¡ Viva Cristo Rey !

Tuyo es el Reino, Tuyo el Poder y la Gloria, por siempre Señor.
Cristo, Señor del Cielo y de la TIERRA, Rey de gobiernos y naciones

22 ene 2011

Llamamiento al Papa contra el ecumenismo sincretista de Asís

Pedido de algunos "católicos muy agradecidos" al Papa de que no los involucre en la confusión sincretista

Santidad, Escape del Espíritu de Asís


Santo Padre Benedicto XVI, algunos católicos estamos muy agradecidos
por la labor realizada por usted como pastor de la Iglesia universal
en los últimos años, reconocidos por su gran valoración de la razón
humana, por la concesión del motu proprio "Summorum Pontificum", por
el fructífero retorno a la unidad de los anglicanos, y mucho más.

Por eso nos atrevemos a escribirle después de haber oído, en los días
de la masacre de los cristianos coptos en Egipto, su intención de
convocar en Asís, en el mes de octubre, a una gran reunión
inter-confesional, veinticinco años después "Asís en 1986."

Todos recordamos ese acontecimiento de hace tantos años. También como
un evento mediático como pocos, que, independientemente de las
intenciones y las declaraciones de los que lo convocaban, tuvo un
efecto fortísimo e innegable, relanzó en el mundo católico, el
indiferentismo y el relativismo religiosos.

Es a partir de ese hacho que tomó peso en el pueblo cristiano la idea
de que la enseñanza secular de la Iglesia, "una, santa, católica y
apostólica", la exclusividad del Salvador, había sido, de alguna
manera, archivada.

Todos recordamos a los representantes de todas las religiones en un
templo católico, la iglesia de Santa Maria degli Angeli, alineados,
con una rama de olivo en la mano: como para significar que la paz no
pasa por Cristo, sino también, igualmente, por todos los fundadores
de algún Creo, sea el que fuere (Mahoma, Buda, Confucio, Kali, Cristo
...).

Recordamos la oración de los musulmanes en Asís, la ciudad de un
santo que había hecho de la conversión de los musulmanes uno de sus
objetivos. Recordamos la oración de los animistas, su invocación a
los espíritus elementales, y las de otros representantes de lo
creyentes religiosos o ateos, como el jainismo.

Lo que rezar "juntos", sea cual sea el propósito, nos guste o no,
tuvo el efecto de hacer creer a muchos a creer que todas las
oraciones se dirigen “al mismo Dios", sólo que con diferentes
nombres. En cambio, las Escrituras son claras: "No tendrás dioses
ajenos delante de mi" (los mandamientos), "Yo soy el Camino, la
Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí" (Jn. 14, 6).

Quienes esto escribimos ciertamente no negamos el diálogo con toda
persona, sea cual fuere su religión. Vivimos en el mundo, y cada día
hablamos, discutimos, amamos, incluso a aquellos que no son
cristianos, como ateos, agnósticos, o miembros de otras religiones.
Pero esto no impide que creamos que Dios ha venido a la tierra, y se
ha dejado matar para enseñar el Camino y la Verdad, no meramente uno
de los muchos posibles caminos y verdades. Cristo es para nosotros,
los cristianos, el Salvador, el Salvador del mundo.

Recordamos con pesar, por lo tanto, volviendo a este hecho de hace
más de veinticinco años, los pollos sacrificados en el altar de Santa
Clara conforme a los rituales tribales, y el santuario con una
estatua de Buda colocada en el altar de la iglesia de San Pedro,
sobre las reliquias del mártir Vittorino, muerto 400 años después de
Cristo para dar testimonio de su fe.

Recordamos a los sacerdotes católicos que fueron sometidos a los
ritos de iniciación de otras religiones: una escena horrible, puesto
que, si bautizar en la fe católica a un adulto que no cree fuese "una
tontería", tan absurdo resultaría el hecho de que un sacerdote
católico se someta a un ritual al que no reconoce validez o utilidad.

Haciendo esto terminan fortaleciendo una idea: que los rituales,
todos, no son más que gestos humanos vacíos. Que todas las
concepciones de lo divino son lo mismo. Que todas las morales que
emanan de todas las religiones, son intercambiables.

Así pues, el "espíritu de Asís", que los medios de comunicación y
sectores de la Iglesia más relativistas, reclaman desde hace tiempo,
ha traído la confusión. Algo ajeno al Evangelio y a la Iglesia de
Cristo, que nunca, en dos mil años, había optado por hacer lo algo
así. Quisiéramos transcribir estas observaciones irónicas de un
periodista francés: "En presencia de tantas religiones, creemos con
más facilidad o que son todas válidas o que todas son indiferentes.

Viendo tantos dioses muchos de nosotros nos preguntamos si todos
ellos no serán equivalentes o si hay una sola verdad. El parisino
beffardo (escéptico y ateo, n. de la r.) imitará a aquel
coleccionista escéptico cuyo amigo acababa de dejar caer un ídolo de
una mesa: "¡Ah! desgraciado, este podría ser el Dios verdadero”.

Encontramos consuelo en nuestra perplejidad en muchas declaraciones
de los papas que siempre han condenado un "diálogo" así realizado. De
hecho, congresos de todas las religiones ya se habían organizado en
Chicago en 1893, y en París en 1900. Pero el Papa León XIII había
intervenido para prohibir la participación católica.

La misma actitud sostuvo Pío XI, el Papa que condenó el ateísmo nazi
y comunista, pero también deploró el intento de unir a los hombres en
nombre de una vaga y confusa religión sin Cristo. Escribirá aquel
Papa en su "Mortalium animos" (Epifanía de 1928), previniendo contra
las conferencias ecuménicas: " Convencidos de que son rarísimos los
hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto
en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque
disientan unos de otros en materia de religión, convengan
fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como
fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos
mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso
número de oyentes, invitar a discutir allí promiscuamente todos, a
infieles de todo género, a cristianos y hasta a aquellos que
apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia
niegan la divinidad de su Persona o misión.

Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación
de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de
los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia,
buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos
demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento
con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su
imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan,
sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto
esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo… "

En retrospectiva, podemos decir que el Papa Pío XI estaba en lo
cierto, aún en el plano de la mera oportunidad: ¿ha sido este, de
hecho, el efecto de "Asís 1986", a pesar de las declaraciones
adecuadas del Papa Juan Pablo II, a fin de impedir tal
interpretación?

¿Cuál es el mensaje que los organizadores han lanzado en estas
ocasiones, junto con los medios de comunicación, y aún no pocos
eclesiásticos modernistas, dispuestos a revertir la tradición de la
Iglesia?

Esto que ha sobrevenido, incluso a muchísimos cristianos, por
influencia de las imágenes, que son siempre las más evocativas, y por
influencia de los periódicos y la televisión, es muy claro: el
relativismo religioso, equivalente del ateísmo.

Si todos podemos rezar "juntos", muchos han concluido a continuación,
todas las religiones son "iguales", pero si esto es así, significa
que ninguna de ellas es verdadera. 
En ese momento, Usted, como cardenal y prefecto de la Congregación de
la Fe; el cardenal Giacomo Biffi, y muchos otros, expresaron fuertes
dudas.

Por esta razón, en los años sucesivos, Usted no ha participado en la
repetición propuesta anualmente por la Comunidad de San Egidio. De
hecho, como escribió en "Fe, verdad y tolerancia. El cristianismo y
las religiones del mundo" (Cantagalli, 2005), criticando propiamente
el ecumenismo indiferentista: al católico “se le debe mostrar
claramente que no hay "religión" en general, que no hay una idea
común de Dios y una idea común de la Él, que la diferencia no afecta
meramente las imágenes y formas conceptuales mutables, sino las
propias opciones últimas”.

Usted concuerda a la perfección, entonces, con León XIII y Pío XI
sobre el peligro de contribuir, a través de gestos como los de “Asís
1986”, al sincretismo y a la indiferencia religiosa”.

Riesgo también puesto en relieve por los Padres del Concilio del
Vaticano II, que en Unitatis Redintegratio, a propósito del
ecumenismo, no con otras religiones, sino con otros "cristianos",
invitan a la prudencia: "Sin embargo, la comunicación en las cosas
sagradas no debe considerarse como un medio a ser usado
indiscriminadamente para la restauración de la unidad de los
cristianos ... ".

Ud. ha enseñado en los últimos años, aunque no siempre ha sido
entendido, incluso por los católicos, que el diálogo puede ocurrir y
ocurre no entre teologías diferentes, sino entre culturas diferentes;
no entre religiones, sino entre los hombres, a la luz de lo que a
todos nos diferencia : la razón humana.

Sin recrear el antiguo panteón pagano, sin socavar la integridad de
la Fe por amor al compromiso teológico, sin que la revelación, que no
es nuestra, sea alterada por los hombres ni por de los teólogos en un
intento para reconciliar lo irreconciliable, sin que Cristo, "signo
de contradicción" se deba equiparar a Buda o Confucio que, entre
otras cosas, que nunca dijeron ser Dios.

Por esta razón estamos aquí para exponer nuestra preocupación.
Tememos que, sea lo que sea que usted diga, la televisión, los
periódicos y muchos católicos lo interpretarán a la luz del pasado y
del indiferentismo vigente; que cualquier cosa que se diga, el caso
se entenderá como una continuación de la manipulación de la figura de
Francisco, transformada por el ecumenismo de hoy, en un irenista y en
su sincretista sin Fe. Como ya está sucediendo ...

Tenemos miedo de que sea cual fuere lo que Ud. diga, para llevar
claridad, los simples fieles, como nosotros, en todo el mundo no van
a ver (ya se hizo notar, por ejemplo, en la televisión) otra cosa que
un hecho: al Vicario de Cristo no que habla, discute, dialoga con los
representantes de otras religiones, sino orando con ellos. Como si la
forma y propósito de la oración fuesen indiferentes. 
Muchos piensan erróneamente que la Iglesia ya ha capitulado, y
reconocido, en consonancia con el pensamiento new age, que rezar a
Cristo, Alá, Buda, o Manitú es la misma cosa. Que la poligamia
animista y musulmana, las castas hindúes o el espiritismo animista
politeísta… pueden estar juntos a la monogamia cristiana, la ley del
amor y el perdón, y al Dios uno y trino.

Pero como siempre ha escrito Usted en el libro citado: "Con la
indiferenciación de las religiones y con la idea de que todas ellas
son distintas, y sin embargo, exactamente lo mismo, no se avanza."
Santo Padre, nosotros creemos que con un nuevo "Asís 1986" ningún
cristiano en el Oriente que estará a salvo, ya sea en la China
comunista o Corea del Norte, en Pakistán o en Irak ... tantos fieles,
por el contrario, no van a entender más por qué en esos países aún
hoy existen quienes van a morir mártires por no renegar, no ya de una
religión, sino de Cristo. Como murieron los Apóstoles.

Frente a la persecución hay caminos políticos, diálogos diplomáticos,
personales y de Estado: todos se siguen, de la mejor manera posible.
Con su amor y su deseo de paz para todos los hombres.
Pero sin que sea necesario ofrecer a aquellos que quieren enturbiar
las aguas y aumentar el relativismo religioso, antesala de todo
relativismo, incluso a los medios de comunicación, una oportunidad
tan provechosa para su propósito como el relanzamiento de "Asís
1986."

