¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

25 ago 2014

Quien no se encoleriza cuando lo exige la razón, peca



La ira que tiene causa, no es ira sino juicio



Verdades olvidadas
San Juan Crisóstomo, en uno de sus célebres sermones declara
Sólo aquel que se encoleriza sin motivo se hace culpable; quien se encoleriza por un motivo justo no tiene culpa alguna. Pues, si se faltase a la ira, el conocimiento de Dios no progresaría, los juicios no tendrían consistencia y los crímenes no serían reprimidos. Más aún: aquel que no se encoleriza cuando la razón lo exige, comete un pecado grave; pues la paciencia no regulada por la razón, propaga los vicios, favorece las negligencias y lleva hacia el mal, no solamente a los malos sino sobre todo a los buenos. (Hom. XI, in Mat.)

Santo Tomás de Aquino, con el brillo característico de su lógica, así comenta  este asunto:
“La ira puede tomarse en dos sentidos. Primero como simple movimiento de la voluntad por la cual alguien impone una sanción movido por la razón recta, sin pasión alguna; y en este caso sin duda es pecado el no tenerla. En esta forma la entendió el Crisóstomo cuando dijo: “La ira que tiene causa no es ira sino juicio. Hablando con propiedad, ira es una conmoción de la pasión, y, cuando nos airamos por causa justa no obramos por pasión. Se trata de un acto de juicio, no de ira”.
En el segundo sentido la ira se toma como un movimiento del apetito sensitivo agitado por la pasión con excitación corporal. Este movimiento sigue necesariamente, en el hombre, al movimiento anterior de la voluntad, ya que naturalmente el apetito inferior sigue al movimiento del apetito superior si un obstáculo no lo impide (a menos que haya un obstáculo). Es, pues, imposible que deje de existir todo movimiento de ira en el apetito sensitivo, a no ser, por sustracción o debilitamiento del movimiento de la voluntad. Por lo tanto la ausencia de esta pasión puede ser un vicio, lo mismo que la ausencia del movimiento de la voluntad en orden a imponer la sanción debida (en justicia) por el juicio de la razón”. (Sum. Theol. II, IIae, q158, art. 8).

21 ago 2014

HAY ESPERANZA

Jóvenes católicos franceses encuentran “démodés” 
a obispos y políticos



Una nueva generación de jóvenes católicos comprometidos en la defensa de la institución familiar y en la vigencia de la moral en la sociedad ha causado consternación en la Conferencia Episcopal francesa, según la revista Figaro Magazine.

El episcopado francés está con mala conciencia -escribió el vaticanista Jean-Marie Guénois del Grupo Figaro- porque se comprometió durante décadas con el socialismo y el comunismo con el pretexto de conquistar la clase obrera.

Sin embargo, después de modernizarse al punto de casi no se no mantener una identidad con su pasado, a finales del siglo XX se dio cuenta de que había perdido su influencia sobre la clase obrera que tiende hacia la extrema derecha.

El nuevo problema es que el episcopado, que intentó dar a luz a una “Iglesia joven” desacralizada e igualitaria, perdió ahora la adhesión de la juventud.

Sin embargo, de acuerdo a Guénois, muchos de los obispos y de los más importantes del país, que siempre han tratado de leer los “signos de los tiempos”, no dieron la impresión de haberse dado cuenta de la inmensa transformación.

Los familias católicas jóvenes movilizaron cientos de miles de personas en contra de la ley socialista del “matrimonio” homosexual. E incluso algunos obispos apoyaron este movimiento en favor de la moral familiar. Sin embargo, la mayoría de ellos se resistió a participar, y algunos incluso siguen cooperando con el poder socialista.

El problema, dice el vaticanista, es que el desacuerdo entre las actitudes pastorales terminaron dividiendo a los obispos. En la sesión plenaria anual de la primavera en Lourdes, éstos se desahogaron como nunca lo habían hecho antes.
La gota que colmó el vaso fue la invitación de la Conferencia Episcopal a Fabienne Brugère -discípulo de Judith Butler, una especie de “papisa americana de la ideología de género”- para hablar en una jornada nacional de responsables de pastoral familiar diocesana.

