¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

22 jun 2014

No hay que tratar a todos por igual



No hay una sola persona a quien se deba tratar igual que a otra, sin perjuicio de la caridad y de la justicia.
 La cortesía es un fruto precioso de la justicia y de la humildad

Estamos rodeados leyes y costumbres de corte igualitario, que generan tendencias que, casi sin uno darse cuenta, nos va pareciendo que a todos hay que tratar del mismo modo, dar las mismas cosas, reconocer los mismos derechos, etc. De lo contrario, parece que estaríamos actuando injustamente. Tremendo error.

Unes no sólo en sociedad, mas en una como fraternidad los ciudadanos a los ciudadanos, las naciones a las naciones, y los hombres entre sí.

Las inspiradas consideraciones de San Agustín que siguen constituyen una luz que puede ayudarnos a disipar este malentendido.

Nótese que del texto se desprende claramente que no hay una sola persona a quien se deba tratar igual que a otra, sin perjuicio de la caridad y de la justicia.

Cada una tiene, por así decir unas diferencias y una especificidad propias y por ello serán tratadas de acuerdo a la situación en que se encuentran. ¡Qué diferente es esto del trato igualitario imperante, en que a jóvenes y viejos, hombres y mujeres se trata por igual! Y sin embargo, ¿quién podría negar que sus palabras tienen un vivo perfume de justicia y de bondad?

Así se expresa San Agustín, refiriéndose a la Iglesia Católica:
 “Conduces e instruyes a los niños con ternura, a los jóvenes con vigor, a los ancianos con calma, como comporta la edad, no sólo del cuerpo sino del alma. Sometes las esposas a sus maridos, por una casta y fiel obediencia, no para saciar la pasión, mas para propagar la especie y constituir la sociedad doméstica. Confieres autoridad a los maridos sobre las esposas, no para que abusen de la fragilidad de su sexo, sino para que sigan las leyes de un sincero amor. Subordinas los hijos a los padres por una tierna autoridad.
“Unes no sólo en sociedad, mas en una como fraternidad los ciudadanos a los ciudadanos, las naciones a las naciones, y los hombres entre sí, por el recuerdo de sus primeros padres. Enseñas a los reyes a velar por los pueblos, y prescribes a los pueblos que obedezcan a los reyes. Enseñas con solicitud a quién se debe la honra, a quién el afecto, a quién el respeto, a quién el temor, a quién el consuelo, a quién la advertencia, a quién el ánimo, a quién la corrección, a quién la reprimenda, a quién el castigo; y haces saber de qué modo, si ni todas las cosas a todos se deben, a todos se debe caridad y a ninguno la injusticia” (De Moribus Ecclesiae, Cap. XXX, 63).

19 may 2014

Un Jesús ‘tolerante’ no es el verdadero Jesús



“Un Jesús, que está de acuerdo con todo y con todos, un Jesús sin su santa ira, sin la dureza de la verdad y el amor verdadero, no es el verdadero Jesús, como lo muestra la Escritura, sino una miserable caricatura."  (Benedicto XVI)


Una concepción del ‘evangelio’ donde ya no exista la gravedad de la ira de Dios,
no tiene nada que ver con el evangelio bíblico


“Una concepción del ‘evangelio’ donde ya no exista la gravedad de la ira de Dios, no tiene nada que ver con el evangelio bíblico.

“Un verdadero perdón es algo muy diferente de un débil ‘dejar correr’.

 “El perdón es exigente y pide a ambos -a quien lo recibe y a quien lo da- una postura que se refiere a la totalidad de su ser. Un Jesús que aprueba todo es un Jesús sin la cruz, porque entonces no es necesario el dolor de la cruz para sanar al hombre.

“Y, en efecto, la cruz es cada vez más expulsada de la teología y falsamente interpretada como una desgracia o como un asunto puramente político.

“La cruz como expiación, como la ‘forma’ del perdón y de la salvación no se ajusta a un cierto patrón del pensamiento moderno.

“Sólo cuando se ve claramente el nexo entre la verdad y el amor, la cruz se hace comprensible en su verdadera profundidad teológica. El perdón tiene que ver con la verdad, y por lo tanto requiere la cruz del Hijo, y exige nuestra conversión. El perdón es, precisamente, la restauración de la verdad, la renovación del ser y la superación de la mentira escondida en cada pecado.

“El pecado es siempre, por su propia esencia, un abandono de la verdad del propio ser y por lo tanto de la verdad querida por el Creador, Dios”.

Joseph Ratzinger, “Guardare a Cristo”, p. 76, Jaca Book 1986


27 mar 2014

No permitas que adoctrinen a tus hijos



POR LA EDUCACION TRADICIONAL

ROMANCE DEL ALUMNO DE UNA ESCUELA MODERNA Y AVANZADA

Papá, por favor, escucha:
llévame a un cole normal.
Que este colegio de ahora
Me está empezando a asustar.


Me dicen que lo moderno,
Es ser experimental,
Que lo único importante
Siempre es la diversidad,


Con libertad creativa
Y autonomía moral
(Y si el maestro lo dice,
Tendrá que ser la verdad).


De los niños de mi clase
No hay dos que sean igual,
Porque aquí los profes quieren
Mucha originalidad:


A Juan le gustan las niñas
Igual que a ti mi mamá,
A Curro, niñas y niños,
Para mayor variedad;


A Pedro sólo los niños
Que al fútbol saben jugar;
Vicente no se decide,
prefiere experimentar;


Mari tiene dos espíritus
En lucha trascendental;
Estela quiere operarse
Y ser por fin como Juan;


Santi dice, muy contento,
que él siempre está más allá
de los roles que ha creado
la sociedad patriarcal;


Y yo tengo un lío grande
De tanto hablar y pensar,
No sé si soy L, G
T, B, Y, Z o K.


Papá, por favor, escucha:
Llévame a un cole normal.
Yago, además de su padre,
Tiene también dos mamás


Y Javi, cada semana,
Estrena un nuevo papá;
A Yennifer la ha criado
Una comuna ilegal
Y no conoce a su padre
Ni a su madre, ¡qué más da!


El padre de Alba se llama
“Insemin. Artificial”,
Porque su madre pensaba
Que así se iba a realizar;


Hay familias numerosas
Como la de Maripaz,
Porque suman cuatro “hermanos”
(Ella, dos gatos y un can)
Y, según dicen sus padres,
Quieren a todos igual.


Joaquín es niño probeta
Y cuando se va a acostar
Le da siempre un par de besos
A su tubo de cristal,
Porque sus padres trabajan
Día y noche sin parar.


Yo los quiero mucho a todos,
Como amigos de verdad,
pero me siento muy raro
Por tener mamá y papá.


Los otros niños se ríen
Hasta que me hacen llorar
Y dicen que somos pobres
Y no podemos pagar
Un divorcio en condiciones
Como hacen los demás.


Otros piensan que es un virus
Que se puede contagiar
Y que los médicos llaman
“Familia tradicional”.


Papá, por favor, escucha:
Llévame a un cole normal.
Es que, en éste, no me dejan
Estar ni vivir en paz


Y en cuanto abro la boca
siempre termino fatal,
Pues si le respondo al profe
Que algo está bien o está mal, 

O defiendo el matrimonio
(Salvo el homosexual),
Hablo de amor para siempre,
Respeto y fidelidad,
O pienso que mis hermanos
Valen más que un animal,
Me castiga por listillo
Y por ser un radical.


Papá, por favor, escucha:
Llévame a un cole normal,
Que aquí lo raro es la norma
Y no existe la verdad.