Con devoción filial
Francesco Agnoli, Lorenzo Bertocchi,
Roberto de Mattei, Gnerre Corrado,
Alessandro Gnocchi, Langone de Camilo,
Palmaro Mario, Scrosati Luis,
Katharina Stolz

Fuente: Giovanni Zenone blog

Publicacion extraida de
http://panoramacatolico.info/articulo/santidad-escape-del-espiritu-de-asis

11 ene 2011

España: algunos Obispos reaccionan III

Ante "tiempos recios" de persecución contra la Iglesia, obispo español llama a la santidad
Pide estar dispuestos incluso al martirio
Monseñor Demetrio Fernández

El Obispo de Tarazona, Mons. Demetrio Fernández, señala que ante la
"persecución con guante blanco" desatada sistemática y
orquestadamente por el laicismo imperante contra Dios, la religión y
la Iglesia Católica, los cristianos deben responder con la santidad
pues se trata de "tiempos recios, que nos invitan a reforzar nuestra
fe".

En su última carta pastoral titulada "Tiempos recios" -como llamaba
Santa Teresa de Jesús a los de su época, la del siglo XVI, tiempos en
que "se forjaron los mejores santos de la historia de España"-, el
Prelado se refiere a algunos acontecimientos sucedidos últimamente en
este país como la publicación de imágenes blasfemas, la "colaboración
institucional en un suicido", la "excarcelación de un criminal para
obtener una rentabilidad política", las "trabas de todo tipo a la
enseñanza de la religión en la escuela", entre otros.

Al respecto, el pastor de la diócesis aragonesa señala que "son
muchas cosas a la vez y ninguna sucede por causalidad o como un hecho
aislado, sino que están relacionadas unas con otras. Se trata de
imponer a la fuerza el Estado laicista, confesionalmente ateo. Se
trata de borrar del mapa a Dios y a quien lo represente".

"Estamos asistiendo a una persecución declarada contra la religión y
contra la Iglesia católica, que desborda las fronteras de nuestra
patria, pero que ha encontrado en España un fuerte punto de apoyo.

Una persecución con guante blanco, de manera que no se note y nadie
pueda reaccionar. Pero en esta situación Dios quiere sacar bienes
para nosotros, Dios quiere forjar grandes santos, si tenemos fe",
escribe.

Mons. Fernández constata que "se acusa a la Iglesia de trasnochada" y
que se le presenta como "una institución obsoleta y pasada de moda,
que sólo pretende mantener privilegios del pasado". Asimismo denuncia
que "se rechaza frontalmente toda moral que venga dada al hombre o
por su naturaleza humana o por la revelación de Dios".

Se trata, asegura el Prelado, de "tiempos recios, que nos invitan a
reforzar nuestra fe, acercándonos más a Dios, y a demostrar esa fe en
un testimonio de amor a los demás. En esta barca tan zarandeada por
las olas, va Jesucristo con nosotros, que nos invita a echar de nuevo
las redes y a no perder la confianza en su victoria. La Iglesia no
tiene que imitar las formas del mundo para cumplir su misión, sino
sacar de su entraña los mejores jugos maternales con los que
alimentar al hombre de hoy, sediento de verdad y de justicia. Estos
tiempos recios nos llevarán a una mayor autenticidad de nuestra fe".

Finalmente advierte que "si no estamos dispuestos a perder nada, lo
perderemos todo" y que "sólo sacaremos provecho de todo esto si
estamos dispuestos al martirio". Según el Obispo, "el cristianismo se
ha difundido siempre con la valentía y la fortaleza de los mártires"
y que ellos "anuncian con fuego la verdad que nos salva, y están
dispuestos a morir amando. El mártir sabe que nada ni nadie podrán
separarnos del amor de Dios. Y eso es lo que siempre ha convencido".

fuente:http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=16322

España: algunos Obispos reaccionan II

Obispo denuncia manipulación de la religión como método para promover la tolerancia
 Monseñor Adolfo González Montes
 
Con ocasión de la próxima Jornada Mundial de las Migraciones, el
Obispo de Almería, Mons. Adolfo González Montes denunció la
manipulación que de la religión hacen algunos sectores con el
objetivo de descalificar el cristianismo y promover la “tolerancia”.

Mons. González Montes señaló que “manipulación política” que se hace
de los emigrantes llega a la “peligrosa utilización de la religión de
los emigrantes como ariete para golpear la religión de los que los
acogen, mientras se llama demagógicamente a una convivencia para la
que no se ponen medios”.

“Nada más errado y falto de sentido de la realidad como método de
promoción de la tolerancia. No se genera tolerancia descalificando y
agrediendo a quien propugna el programa de justicia y caridad que
brota del evangelio de Cristo”, sostuvo el Prelado.

En su carta pastoral “Acoger al que llega construyendo la paz”, el
Obispo señaló que “mucho ha hecho y puede hacer la fe religiosa por
la paz y la convivencia, contra el fanatismo de los que apelan a Dios
para cubrir de terror y de violencia la vida humana prometiendo un
futuro imposible”.

De otro lado, el Obispo de Almería valoró que la presente Jornada
acentuara el fenómeno de las “migraciones desde una óptica de paz”,
“sobre todo cuando con la emigración de tantos seres humanos son las
culturas y las civilizaciones las que emigran y buscan acogida en el
marco social e integrador de otras culturas y civilizaciones”.

Tras denunciar las situaciones de pecado e injusticia que están
detrás de este fenómeno, Mons. González Montes, recordó que los
cristianos están llamados a “crear condiciones de paz, con generosa
disposición a la acogida y el encuentro con aquellos que emigran
buscando una vida digna del hombre”.

fuente: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=5922

España: algunos Obispos reaccionan I

Obispo critica silencio de máximos dirigentes ante "ultrajes" al cristianismo en España
 Monseñor Juan del Río Martín

El Obispo de Jerez de la Frontera (Cádiz), Mons. Juan del Río,
criticó que en España "hay dos varas para medir a las religiones"
pues mientras los máximos dirigentes españoles piden "sensibilidad"
para comprender al Islam, ellos mismos "callan o miran a otro lado
cuando hay ultrajes al cristianismo".

El Prelado hizo mención a las obras de teatro blasfemas que con
"sustanciosas subvenciones públicas" se han estrenado en España
durante los últimos meses, así como a un programa de televisión en
que se "cocina" un Cristo, exposiciones de arte o imágenes de
personajes cristianos con motivos obscenos en Internet y a la
"curiosa permisividad" ante programas televisivos que "pintan" a la
comunidad católica como "un agregado de personas casposas,
reprimidas, cavernícolas y otras muchas lindezas".