El terremoto entre los jóvenes católicos fue tal que el evento tuvo que ser cancelado en un ambiente de catástrofe.

Esta nueva generación no es un fenómeno surgido de la nada, o en manifestaciones en contra del “matrimonio” homosexual. Viene de más lejos.
Esta generación se formó en un ambiente familiar. Y quiere la interioridad, la oración y la cultura. Por eso no entiende el desorden que invadió al clero y al culto en muchas parroquias católicas.

No nació de los movimientos eclesiales y no se interesa por  las disputas de la época post-conciliar, pero quiere mostrarse ufana de su catolicidad.
Según dos encuestas mencionadas por el Figaro Magazine, el 90% de los jóvenes del movimiento son católicos practicantes entre 16 y 30 años.

El seis por ciento de ellos va a misa todos los días. Para el 77%, la devoción eucarística ocupa un papel “esencial” o “muy importante” en la vida. Y quieren entender la Sagrada Eucaristía en un sentido genuinamente católico y no con las distorsiones modernistas.

De esta generación, el 72% prefiere el nombre de “católico” en lugar de “cristiano”, lo contrario de lo que sucedía en los años 70; y el 58% se siente cómodo con la enseñanza moral de la Iglesia, sobre todo en lo que respecta a la moral conyugal.

La nueva generación que se afirma católica sin complejos, perturba a una parte de los obispos, dice Guénois, pues actúa libremente sobre la base de un clero que abandonó la dimensión histórica de la Cristiandad y de la cultura católica.

Por las mismas razones, se desinteresa de los partidos políticos​​, que, por su parte, la buscan sin éxito. Ella se presenta en Francia como una señal de un posible despertar de un catolicismo insumiso a los clichés gastados de la modernidad.

Ella no tiene líderes, pero se está mostrando como un vivero de talentos que aún no ha dicho su última palabra, concluye el Figaro Magazine.


La “dictadura del género” impuesta a escala global



El Cardenal Angelo Bagnasco Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana denuncia la ideología del género y llama a los padres a defender a sus hijos


La teoría del género se ha convertido en una verdadera dictadura
“Es sorprendente que la familia es presentada muchas veces como un chivo expiatorio, como la fuente de los males de nuestro tiempo, en vez de hacerlo como fuente universal de una humanidad mejor y garantía de continuidad social.
(…) “En esta lógica distorsionada e ideológica se insiere la reciente iniciativa en tres volúmenes, titulada ‘Educar para la diversidad en la escuela’, se distribuyeron en las escuelas italianas primarias y de primero y segundo grado. En teoría, las tres guerras son proyectadas para combatir el bullying y la discriminación -lo que es justo-pero en la realidad la verdadera intención es ‘ infundir’ (este es el término apropiado) en los niños preconceptos contra la familia, contra los padres, contra la religión, contra la diferencia entre el padre y la madre…palabras dulces (padre y madre) que parecen hoy no sólo fuera de moda, sino también violentas, tanto que existe la tendencia de eliminarlas hasta de los documentos.
“Es la lectura ideológica del ‘género’ -una verdadera dictadura- que quiere aplanar la diversidad, homologar todo hasta tratar la identidad del hombre y mujer como meras abstracciones. Cabe preguntarse con amargura si quieren transformar las escuelas en ‘campos de reeducación’ y ‘adoctrinamiento’. Pero, ¿los padres aún tienen el derecho de educar a sus hijos o ya fueron desautorizados? ¿Alguien les pidió su parecer o un permiso explícito? Los hijos no son materia de experimentación en las manos de nadie, ni aun en las manos de técnicos considerados especialistas. Los padres no deben permitir que sean intimidados, ellos tienen el derecho de responder con determinación y claridad: no existe autoridad que los supere”.
Palabras del Cardenal Ángelo Bagnasco, Arzobispo de Génova, en discurso al Consejo Episcopal Permanente de la Conferencia Episcopal Italiana, de la cual es Presidente.
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