¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

28 ago 2017

La desigualdad de derechos y de poder procede del propio Autor de la Naturaleza



La igualdad entre los hombres está en que, al tener todos la misma naturaleza, están todos llamados a la misma dignidad excelsísima de hijos de Dios
 

Habría innumerables textos de Papas, Santos y Doctores de la Iglesia que enseñan que la desigualdad social, cuando es proporcionada, está de acuerdo al plan de Dios y a la propia naturaleza.

León XIII, en la encíclica Quod apostolici muneris, del 28 de diciembre de 1878, enseña:

“Por más que los socialistas, abusando del propio Evangelio para inducir más fácilmente al mal a los incautos, se hayan habituado a desvirtuarlo según su parecer, existe, sin embargo, una divergencia tan grande entre su perversa teoría y la purísima doctrina de Jesucristo, que no la hay ni puede haberla mayor. Porque ¿qué consorcio hay entre la justicia y la iniquidad? o ¿qué sociedad hay entre la luz y las tinieblas? (11 Coro VI, 14).

“Realmente, como hemos dicho ya, no cesan ellos de repetir que todos los hombres son iguales entre sí por naturaleza, y por eso pretenden que no se debe honra ni veneración a la autoridad, ni obediencia a las leyes, a no ser a las que ellos mismos sancionan a su gusto.

“Por el contrario, según las enseñanzas de los Evangelios, la igualdad entre los hombres está en que, al tener todos la misma naturaleza, están todos llamados a la misma dignidad excelsísima de hijos de Dios; bien como en que, por haber sido todos designados para el mismo y único fin, cada uno será juzgado según la misma ley, recibiendo según sus méritos el castigo o la recompensa. Esto no obstante, la desigualdad de derechos y de poder procede del propio Autor de la Naturaleza, de quien toda paternidad, en el Cielo y en la Tierra, toma su nombre (Ef III, 15).”(1)


El Universo, la Iglesia y la sociedad civil reflejan el amor de Dios en una orgánica desigualdad


También constituyó en la sociedad civil muchas categorías diferentes en dignidad, derechos y poder


En la misma Encíclica el Pontífice afirma:

“Quien creó y gobierna todas las cosas las ha dispuesto con su providente Sabiduría de tal forma que las más pequeñas por medio de las medianas y las medianas por medio de las mayores lleguen todas a su fin. Por consiguiente, así como quiso que el propio Reino celestial los coros de los Ángeles fueran distintos y estuvieran sometidos los unos a los otros; así como en la Iglesia instituyó varios grados de órdenes y diversidad de ministerios, para que no todos fueran Apóstoles, ni todos Doctores, ni todos Pastores (1 Cor: XII), así también constituyó en la sociedad civil muchas categorías diferentes en dignidad, derechos y poder, sin duda para que la sociedad civil, al igual que la Iglesia, fuese un solo cuerpo compuesto de muchos miembros, unos más nobles que otros pero todos recíprocamente necesarios y preocupados por el bien común.”



2 ago 2017

Decadencia Cultural - El programa de Tinelli

CARTA QUE EL ARZOBISPO DE LA PLATA, MONS. HÉCTOR AGUER, ENVIÓ AL DIARIO LA NACIÓN, Y NO FUE PUBLICADA.

Uno de los símbolos arquetípicos de la decadencia cultural argentina es, según mi opinión, el programa del señor Tinelli, aunque alcance marcas altísimas en elrating de la vulgaridad. Soy consciente de la impopularidad de mi afirmación, pero la necesidad de alertar se impone.

Entre otras “lindezas”, se presenta risueñamente en ese espectáculo, la crónica actualizada, como si fuera lo más natural del mundo, de la fornicación, el concubinato o el adulterio de los protagonistas del mundo de la farándula. Aunque suene odioso, o parezca démodé, tengo que sentenciar: es un mal ejemplo; todo de una impudicia desvergonzada. Quizá alguien podría sugerirle al poderoso animador que, por lo menos, no repita continuamente la frase “por Dios...”, aunque para él no signifique nada. Pienso en el segundo mandamiento de la ley judía y cristiana: “No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano” (Deuteronomio 5, 11). Dios no tiene nada que ver con lo que allí se muestra.


Héctor Aguer - DNI 4.415.937