Ante ello, indicó el Obispo, "da la impresión de que todo vale contra
el cristianismo, incluso la tibieza en la aplicación de la ley de
nuestro Código Penal". Así, comentó, la Iglesia es "el grupo humano

más perseguido del mundo en los tiempos modernos, supuestamente
civilizado".

Sobre los acontecimientos que, como consecuencia de la publicación en
un periódico danés de unas caricaturas de Mahoma, se han sucedido en
Europa y otras partes del planeta, el Prelado indicó que "se percibe
unánimemente una manipulación política e ideológica del hecho",
afirmando que la libertad de expresión "tiene los límites que marca
la ley", aclarando sin embargo que "el nombre de Dios no debe ser
utilizado en vano para aplastar, con la violencia, los principios que
configuran las sociedades libres".

Por último, concluyó el Obispo, "el derecho de libertad de expresión
no puede implicar el derecho de ofender los sentimientos religiosos
de los creyentes".

fuente: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=11788

7 ene 2011

¿Beatificación a Juan Pablo II ?

Una bofetada y un insulto a Nuestros Santos y Mártires

De Rome Reports vía R.L.: “La beatificación de Juan Pablo II está cada vez más cerca. Según diversos vaticanistas, entre ellos Andrea Tornielli, durante las últimas semanas del 2010 médicos y teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos se reunieron, en el más estricto secreto, para aprobar definitivamente el milagro que llevará al venerable Juan Pablo II a los altares. (…) Ahora sólo falta la ratificación por parte de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos y la firma de Benedicto XVI. Un último paso previsto para este mes de enero. Entonces, la esperada beatificación de Juan Pablo II será sólo una cuestión de fecha que tendrá lugar en mayo u octubre de este año.”

Después de leer lo anterior ver las siguientes imágenes llegamos a la conclusión que los miles de Mártires y Santos que dieron su vida por Cristo estaban equivocados, hubiera bastado con abrazar a los Emperadores Romanos, adorar a Júpiter, inclinarse ante los emires turcos, besar el Corán  y además de ser Santos hubieran salvado sus vidas.
¿Tendrá límite la degradación a que nos ha llevado del Concilio Vaticano II ?

Algunos ejemplos de "San Juan Pablo"

Celebrando la Santa Misa Modernista


Fieles desnudos en Misa


 ¡¡Besando el Corán !!!
 Recibiendo la "bendición" indígena


 Recibiendo la "bendición" hindú


Admirando símbolos de los deicidas "hermanos mayores" 

Y más que las imágenes están los hechos llevados a cabo en sus más de 26 años de reinado.
Que un católico pueda estar de acuerdo con la forma de llevar el papado de Juan Pablo II es discutible y mucho.
Que un católico esté de acuerdo conque le haya dado más importancia a musulmanes, judíos, evangelistas que a los católicos en pos de la payasada "ecumenista" contraria a todos los Santos Padres de la Iglesia es inentendible.
Que un católico crea que el "modernismo" llevado a cabo por Juan Pablo II es algo bueno cuando en realidad es una puerta  a la degradación de valores y costumbres es pecar de inocente.
Que un católico crea que fue un excelente Papa es más producto de la propaganda de masones y sionistas que la realidad.....Cuando los enemigos de Cristo están contentos con alguien o algo es porque eso no es bueno para Nuestra Fe.
Pero aún mucho más grave es que a este personaje se lo beatifique (paso previo a la canonización). 
Eso es una burla a todos los católicos y sobretodo a los miles que murieron por defender y dar testimonio de Jesucristo como UNICO Salvador. 
¿Este será -según la Iglesia post Conciliar- un ejemplo a seguir y alguien a venerar por los católicos?
En mi caso me niego.


††  Dios y la Virgen Santísima nos bendigan  ††


Héctor el Cruzado

2 ene 2011

Christus Imperat .... Ave Christus Rex

Es el deseo para este 2011

Cristo Rey

A ti, Creador de los tiempos, y dueño de los calendarios.
A ti, creador de todos los hombres y redentor de todos ellos
A ti, Rey de Reyes y Señor de Señores, quien haz de venir en tu
Gloria a manifestar al universo mundo tu Divino Imperio, queremos,
los Catolicos que pertenecemos a la Divina Institucion que Tu, en tu
Infinita Misericordia, haz creado para asegurar, dia tras dia, mes
tras mes, año tras ano, la salvacion de aquellos que haz comprado al
Infinito precio de tu Sacratisima Sangre...
Imploramos que establezcas tu reinado en toda su Gloria y Majestad.
Que los hombres todos, creaturas caidas que reniegan de tu Reyecia e
Imperio, se sometan gustosos al "yugo suave y la carga ligera" con la
que tu nos ayudas a llevar a cada uno la Cruz que nos regalas en este
mundo como causa eficiente de nuestra cooperacion con Tu Gracia para
lograr nuestra Salvacion.
Impera ya, sobre todo el orbe, sobre toda sociedad, sobre toda
ciudad, sobre todo organismo, para que, en acatamiento de Tu Ley,
demos frutos de correspondencia al Infinito Sacrificio con que nos
has rescatado
Quiera Tu Divina Voluntad, que en este año nuevo, se haga realidad Tu
Reino y termine el imperio del principe de este mundo.
Salva a Tu Iglesia, que como Pedro, te ha negado y ya no confirma en
la Fe!

Amen.

Extraido de Derechos de Dios


27 dic 2010

Otra barrabasada más de los modernistas

Mons. García y la Navidad de los atorrantes
Mons. García y la Navidad de los atorrantes 
(Atorrante: Vago, persona  desfachatada, desvergonzada.)

