¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

22 dic 2016

Sobre ideologia de género, los católicos estamos en la luna


Los católicos estamos en la luna sobre la ideología de género, afirma el arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer

Aparecen cada vez más recursos para alertar y formar a la población ante la difusión de la ideología de género y su imposición por parte de los poderes públicos, tanto a través del adoctrinamiento escolar como por la creación de un consenso político-mediático que impide la discrepancia.

El arzobispo de La Plata (Argentina), Héctor Aguer, acaba de publicar un cuaderno, Naturaleza humana y teoría de género, que puede solicitarse en papel directamente a la diócesis o bien descargarse en PDF y formato de imagen a través de Aciprensa. Recoge conferencias y diversos artículos de su autoría aparecidos en los diarios El Día de La Plata y La Nación de Buenos Aires.

Dios ha sido desplazado y el hombre ha sido entronizado en su lugar”, sostiene en la introducción, donde afirma que la cultura “que baña a las comunidades cristianas y penetra fácilmente por los poros en cada uno de sus miembros, está profundamente descristianizada, y por consiguiente deshumanizada”.

Según recuerda Aciprensa, Aguer ha sido atacado en distintas ocasiones por defender públicamente los valores cristianos y la enseñanza de la Iglesia respecto a la sexualidad y el matrimonio, así como por rechazar prácticas como el sexting y catalogar la fornicación como “un vicio” propio de la cultura actual.

En conversación con ACI Prensa, monseñor Aguer aseguró que pese a los ataques recibidos “en cualquier hipótesis yo voy a defender siempre la libertad de expresión y la libertad de la Iglesia”.

Una defensa de la naturaleza humana antes filosófica que teológica
El arzobispo de La Plata explicó que en la realidad actual se asume que “el hombre no es más persona varón, persona mujer, sino que se construye a sí mismo según su capricho subjetivo individual”.

“Detrás de esta problemática”, continuó monseñor Aguer, “hay un problema metafísico de no reconocer que existe una naturaleza humana. El constructivismo sociológico, el positivismo jurídico, han llevado a reemplazar la noción de naturaleza por deconstrucción”.

Por otro lado, señaló que la tesis de su reciente obra es “primeramente racional”, con “argumentos filosóficos antes que teológicos, porque me parece que la cuestión clave está allí, en una recta antropología”.

En la introducción del libro, Mons. Aguer explica que una antropología sin referencia a Dios “se empantana en el desconocimiento o el rechazo de la auténtica identidad del hombre mismo, de su naturaleza, del logos o razón que es la base de su libertad, dignidad y derechos”.

De esta manera, “la ideología de género es uno de sus productos más difundidos y cuenta con poderosísimos medios de imposición”.

Asimismo lamenta el hecho de que pese a esta realidad “los católicos seguimos viviendo en la luna, y nuestra ausencia cuasi total en los medios donde se crean las nuevas vigencias culturales constituye una penosa muestra de nuestro atraso pastoral”.

En medio de una cultura descristianizada, “¿no sería oficio nuestro hablarles del amor verdadero del varón y la mujer, de la castidad, del sano noviazgo, del matrimonio y la familia, de la amistad con Jesucristo, del amor de Dios?”.

“Jesús lo hizo, ciertamente, se ocupó de los pecadores y nos encargó continuar su obra”, concluyó el arzobispo de La Plata.


21 dic 2016

10 Razones para rechazar el socialismo



El socialismo es anti-natural de todas las formas

fuente: Acción Familia

Por qué debemos proteger la familia, la propiedad privada y a América de los peligros del socialismo
1. El socialismo y el comunismo tienen la misma ideología
El comunismo no es sino una forma extrema del socialismo. Desde el punto de vista ideológico, no hay diferencia sustancial entre los dos. De hecho, la Unión Soviética comunista se llamó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922-1991) y la China comunista, Cuba y Vietnam se definen a sí mismas como naciones socialistas.

2.  El socialismo viola la libertad personal
El socialismo busca eliminar la “injusticia” al transferir los derechos y responsabilidades de los individuos y las familias al Estado. En el proceso, el socialismo realmente crea injusticia. Se destruye la verdadera libertad: la libertad de decidir todos los asuntos que se encuentran dentro de nuestra propia competencia y de seguir el curso mostrado por nuestra razón, dentro de las leyes de la moralidad, inclusive los dictados de la justicia y la caridad.

3. El socialismo viola la naturaleza humana
El socialismo es anti-natural. Destruye la iniciativa personal ‒un fruto de nuestra inteligencia y libre albedrío‒ y lo sustituye por el control del Estado. Donde quiera que se implementa, se tiende al totalitarismo, con su gobierno represivo y policial.

4.  El socialismo viola la propiedad privada
El socialismo clama por una “redistribución de la riqueza”, tomando de los “ricos” para darle a los pobres. Impone impuestos que castigan a aquellos que han sido capaces de aprovechar mejor su talento productivo, y capacidad de trabajo o de ahorro. Utiliza los impuestos para promover el igualitarismo económico y social, un objetivo que podrá lograrse plenamente, de acuerdo con el Manifiesto Comunista, con la “abolición de la propiedad privada.”

5.  El socialismo se opone al matrimonio tradicional
El socialismo no ve ninguna razón moral para restringir las relaciones sexuales al matrimonio, es decir, la unión indisoluble entre un hombre y una mujer. Por otra parte, el socialismo socava la propiedad privada, que Friedrich Engels, el fundador del socialismo moderno y del comunismo junto a Karl Marx, vio como el fundamento del matrimonio tradicional.

