¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

27 may 2020

Big Brother nos quiere en casa


Bienvenido a la “nueva normalidad” que el Nuevo Orden está diseñando para ti y tu familia por el resto de tu vida.


Quédate en casa, que nosotros te dejamos sin trabajo y llevamos tu empresa a la quiebra, esa que tantos años te costó crear.

Quédate en casa, que nosotros decidimos por ti a qué hora puedes salir y en qué condiciones.

Quédate en casa, aunque no tengas dinero para comprar comida.

Quédate en casa, aunque a tu madre le queden pocos años de vida y te necesite.

Quédate en casa, y no veas a tus nietos, por las dudas que te puedan contagiar.

Quédate en casa, pero continúa pagando los impuestos, aunque no generes ingresos.

Quédate en casa, mientras nosotros ponemos a los presos en libertad.

Quédate en casa, mientras destruimos la economía.

Quédate en casa, porque si sales corres el riesgo de morir de una gripe con 0,0006 por ciento de mortalidad.

Quédate en casa, así podemos ejecutar nuestro plan sin escuchar protestas.

Quédate en casa, así te podemos controlar mejor con nuestros dispositivos aéreos y digitales.

Quédate en casa, así podemos continuar con nuestra agenda mundial sin interferencias.

Quédate en casa, que nosotros te brindamos entretenimiento virtual para que no te hagas preguntas sobre la “nueva normalidad”.

Quédate en casa, que nosotros estamos trabajando duro para asegurarnos de que cada día estés más alejado de tus vínculos.

Quédate en casa, y ojo con lo que haces, porque tus vecinos también actúan como policías.

Quédate en casa, no te expongas a la luz solar ni a los gérmenes, así terminamos de debilitar tu sistema inmunitario.

Quédate en casa, hablando por teléfono, posteando en Facebook y navegando en internet, mientras nosotros escuchamos tus llamadas, analizamos tus opiniones y tomamos nota de tu comportamiento en línea.

Quédate en casa, sin acceso a médicos, odontólogos u hospitales, ya que hemos decretado que si no tienes coronavirus, no mereces recibir atención sanitaria. Y si te mueres, como tal vez seas portador asintomático, te utilizaremos para inflar un poquito nuestras estadísticas.

Quédate en casa, pero cuando salgas, tienes que llevar el “bozal” que te amordaza y que te impide respirar y hablar normalmente, pensado para generar separación, aislamiento y desconfianza, no inmunidad.

Quédate en casa, aléjate de todo lo que te hace humano, así te vuelves más frágil física, emocional y psíquicamente, y de ese modo será más fácil manipularte.

Quédate en casa, así vamos estudiando tu comportamiento cuando esto se vuelva la regla en la “nueva normalidad” que hemos decidido imponerte.

Quédate en casa y sé obediente. Cuando Stalin, Mao o Castro daban órdenes, la gente las cumplía sin chistar. Porque si no, era una bala en la nuca o el gulag. A nosotros, en cambio, nos basta con tu comportamiento pasivo y gregario, con tu falta de espíritu crítico y con el miedo que te inoculan a diario nuestros medios de desinformación masiva. Porque el miedo es el verdadero virus, por si todavía no te has dado cuenta.

Quédate en casa. Aprovecha para idiotizarte mirando la tele. No luches por ejercer tus derechos, ni por que se respeten tus libertades personales. Te queremos dócil y mentalmente formateado. Lo que necesitamos son ciudadanos autómatas, no autónomos, para que no se atrevan a cuestionar nuestras medidas coercitivas.

Quédate en casa, sin sueldo, sin vacaciones, sin viajes, sin futuro, sin escuela, pero con Netflix.

Quédate en casa, mientras seguimos implementando un régimen totalitario gracias a tu pasividad, a tu indiferencia y a tu ignorancia.

Quédate en casa. Repite este mensaje mil veces y pide a los tuyos que también lo repitan. Porque de tanto decirlo, te lo vas a terminar creyendo. No por dos meses o un año, sino por el resto de tu existencia.

Bienvenido a la “nueva normalidad” que Big Brother está diseñando para ti y tu familia por el resto de tu vida. Y desde ya, te agradecemos infinitamente tu colaboración, sin la cual esto no sería posible.

30 abr 2020

¿Coronavirus, circovirus o controlavirus?