Por Muzzafer al Shufie  extraido de Página Católica

A Mons. Eduardo H. García se le podrá disculpar su afición por las
novicias de cierta Casa, pero lo que difícilmente tenga perdón es que
desde la Vicaría Episcopal para Niños que él dirige, se haya tenido
la impiedad y el descaro de mandar imprimir y distribuir un afiche
como el que ilustra esta entrada.
A pesar de que los fieles de Buenos Aires nos hemos ido acostumbrando
paulatinamente a la fealdad litúrgica, uno de los principales logros
del Cardenal Bergoglio cuyo reinado está finalizando, no puede dejar
de sorprendernos el espectáculo denigrante conque se pretende
representar la Natividad.
Un regordete Niño de ojos desorbitados y actitud desequilibrada,
aureolado por un sol de extraños rayos similares a púas, y rodeado
por una banda de "atorrantes" de semblante prostibulario, que se
asemejan a ciertos personajes de una propaganda de veneno para
mosquitos y cucarachas, retorciéndose al compás de la música
desenfrenada y primitiva que en las noches de "boliche" aturde a
nuestra juventud y la predispone al descontrol y al vicio.

¡Qué tiene que ver este cuadro, con la serenidad y la Paz que los
ángeles del cielo anunciaron y desearon a los hombres de buena
voluntad en la primera Nochebuena?

¡Qué relación hay entre la inefable melodía del "Gloria in excelsis Deo" entonada por los coros del Ejército Celestial, y la estridencia descontrolada de la murga maleducada y procaz?

Quizá se piense que no tienen relación alguna, pero lo correcto es
apreciar el antagonismo entre una música de exaltación y otra de
enterramiento; entre los sones de salvación y los que predisponen al
barro, entre lo que es de Dios y lo que es del Mundo (por no decir
del Demonio).

Parece que los autores de este afiche no entienden el significado de
la Navidad: La hora en que se manifiesta el abajamiento de Dios que
se hace carne, para que la carne caída con Adán sea divinizada por
Jesucristo.
No entienden que hay un ámbito sagrado al que no debe entrar lo
profano, a riesgo de, justamente, "ser profanado". Máxime cuando se
propone como símbolo de la alegría navideña, una de las formas más
bajas de música cual es la de las murgas, aunque el modernismo de
Buenos Aires la haya incorporado a la liturgia.
No entienden que por ser el hombre un compuesto de materia y
espíritu, necesariamente se verá afectado por todas las
manifestaciones del cuerpo y, fundamentalmente, por la música que es
formadora del carácter. La música de la Revolución, como ya se ha
dicho en una conferencia publicada aquí, formará revolucionarios y no
cristianos. Después se quejan de la cantidad de jóvenes descarriados
que salen de las iglesias y colegios católicos.
Pero lo más triste del caso es que los autores del afiche en cuestión
demuestran ser "discriminadores" natos (en el mal sentido que se le
da actualmente a ese término en los medios). Parecen creer que los
niños, especialmente los humildes que viven en la zona sur de la
Arquidiócesis, son tontos y no puede acceder a las formas más
elevadas de la cultura.
Por eso se les proponen carteles como este, mientras se los alimentan
con la Misa Show (que condenó hace poco Benedicto XVI), sin recordar
que durante siglos la Iglesia Católica cultivo a los humildes de todo
el mundo con lo más exquisito del arte que, en sus diversos géneros,
impregnaba los templos, desde el más grande al más pequeño.
Sin recordar que por cerca de dos milenios el extraordinario
monumento de la Misa Gregoriana (comúnmente llamada Tridentina)
alimentó a los fieles domingo a domingo, no solamente con la gracia
de Cristo, sino con la música más excelsa y las ceremonias más
elaboradas de que es capaz el hombre.
Por eso aquel mundo de la Cristiandad vivía en armonía, y éste de la
apostasía silenciosa vive en el aturdimiento, el desenfreno y el
miedo que representa el cartel de Mons. García.
Como nosotros no discriminamos ni subestimamos la capacidad que
tienen los fieles católicos para apreciar la belleza, sean éstos
niños o adultos, ricos o pobres, santos o pecadores, los invitamos a
oír el movimiento "Gloria in excelsis Deo", del Gloria (RV 589) de
Antonio Vivaldi.
Luego de lo cual les proponemos que recen a la Santísima Virgen
María, a la que nada puede el Señor negar, para que nos consiga el
pronto fin de la triste noche en la que va terminando el ministerio
del Cardenal Bergoglio.



11 dic 2010

Esperanza, ¿en Dios o atea?

La esperanza cristiana ha transformado la historia de la humanidad

Autor: + Demetrio Fernández, obispo de Córdoba | Fuente: www.revistaecclesia.com

 El hombre no puede vivir sin esperanza. La esperanza es el motor de
la vida humana. Depende de dónde ponga el hombre sus esperanzas, para
que se sienta más o menos realizado, cuando alcanza lo que espera. O,
por el contrario, se sienta defraudado cuando no se cumple aquello
que esperaba.

La esperanza cristiana se apoya en Dios, que es fiel y cumple
siempre. La esperanza cristiana es una virtud teologal, que tiene a
Dios como origen porque es Él quien la infunde en nuestros corazones,
es una virtud que nos lleva a fiarnos de Dios y a desear que cumpla
en nosotros y en el mundo sus promesas. Dios Padre nos promete
hacernos partícipes de su vida en plenitud y para siempre. Por medio
de su Hijo Jesucristo nos ha redimido del pecado y nos ha hecho hijos
suyos. Nos da constantemente el don de su Espíritu, que llena de
esperanza nuestros corazones. Nos llama a vivir en comunidad en su
Santa Iglesia, como familia de Dios que anticipa el cielo nuevo y la
nueva tierra.

La esperanza cristiana ha transformado la historia de la humanidad.
Ha llenado el corazón de muchos hombres y mujeres, moviéndoles a dar
su vida por Cristo y por el Evangelio. Es una esperanza que la muerte
no interrumpe, sino que precisamente en la muerte encuentra su
cumplimiento, pues la muerte nos abre al encuentro definitivo y pleno
con Dios para siempre en el cielo. Es una esperanza que nos lleva a
amar de verdad, a Dios y a los hermanos, hasta el extremo de dar la
vida.

