¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

23 jun 2015

¿Por qué la verdad despierta odio?



La pregunta no deja de ser oportuna, pues estos ataques no sólo se hacen cada vez más repetidos sino también cada vez más violentos

¿Por qué hay tanta persecución contra los católicos en el mundo entero? ¿Por qué en países donde los católicos constituyen la mayoría absoluta de la población, como es el caso de Chile, hay, sin embargo, tantos ataques a la Iglesia Católica.
La pregunta no deja de ser oportuna, pues estos ataques no sólo se hacen cada vez más repetidos sino también cada vez más violentos. Los medios de comunicación ya casi no informan, o si lo hacen es con muy poco destaque, los diversos atentados a imágenes religiosas, profanaciones del Santísimo Sacramento, intentos de incendio, y otras cosas de ese género.



 Las puertas del famoso templo de la Gratitud Nacional, que se encuentra en la esquina de la Alameda con Cumming ya han sido varias veces quemadas y los vitrales que adornaban sus ventanales han sido quebrados por todo tipo de manifestantes.
Hace pocas semanas, una imagen de la Santísima Virgen que se venera en la catedral de la ciudad de Villarrica fue pintada de arriba abajo con pintura roja. A estos hechos hay que sumarles los rayados en muros de Iglesias, donde se lee: “la única Iglesia verdadera es la que arde”.
Estos hechos pueden parecer pequeños y casi insignificantes en relación a los que están sufriendo los católicos en países como Siria o Irak, y en general en todos los países islámicos que sancionan con pena de muerte a los musulmanes que se convierten a la Fe católica.
Recientemente, diarios internacionales publicaron la siguiente noticia a respecto de lo que sucede en Irak y en Siria: “Sanaa [es el nombre de una joven] se preparaba para almorzar con la familia cuando ellos llegaron en camionetas pickup Toyota y Kia. Armados com ametralladoras, los milicianos del Estado Islámico gritaban: ‘Uds. Son infieles’. Separaron a las mujeres y los niños a un lado y a los hombres a otro.
“Más de 200 mujeres iraquíes continúan viviendo una pesadilla bien lejos de las cámaras noticiosas. Ellas son mantenidas como esclavas sexuales, ‘esposas’ o siervas de integrantes del Estado Islámico. En la región de Mosul, en Irak, y en la ciudad de Raqca en Siria. ‘Era como si fuese un mercado, ellos venían y escogían a las mujeres que querían comprar’ dice Sanaa. Las más jóvenes y bonitas eran dadas como regalo para los milicianos extranjeros. Las otras eran ‘usadas’ por los locales.
“Algunas mujeres que consiguieron escapar a esta situación y viven en campos de refugiados en el Norte de Irak, contaron todo lo que ellas sufrieron.
“Recuerda Sanaa que según estos musulmanes fundamentalistas, “Deberíamos recordarnos que esclavizar a las familias de los infieles y tomar sus mujeres como concubinas está firmemente establecido por la Sharia (ley islámica)”
Quizá algún lector nos diga que no existe un paralelo entre los hechos ocurridos en Chile con esto que ocurren en Medio Oriente. Sin embargo, si bien es cierto que los actos de violencia en Chile no han llegado a esos extremos, la razón no está en que aquellos que los realizan no tengan los mismo deseos destructivos de los fundamentalistas islámicos. El problema es que por ahora, las circunstancias para ellos no les son tan propicias. Bastará que estas mismas circunstancias cambien, y se hagan más permisiva las manifestaciones anti religiosas, para ver hasta qué extremos no serán capaces de llegar estos fundamentalistas del ateísmo nacional.
Para entender cuál es la lógica de este odio, le damos la palabra al Profesor Plinio Corrêa de Oliveira, quien escribió en el diario “Folha de Sao Paulo” un artículo sobre el tema.
“Un simpático lector me pide que explique por qué la Iglesia – a pesar de ser quien pregona la verdad – ha sido tan combatida a lo largo de su historia. También quiere saber por qué son tan combatidos en nuestros días los católicos que no pactan con los errores del siglo, y se mantienen fieles a la enseñanza inmutable de Nuestro Señor Jesucristo.
“Me parece que el lector podría haber ampliado aún más el campo de su pregunta. Las persecuciones hechas contra la Iglesia y los verdaderos católicos de nuestros días, son prolongamiento histórico de las que sufrió Nuestro Señor Jesucristo. ¿Cómo explicar que el Hombre-Dios, que es el Camino, la Verdad y la Vida, haya sufrido persecución, hasta el punto de ser crucificado entre dos vulgares ladrones?
“A esa pregunta responde luminosamente uno de los mayores Doctores de todos los tiempos, el gran San Agustín, obispo de Hipona. Reproduzco aquí -adaptándola ligeramente, para mejor comprensión del lector contemporáneo- la enseñanza del Doctor de los siglos IV y V.
“Comentando la célebre palabra de Terencio: “la verdad engendra odio”, San Agustín pregunta cómo explicar hecho tan ilógico.
Enunciado así el problema, el santo Doctor pasa a la explicación. La naturaleza humana es tan propensa a la verdad que, cuando el hombre ama algo contrario a la verdad, quiere que este algo sea verdadero. Con esto, cae en el error, persuadiéndose de que es verdadero lo que en realidad es falso.
Así, es necesario que alguien le abra los ojos. Ahora bien, como el hombre no admite que se le muestre que se equivocó, por esta misma razón no tolera que se le demuestre cuál es el error en que está. Y el Doctor de Hipona observa: ¡De esta forma, ciertos hombres odian la verdad por amor hacia aquello que ellos tomaron por verdadero! De la verdad ellos aman la luz; no, sin embargo, la censura de sus equivocaciones.
Por su deslealtad, tales hombres sufren de la verdad el siguiente castigo: no quieren que la verdad los desvende; y, sin embargo, ella los delata y continúa velada a sus ojos. “Y así, es de esta manera, es precisamente de esta manera como es hecho el corazón humano. Ciego y perezoso, indigno y deshonesto, se oculta, pero no admite que nada se le oculte. Y por esto le sucede que él no consigue huir de los ojos de la verdad, pero la verdad huye de los ojos de él”. Con estas palabras concluye san Agustín su magistral comentario…”
He ahí, la razón por la cual quien dice la verdad sufre persecución. ¡Y así se explican la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los veinte siglos de historia de la Iglesia!”
Dejamos para otro programa un importante asunto: ¿Cuál debe ser la actitud de los católicos delante de estas persecuciones?