Por: Guillermo Rojas

A esta altura lo fundamental es tener pensamiento crítico y ver lo que pasa bajo el filtro de nuestro sentido común. Me refiero a la pandemia mediática y a la consiguiente psicosis colectiva desatada desde los centros de poder mundial,
Desde que se inició esta historieta de la infección del coronavirus toneladas de basura informativa se ha descargado sobre la humanidad toda, tendiente a esparcir el temor y a compeler a la obediencia borreguil a una masa acostumbrada a no usar el cerebro y a que todas sus decisiones – desde la compra de una pasta para los dientes a la elección de un presidente- pase por la maquina picadora de ideas de los medios de comunicación, donde se nos dice que cosa es conveniente y que cosa no lo es, por lo general apelando a los más bajos recursos de la psicología de masas cuando no a las mentiras más viles.
No otra cosa ocurre con este tema de la pandemia. a todas luces una operación de guerra bacteriológica sobre la que se montó una campaña gigantesca de acción psicológica, ambas cosas de factura netamente mundialista por sus características, por los valores a los que apela y por los personajes que la propagandizan, por los medios que se emplean para hacerla masiva y por los objetivos que persigue.
Es una operación de guerra bacteriológica pues el virus que la produce es un organismo de laboratorio soltado en China sabe Dios por quienes. Dicho virus esta patentado a nombre de laboratorios de occidente y modificado con aviesas intenciones de que afecte a seres humanos. Desde China se expandió a varios países tanto centrales como periféricos, comparativamente con otras afecciones con baja mortalidad y baja morbilidad. Sin embargo la Organización Mundial de la Salud, una agencia de la ONU copada por intereses de los laboratorios multinacionales y grupos científico-políticos favorables a un gobierno mundial, la declaró pandemia y se desató la histeria transnacional.
En medio de la operación con los medios transmitiendo en cadena cualquier pensamiento divergente en sentido contrario de lo que sostiene el discurso hegemónico, es demonizado descalificado y ridiculizado por más científico que el mismo sea. Muy poco o casi nada se decía de las curiosas anticipaciones que sectores interesados en la venta de vacunas, habían hecho de esta pandemia, especialmente Bill Gates una de las figuras claves del abortismo mundial con enormes inversiones en la industria farmacéutica.
La afección en si es una suerte de neumonía y su mortalidad es muy alta en gente anciana con problemas anteriores de salud (los que consumen y no producen), muy baja en las capas más jóvenes de la población (los que están abocados a producir hoy) y prácticamente nula en los niños (los que deben producir en el futuro). Un curioso virus que tiende a limpiar la humanidad de sus “residuos”. Una suerte de eugenesia de la cual nadie sería responsable para el caso de un futuro juicio de Nuremberg.
Luego de las primeras y alarmantes noticias desde los medios de comunicación propiedad en su mayoría de multinacionales de la mentira y la manipulación y sostenedores de los valores e ideas del mundialismo. apelando a los recursos propios de la Ventana Overton, se dedicaron a sembrar el miedo y la histeria entre la población.
Los gobiernos como el nuestro obediente cual perrito faldero a las ordenes mundialistas declaro esta cuarentena cuyo único logro será destruir más lo que queda de la economía real, mientras la lacra del sector financiero se llenará los bolsillos más que nunca, disolver los lazos de cohesión social, sembrar la desconfianza entre semejantes. La sospecha y la delación se convertirán en norma
Algo similar ocurrirá a nivel global, con el reseteo de un sistema financiero destructivo que lanzará una nueva ola de endeudamiento planetario para paliar la crisis del parate económico, para no hablar de las medidas de control social que tendremos que bancarnos en adelante.
¿Que nos queda para adelante?  En caso de terminar pronto este pandemónium, cosa que desconfió, enfrentaremos la realidad de un masivo empobrecimiento de los argentinos. Morirán más de hambre que de coronavirus. A su vez una mayor y más abyecta dependencia del país a los centros mundiales de poder, especialmente en el orden financiero.
Contra esto es muy poco lo que podemos hacer que no sea lo ya dicho de tamizar todo lo que nos llega por el filtro del pensamiento crítico y del sentido común esclareciendo a la mayor cantidad de gente que podamos y confiar en Dios que escribe derecho con los renglones torcidos.

La verdad que toda persona debe saber

Interesante y esclarecedor mini libro que me han hecho llegar.
Si le interesa leerlo y/o descargarlo y sacar sus propias conclusiones, puede hacerlo desde AQUI

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