Para los que no tienen a Dios, o porque no le conocen todavía o
porque lo han rechazado, hay otra esperanza, que no tiene tanto
alcance ni mucho menos. Es una esperanza de los bienes de este mundo,
que aún siendo buenos son pasajeros. Esperar la salud, la prosperidad
terrena de los míos. Esperar cosas de este mundo, que aún siendo
buenas nunca sacian el corazón humano.

En definitiva, cuando no es Dios el motor de nuestra esperanza, vivimos con las alas recortadas
sin vuelos largos que entusiasman y llenan el corazón. Una esperanza
sin Dios es una esperanza temerosa de perder incluso aquello poco que
se tiene (y es mayor el temor de perderlo, si es mucho lo que se ha
alcanzado). Dios es la única garantía que elimina todo temor, y nos
hace vivir en el amor.

El marxismo ha predicado una esperanza, que al concretarse en la
realidad histórica a lo largo del siglo XX, ha supuesto un rotundo
fracaso. He ahí el progreso de los países socialistas del Este.
Cuando en 1989 cayó el muro, pudimos constatar la pobreza inmensa de
los que esperaban el “paraíso terrenal”, que nunca ha llegado. La
esperanza marxista es el sueño de algo que no existe (utopía). Es una
esperanza engañosa, porque pone en movimiento al hombre y a la
sociedad, pero lo hace proyectando un espejismo, que nunca se
realiza. Esta esperanza ha llevado al odio por sistema, a la lucha de
clases, a la revolución e incluso al terrorismo.

La esperanza cristiana, sin embargo, es la certeza de una realidad
que se nos brinda como regalo de Dios y como plenitud humana . Y Dios
cumple siempre sus promesas. La esperanza cristiana brota de la
certeza generada por la fe, no es una proyección del corazón humano
que inventa lo que no tiene, soñando aunque sea mentira. Y lo que
Dios nos promete ya existe, está preparado, lo veremos plenamente en
el cielo, y lo vemos continuamente realizado por el amor en nuestras
vidas. No es una utopía, sino una realidad futura, que se va haciendo
presente en la medida en que esperamos y nos abrimos al don de Dios.

Que el tiempo de adviento nos haga crecer en la esperanza, de la
buena. Esa esperanza que se apoya en Dios y no defrauda. Que este
tiempo santo disipe tantos ídolos, que quizá nos llevan a esperar,
pero con una esperanza que desaparece como el humo.
El corazón humano no puede vivir sin esperanza. Pongamos en Dios
nuestra esperaza, y nunca seremos defraudados.


7 dic 2010

"Ave Maria, gratia plena"

8 de Diciembre : Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen

El día 8 de diciembre de 1854, el Sumo Pontífice beato Pío IX, por la
Bula dogmática Ineffabilis Deus, definió solemnemente como artículo
de fe la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen con las
siguientes palabras:

“...con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los
Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos
y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen
María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el
primer instante de su concepción,... ,ha sido revelada por Dios y por
tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.
Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita,
de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y
entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y
que ha caído de la unidad de la Iglesia”.


El sentido común, la Tradición y las Sagradas Escrituras lo prueban:
•    ¿Qué hijo, pudiendo, no haría de su madre la mujer más buena
y hermosa? Jesucristo, si quiso y no pudo, no fuera Dios. Si pudo y
no quiso, no fuera hijo. Por eso, pudiendo y siendo decoroso, lo hizo
("potuit, decuit, ergo fecit"). Así razonaba Juan Duns Scoto, uno de
los más importantes defensores de la Inmaculada Concepción.
•    Ya en el Siglo II decía San Hipólito: "Cristo es un arca
revestido con maderas incorruptibles: María y el Espíritu Santo"
•    Era impecable la que en el capítulo I del Evangelio de San
Lucas fue llamada por el Arcángel "Llena de gracia".
Porque esta es la fiesta de la pureza de María, preservada, no
curada, y para resaltar la inocencia que adorna a los niños, se
estableció la costumbre, hoy lamentablemente olvidada, de que
recibieran la Primera Comunión en la presente solemnidad.
Se necesitan personas inocentes para salvar el mundo, pero con la
inocencia que nos pide el Evangelio, que no es para cobardes ni
mediocres. La inocencia que es chispa celestial, fundamento de toda
vida heroica, y máxima manifestación de la semejanza divina.

Hoy más que nunca, en su fiesta, saludemos a la Santísima Virgen
María con esta antigua jaculatoria:

"Ave María purísima, sin pecado concebida".



3 dic 2010

Nuevo decálogo modernista

PARECE UN CHISTE… NO LO ES.
Nuevo decálogo para un cristianismo posmoderno
por Cavernicola

El mundo gira, nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, tempus
fugit, deja para mañana lo que puedas hacer hoy, qué será será y
todas esas cosas. El cristianismo, como no puede ser menos,
evoluciona también que es una barbaridad.
Como es lógico, en nuestra época evolucionada y modernosa, ya no
pueden ser válidos los diez mandamientos que nos legaron unas tribus
del desierto de hace tres mil años. Es hora de modificar el decálogo,
manteniendo lo esencial, por supuesto, pero adaptándolo a las nuevas
necesidades del mundo de hoy.

Presentamos, pues, a nuestros queridos lectores, los nuevos diez
mandamientos para un cristianismo posmoderno:

1) Amarás a Dios cuando te acuerdes, de forma más bien difusa y sin

que ello afecte a tu vida para nada.

2) No tomarás el nombre de Dios en vano y la mejor manera de

conseguir esto es no mencionarlo nunca, bajo ninguna circunstancia.

3) Santificarás las fiestas sustituyendo el domingo por el “fin de

semana”, jugando al golf y siendo egoísta, pues es el tiempo que

tienes para ti.