4 jun 2015

El cristiano aspira a una civilización católica



La Civilización Cristiana podrá renacer de los escombros del mundo de hoy


Como el hombre encerrado en un subterráneo desea el aire libre y el pájaro aprisionado los espacios infinitos del cielo, el cristiano aspira a una civilización católica.

Por que lo propio de la Iglesia es producir una cultura y una civilización cristianas, lo es también producir sus frutos en una atmósfera social plenamente católica.

La Civilización Cristiana es nuestra finalidad, nuestro gran ideal, que podrá renacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval.

Caminamos hacia la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, y la resolución con que los Cruzados marcharon hacia Jerusalén, enfrentando y venciendo todos los obstáculos,.

Trabajemos en conjunto para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, esto es, su reinado sobre las almas y las sociedades, que Él creó y salvó para que lo amasen eternamente.



23 mar 2015

Nueva aberración: “padres que no son pareja”



BEBES CONDENADOS A NACER SIN FAMILIA

En su habitual columna en el programa Claves para un Mundo Mejor, Mons. Héctor Aguer reflexionó sobre un artículo periodístico referido a “una nueva forma de familia que desata polémica”.
Son los “padres que no son pareja”, dos personas que tienen “ganas” de tener un hijo y se asocian para conseguirlo. Pueden ser amigos o desconocidos, consensuar ser padres personalmente o a través de una red social, ser homosexuales o heterosexuales; e independientemente de todo ello, acordar si van a mantener relaciones sexuales o a echar mano de la fecundación artificial para “sacarse las ganas” de tener un hijo.   
El prelado platense confesó que al leer la nota pensaba: “El niño no importa” y tras criticarla exclamó: “¡Pobre el chico! ¡Y dicen que eso es una nueva forma de familia!”
Nos exhortó  finalmente a defender a la familia (del modo que esté al alcance de cada uno) frente a esta “nueva aberración”. 
A continuación el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Aguer:
“Mis amigos hoy quiero comentarles algo, compartir con ustedes algo muy desagradable que me sorprendió. Les confieso que ya, a esta altura de la vida y después de tantos años de obispo hay pocas cosas que me sorprenden; pero esto me dejó alelado. ¿Y qué es? Es una página de un diario en la que se comenta una nueva manera de ser papá o mamá. El título dice: “Ser padres sin ser pareja: una nueva forma de familia que desata polémica”.
“Esto quiere decir que ahora para tener un hijo no hace falta más tener una pareja, ya sea casándose, conviviendo, nada de eso. Parecería que eso es una cosa antigua. Ahora uno puede comunicarse con otra persona ya sea del mismo sexo o sea de otro con el cual puede compartir y darse “el gusto” de tener un hijo. Como diríamos en porteño “darse el berretín” de tener un hijo. El proyecto no implica ningún compromiso permanente entre las partes, sino que es una especie de contrato, ponerse de acuerdo. Hoy día la gente se amiga por Facebook y dicen que hay como tres mil seguidores de un espacio de Internet en el que se promueve esto. Es un actor conocido el que promueve esta aberración: hijos que no son fruto del amor, ni de la unión permanente de sus padres. ¿Qué será de ellos?”.
“Me llama la atención que en toda esta página de lo que se habla es “del gusto”, “de las ganas” de un hombre o de una mujer, o de una pareja homosexual de tener un hijo en común. ¿Saben lo que pensaba al leerlo? que el niño no importa. No se habla del niño sino de ellos dos. Más aún se habla, como decía antes, de una nueva forma de familia que es no ser familia (Obvio es que en el caso de dos homosexuales o lesbianas habrá que comprar gametos del sexo opuesto para hacer posible la fecundación)”.
