5% los que intentaron suicidarse. Estos hallazgos, que indican que los hombres homosexuales y bisexuales están 13,9 veces más en riesgo de un intento serio de suicidio, son coherentes con conclusiones anteriores.[19]

h) Jugando con fuego

Estos hechos prueban que la analogía entre la unión homosexual y el matrimonio tradicional no tiene base. Tasas más altas de violencia, epidemias y suicidio indican un estilo de vida que pone a sus trágicas víctimas en alto riesgo. En realidad, quienes entran en este altamente promiscuo e intranquilo mundo están jugando con fuego.

In “En Defensa de una Ley Superior“. – Baje el libro gratuito


[1] Desde una perspectiva etimológica, la palabra monogamia sólo puede ser usada para el verdadero matrimonio. (Del latin monogamia, del Griego, monogamos, monogamous, de mon- + gamos matrimonio, de gamein casarse.) Por esta razón, cuando nos referimos a las relaciones homosexuales, usamos comillas.


[2] Maria Xiridou, y otros., “The contribution of steady and casual partnerships to the incidence of HIV infection among homosexual men in Amsterdam,” SIDA, (2003) 17(7), p. 1031.

 

[3] Rex Wockner, “Sex-Lib Activists Confront ‘Sex Panic,’” Pink Ink, Dec. 1997, Vol. 1, no. 3, www.khsnet.net/pinkink/vol1-3/sexlib.htm.

 

[4] van den Aardweg, p. 62. (Destaques en el original.)

 

[5] Kirk and Madsen, p. 320. Observaciones similares han sido hechas por especialistas. Cf. van den Aardweg, pp. 53-57, y Joseph Nicolosi, Reparative Therapy of Male Homosexuality (Northvale, N.J.ew Jersey: Jason Aronson, Inc., 1997), pp. 109-123.

 

[6] Gal. 5:19-21

 

.[7] Kirk y Madsen, p. 313. El mal afamado Donatien Alphonse François, Conde de Sade, más conocido como el Marqués de Sade (1740-1814), fue un libertino impío cuyos escritos mezclan aberraciones sexuales con blasfemias y sacrilegios. Su práctica de torturar prostitutas para su propio placer sexual dio origen a la palabra sadismo.

 

[8] Cf. Alan P. Bell and Martin S. Weinberg, Homosexualities: A Study of Diversity Among Men and Women (New York: Simon & Shuster, 1978); “Resurgent Bacterial Sexually Transmitted Disease Among Men Who Have Sex With Men – King County, Washington, 1997-1999,” Morbidity and Mortality Weekly Report, Sept. 10, 1999, Vol. 48, no. 35, pp. 773-777.

 

[9] Lars Eighner, “Why I Write Gay Erotica,” www.io.com/~eighner/works/essays/why_i_write_gay_erotica.html.

[10] Thomas E. Schmidt, Straight & Narrow? Compassion & Clarity in the Homosexuality Debate (Downers Grove, Ill.: Inter Varsity Press, 1995), p. 108.

[11] Robert T. Michael, y otros., Sex in America: A Definitive Survey (Boston: Little, Brown and Co., 1994), p. 209.

[12] Kali Munro, “Talking About Lesbian Partner Abuse,” Siren, Oct./Nov. 1998, www.kalimunro.com/article_partnerabuse.html.

[13] Cf. www.lib.jjay.cuny.edu/research/DomesticViolence/v.html.

[14] Gregory L. Greenwood y otros., “Battering Victimization Among a Probability-Based Sample of Men Who Have Sex With Men,” in American Journal of Public Health, Dec. 2002, Vol. 92, no. 12, pp. 1964-1969.

[15] Schmidt, p. 111.

[16] “Ten Things Gay Men Should Discuss with Their Health Care Providers,” www.glma.org/news/releases/n02071710gaythings.html.

[17] Cf. www.cdc.gov/hiv/stats.htm.

[18] www.cdc.gov/nchstp/od/news/At-a-Glance.pdf

[19] Christopher Bagley y Pierre Tremblay, “Suicidal behaviors in homosexual and bisexual males,” Crisis (1997), Vol. 1, pp. 24-34. La cita está tomada del resumen hecho por los autores, y que está disponible en: www.virtualcity.com/youthsuicide/gbsuicide1.htm.

  Fuente https://www.accionfamilia.org/temas-polemicos/homosexualidad/homosexualidad-el-mito-romantico-y-la-tragica-realidad/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Accion_Familia+%28Acci%C3%B3n+Familia%29