4) Honrarás a tu padre y a tu madre llevándolos a un asilo, que es

donde deben estar, y eutanasiándolos lo antes posible para evitarles

sufrimientos a los pobrecitos.

5) No matarás, pero, por supuesto, los niños no nacidos no cuentan,

porque no pueden quejarse.

6) No cometerás actos impuros, pero, si eres incapaz de ser casto,

que lo eres, comete actos impuros con preservativo y así serás feliz.

7) No robarás, pero, como sabemos que de todas formas vas a robar,

justifícate diciendo que la empresa, el Estado o el vecino a los que

has robado se lo merecían. Nunca robes a viejecitas ni a niños (que,

de todas formas, no tienen nada valioso).

8) No mentirás, pero, ya que mientes a todas horas, que sea con un

buen fin, siguiendo el ejemplo de nuestros prohombres de la política.

9) Los pensamientos impuros son algo natural y la base de todo

nuestro sistema publicitario y comercial y de las industrias del

cine, la televisión y los libros, así que ay del que se atreva a

decir algo contra ellos.

10) Codiciarás los bienes ajenos, porque ésa es la piedra fundamental

de toda sociedad capitalista.


Arqueológico Brutote
Extraido de Radio Cristiandad



Oración para reparar sacrilegios

 Se debería rezar en la mayoría de las Iglesias actualmente
Oración dictada por la Virgen para reparar sacrilegios en las Misas

Esta oración fue dictada por la Bienaventurada Virgen María, en su advocación de Madre y Adoratriz Perpetua de la Eucaristía, a un alma escogida, con el mandato de reparar por los sacrilegios que se cometen contra el Santísimo Sacramento del Altar (especialmente por culpa del Novus Ordo Missae).

"Señor Jesucristo, que por nuestra redención diste tu vida en la Cruz y nos dejaste en el Santísimo Sacramento un signo verdadero de tu presencia, yo te amo y quisiera haberte amado sobre todas las cosas; pero con mis pecados y las blasfemias y sacrilegios que algunos lanzan contra Ti en este Sacramento han aumentado más tus heridas, y me hice indigno de tu clemencia y merecedor por tanto de los castigos del infierno. Pero desde hoy quiero ofrecerme como hostia viviente de expiación por los utrajes y sacrilegios que padeces en el Sagrario, para mitigar el dolor que ellos te causan.

Mas como soy indigno de tu Divina Majestad, acudo a la intercesión poderosa de tu santísima Madre, la Bienaventurada Virgen María, que permanece como Adoratriz perpetua ante Ti, para que por medio de Ella mi humilde y sincera oblación sea hallada perfecta, espiritual y digna de Ti; y persevere en esta actitud hasta la muerte para que pueda un día honrarte con todos tus Ángeles y Santos en el Cielo por toda la eternidad. Amén.

Te adoro y te bendigo, oh Señor Jesucristo, porque redimiste al mundo con tu Cruz."



16 nov 2010

Instaurare Omnia in Christo

¡Hay que restaurarlo todo en Cristo!
Él es Rey de los espacios y de los tiempos

El próximo Domingo 21 de Noviembre se celebrará la Solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, según el calendario para el Modo Ordinario del Rito Romano. Con tal motivo, publicamos la presente conferencia.

La encíclica Quas, Primas promulgada por el Papa Pío XI hace más de 80 años, es la base para entender la doctrina de la Realeza de Jesucristo. En ella describe el Papa los grandes males modernos, los enemigos de la Iglesia y los amargos frutos que de ellos se siguen.
Porque del rechazo de Jesucristo, tanto de la vida pública como privada, y del intento de establecer una paz internacional a espaldas del Salvador, del laicismo integral y la apostasía generalizada, se siguen la codicia, la discordia, el egoísmo, la desmembración de la familia, las herejías, el cansancio de los buenos y el acostumbramiento al mal.
Pero estos males, estos enemigos y estos amargos frutos no deben hacernos perder la esperanza pues:

    * Hay una doctrina, la de la Realeza de Jesucristo, que está cifrada en aquella vieja canción que dice: “a Dios queremos en la enseñanza, en la familia, en la costumbres, Dios en el pueblo, Dios en la ley”;
    * Hay un amor, el amor a la Cruz, a cuyos maderos hay que ceñirse desprendiéndose de uno mismo y de los bienes huidizos, pasajeros y fluctuantes. La Cruz en la que ha triunfado Cristo y ha sido derrotada la muerte;
    * Y hay un combate dirigido contra los criminales propósitos del laicismo y la audacia temeraria de los apóstatas. Un combate a librar resistiendo y resistiendo sin jamás ceder ni rendirse; una lucha que vuelve al bautizado arma de justicia para Dios.


Quas Primas resulta además una encíclica profética. En efecto, los apóstatas están hoy dentro de la Iglesia, falsos cultos se homologan con el verdadero, una religiosidad inmanentista, fenomenológica y sentimentalista es la que prevalece, Cristo ha sido destronado y los hijos de la oscuridad se mueven con soltura en lo que parece ser el reino de Satanás.
Todo está dicho y profetizado en esta encíclica. Por eso, es un apocamiento, una miopía, explicar los males del mundo moderno con eufemismos, con efugios, con diagnósticos psicológicos, con opiniones periodísticas, por no atreverse a decir nunca lo único que hay que decir: ¡Cristo ha sido destronado!
Por eso, entonces, hay que predicar una nueva cruzada por el honor de Cristo Rey, hasta que todos sus enemigos sean sometidos bajo sus pies. Porque Él es Rey de los espacios y de los tiempos y Su Realeza va desde la ciudad terrena a la Jerusalén Celestial.

Texto completo y audio en Página Católica


9 nov 2010

Monseñor Lefebvre defensor de la Tradición

Monseñor Lefebvre ya denunció el cisma de la Iglesia después del Concilio Vaticano II

Monseñor Marcel Lefevre fiel defensor de la Tradición

Extraído de Radio Cristiandad

Original en francés:

De même que l’Israël de l’Ancien Testament a eu une histoire bien troublée á cause
d’infidélités continuelles vis-à-vis de Dieu, bien souvent œuvres de ses chefs et de
ses lévites, ainsi l’Eglise militante dans ce monde connait sans cesse des périodes
d’épreuves á cause de l’infidélité de ses clercs, par leurs compromissions avec le
monde.