“En el artículo periodístico se presenta la autoridad de una psicóloga, una persona muy conocida, que dice que “la institucionalización de los papeles de padre y madre, la paternidad y la maternidad, la familia tal como la conocemos, ha nacido como un fenómeno cultural en la época burguesa, en la sociedad burguesa”. Hay algo de marxismo que huele a viejo en todo esto: sería la sociedad burguesa la que inventó la familia. Imagino que se referirá a la sociedad del Siglo XIX o XX con lo cual querría decir que entre los no burgueses no hay hijos, cuando son los pobres los más generosos en tener hijos, y cuidan a sus hijos y ojalá tuvieran los medios para cuidarlos y educarlos mejor. Estos tipos lo que dicen es que eso no importa absolutamente nada”.
“Es falso lo que dice esa psicóloga, porque la familia existe desde tiempo inmemorial en todas las culturas. Me he tomado el trabajo de revisar eso en una historia de las culturas y siempre, aún en las culturas más primitivas, se cumplía que el rol de ser padres o de ser madres no sólo importaba a “la pareja” sino a una familia más extendida que se llamaba “la casa” que no era sólo el edificio sino que era el linaje con los abuelos, los bisabuelos, los tíos, y todos los que hubiera”.
“En la primera página de La Biblia se dice que “Dios creó al hombre a su imagen, varón y mujer los creó” y dicen que “por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. Este pasaje primero de La Biblia que pertenece como dicen los intérpretes a un estrato de la escritura bíblica que se remonta al Siglo VI A.C.: ya hablaba de esto, de que dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán uno, y para siempre. Podríamos decir hoy por la perspectiva de género que la mujer dejará a sus padres y se unirá con su esposo para tener hijos, para constituir una familia. Esto es para entrar el uno en “la casa” del otro. Cada uno en la gran familia del otro”.
“En lo que les he leído no ocurre esto porque el acuerdo no implica que ellos tengan afecto el uno por el otro sino que se conocen a través de Internet y dicen: “vamos a ponernos de acuerdo y tener un hijo”. Agregan que tal vez se puede convivir un poco pero en definitiva el niño no importa. Se trata de un contrato, de algo provisorio”.
“Todo el mundo sabe, y la Psicología del Siglo XX lo ha subrayado especialmente, que el niño o la niña para un desarrollo armonioso necesita del papel del padre y del papel de la madre, de los dos. Incluso hay anomalías en la formación de la personalidad cuando falta el padre o la madre, cuando el chiquito pierde alguno de sus padres y no lo llega a conocer. Ahí hay un agujero que queda y que se podrá colmar poco a poco con el tiempo”
“¿Cómo es posible que se llame familia a este contrato entre un tipo que vive acá y otro que vive en Australia, a lo mejor, y que se encuentran en un lugar común, tienen el hijo; y ¿en qué medida es el hijo? En síntesis, el niño no importa sino que importa que este individualista feroz o esa individualista insoportable se den el gusto, cumplan el berretín de tener un hijo. ¿Yo no sé para qué sirve? ¡Pobre el chico! ¡Y dicen que eso es una nueva forma de familia!”.
“Además en el artículo se dice “que existe una polémica”, pero en él no hay ninguna polémica. Todo es a favor de esta posición. Se los digo para que ustedes estén atentos, estén alertas. Seguramente no van a escribir un artículo en un diario, y es probable que no se lo publiquen, pero pueden enviar una carta a algún diario y decir lo que piensan enterados de este disparate contra el orden natural y el sentido común. Hagan campaña contra esta nueva aberración”.