66.     El socialismo se opone a los derechos de los padres en la educación
El socialismo da al Estado, y no los padres, el control de la educación de los niños. Casi desde el nacimiento, los niños han de ser entregados a las instituciones públicas, donde se les enseñará lo que el Estado quiere, independientemente de las opiniones de los padres. La teoría evolucionista debe ser enseñada. La oración en la escuela debe ser prohibida

77.     El socialismo promueve la igualdad radical
Una supuesta igualdad absoluta entre los hombres es la premisa fundamental del socialismo. Por lo tanto, considera que toda desigualdad es injusta en sí misma. Los empleadores privados son rápidamente calificados de “explotadores”, cuyas ganancias pertenecen realmente a sus empleados. Como consecuencia, se descarta el sistema salarial.

88.     El socialismo promueve el ateísmo
La creencia en Dios, que a diferencia de nosotros es infinito, omnipotente y omnisciente, choca frontalmente con el principio de igualdad absoluta. El socialismo por consiguiente rechaza lo espiritual, afirmando que sólo existe la materia. Dios, el alma, y la otra vida son ilusiones, de acuerdo con el socialismo.

99.     El socialismo promueve el relativismo
Para el socialismo no hay verdades absolutas o moral revelada, que establecen las normas de conducta que se aplican a todos en todo lugar y en todo tiempo. Todo evoluciona, incluyendo la verdad y el error, el bien y el mal. No hay lugar para los Diez Mandamientos, ni en la vida privada ni en la esfera pública.

110.  El socialismo se burla de la religión
De acuerdo con Karl Marx, la religión es “el opio del pueblo.” Lenin, el fundador de la Unión Soviética, está de acuerdo: “La religión es el opio del pueblo. La religión es una especie de aguardiente espiritual de mala calidad, en el que los esclavos del capital ahogan su imagen humana, y su demanda por una vida más o menos digna del hombre…” (El socialismo y la religión escrito en 1905)
Que Dios proteja a América y al mundo del socialismo.

19 dic 2016

Tener personalidad es ahora anticuado




Está surgiendo un nuevo tipo de igualitarismo, que difiere en algunos puntos no esenciales del igualitarismo conocido, que quiere la eliminación de toda superioridad.

Digámoslo así: quiere la igualdad de las muñecas, y no sólo la de los relojes. De los cuellos, y no sólo de los collares. De los dedos, y no tan sólo de los anillos … ¿Que quiere decir esto? El campo del nuevo igualitarismo es la propia médula de la personalidad humana, y no sólo los objetos o situaciones; aquella médula por la cual se dice que una persona “tiene personalidad”, o que “no tiene personalidad”.

El igualitarismo patrón procura igualar todo en un nivel mínimo. Esto se podría representar por una ecuación: 1=1 (uno es igual a uno). Cada hombre es igual a los otros. El igualitarismo post-moderno trata de destruir en la medida de lo posible las propias individualidades, tornándolas indiferenciadas, de manera que esto puede expresarse en la ecuación 0=0 (cero es igual a cero).
Este nuevo tipo humano se distingue de los demás no precisamente por su personalidad, sino por la carencia de ella.

Ya muchas voces, entre los post-modernos, han tratado del mismo fenómeno. Entre otros, Castoriadis, quien escribió sobre “La escalada de la insignificancia“; Gilles Lipovetsky, quien describió “La era del vacío”; Alain Finkielkraut discurrió sobre “La derrota del pensamiento“; Baudrillard bosquejó “el fin de lo social“, etc. No es que esos autores sean contrarios a esa situación, sino que para algunos esto debe ser así.
Plinio Corrêa de Oliveira describe esta situación: “Según tal colectivismo, los varios “yo” o las personas individuales, con su inteligencia, su voluntad, su sensibilidad y consecuentemente sus modos de ser, característicos y discrepantes, se funden y se disuelven, según ellos, en la personalidad colectiva de la tribu generadora de un pensar, de un querer, de un estilo de ser densamente comunes”.

Cada cual debe ser enteramente típico, característico. Cada hombre es irrepetible en la gigantesca colección de hombres que hay, hubo y habrá
Mientras el igualitarismo común se manifiesta sobre todo en el odio a las jerarquías, este igualitarismo actualizado va más lejos y se caracteriza además por su tendencia a la indiferenciación: entre padres e hijos; entre los sexos; entre las edades; entre profesores y alumnos, etc. En esto consiste precisamente el punto central de este nuevo género de nivelación. Observa Plinio Corrêa de Oliveira: “La civilización moderna (…) en general, ama lo que es promiscuo y confuso. Aboliendo la variedad y colocando en su lugar una uniformidad sin sentido, la Revolución destruye la semejanza de la criatura con su Creador”. 

Y agrega: “lo característico es lo distintivo de la variedad auténtica; en él la verdadera variedad se realiza”. Es decir, cada cual debe ser enteramente típico, característico. Cada hombre es irrepetible y, en la gigantesca colección de hombres que hay, hubo y habrá, no es posible encontrar nada que se parezca a una repetición.

Por lo tanto, jamás se podrá lograr una estandarización completa del género humano. Lo que se debe hacer es trabajar para que la humanidad se conforme lo más posible con esa estética superior del Universo, lo que es un alto y bello ideal.

Lo que pretenden hacer, por el contrario, es tratar de patronizar al máximo al hombre en todas las cosas, como forma de protesta contra esa estética. Esa protesta se llama: igualitarismo.

La enfermedad de un árbol es más grave que el deterioro de sus frutos. Cualquier persona percibe la enorme suma de errores, crímenes y pecados que fueron cometidos a lo largo de los últimos decenios para tratar de imponer esta ideología.
Pero es especialmente grave esta reducción del género humano ‒género en el que Dios se encarnó‒ al triste estado de decadencia impensable en que se encuentra.

Autor: Leo Daniele

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