Plus les scandales viennent de haut et plus ils provoquent de désastres. Certes,
l’Eglise en elle-même garde toute sa sainteté et ses sources de sanctification, mais
l’occupation de ses institutions par des papes infidèles, et par des évêques apostats,
ruine la foi des clercs et des fidèles, stérilise les Instruments de la grâce,
favorise les assauts de toutes les puissances de l’Enfer qui semblent triompher.

Cette apostasie fait de ces membres des adultères, des schismatiques opposés á toute
tradition, en rupture avec le passé de l’Eglise et donc avec l’Eglise d’aujourd’hui,
dans la mesure où elle demeure fidèle á l’Eglise de Notre-Seigneur. Tout ce qui
demeure fidèle á la véritable Eglise est l’objet de persécutions sauvages et
continuelles.


Mais nous ne sommes pas les premiers persécutés par de faux frères pour avoir gardé la
foi et la tradition ; le Martyrologe nous l’enseigne tous les jours. Plus la sainte
Eglise est outragée, plus nous devons nous attacher á Elle, corps et âme, plus nous
devons nous efforcer de la défendre et lui assurer sa continuité en puisant dans ses
trésors de sainteté pour reconstruire la Chrétienté.


Traducción al español:

Así como el Israel del Antiguo Testamento tuvo una historia bien turbulenta por causa
de sus continuas infidelidades a Dios, muchas veces obras de sus jefes y de sus
levitas, así también la Iglesia militante en este mundo conoce sin cesar períodos de
pruebas por causa de la infidelidad de sus clérigos, por sus compromisos con el mundo

Cuanto de más arriba vienen los escándalos, tantos más desastres provocan. Cierto es
que la Iglesia en sí misma conserva toda su santidad y sus fuentes de santificación,
pero la ocupación de sus instituciones por papas infieles, y por obispos apóstatas,
arruina la fe de los clérigos y de los fieles, esteriliza los instrumentos de la
gracia, favorece los asaltos de todas las potencias del Infierno, que parecen
triunfar.

Esta apostasía hace de estos miembros adúlteros, cismáticos opuestos a toda tradición, en ruptura con el pasado de la Iglesia y, por lo tanto, con la Iglesia de hoy, en la medida en que ella permanece fiel a la Iglesia de Nuestro Señor. Todo aquello que
permanece fiel a la verdadera Iglesia es objeto de persecuciones salvajes y continuas.

Pero no somos los primeros perseguidos por falsos hermanos por haber conservado la fe
y la tradición; el Martirologio nos lo enseña todos los días. Cuanto más ultrajada es
la Iglesia, tanto más debemos aferrarnos a Ella, en cuerpo y alma, más debemos
esforzarnos por defenderla y asegurarle su continuidad, abrevando en sus tesoros de
santidad para reconstruir la Cristiandad.


A Dios no se le mueren sus hijos


«Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos; porque para Él, todos están vivos». 
Su amor es más fuerte que nuestra extinción biológica
    Jesús ha sido siempre muy sobrio al hablar de la vida nueva después de la
resurrección. Sin embargo, cuando un grupo de aristócratas saduceos trata de
ridiculizar la fe en la resurrección de los muertos, Jesús reacciona elevando la
cuestión a su verdadero nivel y haciendo dos afirmaciones básicas.
    Antes que nada, Jesús rechaza la idea pueril de los saduceos que imaginan la
vida de los resucitados como prolongación de esta vida que ahora conocemos. Es un
error representarnos la vida resucitada por Dios a partir de nuestras experiencias
actuales.
    Hay una diferencia radical entre nuestra vida terrestre y esa vida plena,
sustentada directamente por el amor de Dios después de la muerte. Esa Vida es
absolutamente "nueva". Por eso, la podemos esperar pero nunca describir o explicar.
    Las primeras generaciones cristianas mantuvieron esa actitud humilde y honesta
ante el misterio de la "vida eterna". Pablo les dice a los creyentes de Corinto que se
trata de algo que "el ojo nunca vio ni el oído oyó ni hombre alguno ha imaginado, algo
que Dios ha preparado a los que lo aman" (1ª Corintios 2, 9).
    Estas palabras nos sirven de advertencia sana y de orientación gozosa. Por una
parte, el cielo es una "novedad" que está más allá de cualquier experiencia terrestre,
pero, por otra, es una vida "preparada" por Dios para el cumplimiento pleno de
nuestras aspiraciones más hondas. Lo propio de la fe no es satisfacer ingenuamente la
curiosidad, sino alimentar el deseo, la expectación y la esperanza confiada en Dios.
    Esto es, precisamente, lo que busca Jesús apelando con toda sencillez a un
hecho aceptado por los saduceos: a Dios se le llama en la tradición bíblica «Dios de
Abrahán, Isaac y Jacob». A pesar de que estos patriarcas han muerto, Dios sigue siendo
su Dios, su protector, su amigo. La muerte no ha podido destruir el amor y la
fidelidad de Dios hacia ellos.
    Jesús saca su propia conclusión haciendo una afirmación decisiva para nuestra
fe: «Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos; porque para Él, todos están vivos».
Dios es fuente inagotable de vida. La muerte no le va dejando a Dios sin sus hijos e
hijas queridos. Cuando nosotros los lloramos porque los hemos perdido en esta tierra,
Dios los contempla llenos de vida porque los ha acogido en su amor de Padre.
    Según Jesús, la unión de Dios con sus hijos no puede ser destruida por la
muerte. Su amor es más fuerte que nuestra extinción biológica. Por eso, con fe humilde
nos atrevemos a invocarlo: "Dios mío, en Ti confío. No quede yo defraudado" (Salmo 25,
1-2).

Por José Antonio Pagola